El Sydney Morning Herald de Australia habla de Punta del Este
El Sydney Morning Herald de Australia habla de Punta del Este
Turismo
Por Aaron Peasley - Sydney Morning Herald - Australia

Para unos Punta del Este es el centro de las fiestas, pero para otros es un lugar que marcha a su propio ritmo. Con sus playas de arena luminosa e imponentes edificios de apartamentos para vacaciones Punta del Este en Uruguay se ha convertido en uno de los indiscutibles lugares importantes de América del Sur

Aaron Peasley relata su estadía en Punta del Este y en una extensa nota periodística transmite lo que vió.

Su cercanía a la Argentina ha solidificado el lugar desde hace décadas como el punto elegido para refugio de verano de los "porteños", como se les llama a los nativos de la ciudad de Buenos Aires.

Aunque el verano se extiende por varios meses, el verdadero devoto no sueña visitarlo fuera de "la temporada', porque es en el breve período posterior a la Navidad cuando este pequeño pero bendito complejo costero se mete en un espectáculo de supermodelos, millonarios y fiestas que duran toda la noche en los clubes, hoteles y las playas.

"Punta", como lo llaman los lugareños, significa diferentes cosas según quien lo solicite. Algunos aplican la estricta denominación de origen, "Punta del Este", refiriéndose a la pequeña ciudad en sí, que fue fundada en 1829. Otros usan un pincel más amplio, utilizando ese nombre para hacer referencia a la elegante colección de pueblos y caseríos que se extienden por varios kilómetros de la costa atlántica del país.

Para otros, "Punta" es simplemente un estado de ánimo: sinónimo de una especie de "chic" de América Latina que marcha a su propio ritmo.

Usted no necesita visitarla durante la temporada, cuando en ese tiempo el compás es casi eclipsado por las mega visitas de europeos a los clubes, para disfrutar de este destino cada vez más popular.

Durante nuestra visita a mediados de diciembre, había escasos rastros en la ciudad de sus destacados visitantes. En todo caso, con sus restaurantes abriendo las persianas, la playa aún deshabitada, pero con el mercado de artesanías del centro, "Punta" parece despertar de un largo período de reposo.

Armado por un gran helado de dulce de leche, (un alimento totalmente adictivo en estas partes), salimos rumbo al norte por la Ruta 10. Al poco tiempo de abandonar el centro de Punta del Este rodeado de torres de apartamentos, el paisaje cede el paso a las grandes casas residenciales a pocos pasos de las arenas de amplias playas.

Quince minutos más tarde llegamos a la desembocadura del Arroyo Maldonado y cruzamos un peculiar y ondulante puente que conecta con "La Barra", una comunidad de playa con encanto que está a poca de distancia del centro de la ciudad.

A pocas cuadras de la playa está Casa de Zinc un boutique hotel único. Con su fachada de hierro corrugado oxidado e interiores de haute hodge-podge, la propiedad muestra palmo a palmo la estética única de su propietario, Aaron Hojman, un diseñador local y vendedor de antigüedades.

Viejos frascos de farmacia, botellas y jarras de leche tradicionales y para sentarse viejos archivadores médicos; chesterfields cubiertos de mantas desgastadas y cómodos sofás hacen el lugar perfecto para leer un libro.

Cuando Hojman concibió la encantadora posada de seis habitaciones, su tienda de antigüedades, café y galería, estaba buscando una salida para mostrar su trabajo de diseño y estética de salvamento pensó: ¿por qué no dejar que el mundo vienga a mi?.

Más allá de "La Barra", la ruta costera va revelando increíbles y bonitos paisajes que combinan lo estético de las edificaciones con la arena blanca y aguas cristalinas. Unos 30 minutos más tarde llegamos a "José Ignacio". Lo que era un pequeño pesquero se ha convertido en centro elegido cada vez más por los adinerados del jet set.

En la década del '70 el pueblo comenzó a atraer a familias adineradas de Buenos Aires y Montevideo que descubrieron un refugio lejano. Ahora "José Ignacio" está lejos de ser un secreto desviando a los ricos y famosos. A pesar del lamento de uno de los huéspedes que me susurró durante un almuerzo: "Este solía ser el lugar donde la gente rica llegaba para escapar de otras personas ricas", porque parece que hay un pacto tácito contra cualquier muestra evidente de la riqueza.

La Huella, un restaurante ubicado en la arena de "José Ignacio", es un ícono en estas partes. Al igual que su decoración nítida y chic, la comida del restaurante es sin complicaciones: los platos preferidos son un simple pulpón asado, pulpo grillado a las brasas y enormes bifes acompañados de patatas.

Este año, el lugar que está obteniendo toda la atención es la Playa Vik, propiedad de los neoyorkinos Alex y Carrie Vik, como complemento costero de Estancia Vik, su lujoso Ranch Hotel tradicional diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott y que está varios kilómetros tierra adentro. Los Vik, conocedores del glamoroso circuito de recolección internacional, han llenado la propiedad con importantes muestras de arte contemporáneo.

A pesar de su tamaño diminuto, Uruguay se ha convertido en un semillero de las artes visuales, producción de prestigiosos arquitectos, diseñadores y artistas cuyo trabajo puede encontrarse en algunos de los mejores hoteles de la zona. Durante el único día nublado de nuestra visita, tomamos un tour arquitectónico, que revela villas como búnkers construidos de cemento sin tratar y cabañas de playa o ranchitos de nivel único decorados con hamacas, muebles de mediados de siglo y alfombras de sisal.

El Hotel Fasano Las Piedras, es otra propiedad nueva y visualmente exuberante, con valiosas antigüedades y acentos en las texturas, muchas de las cuales se encontraron en el puesto comercial de Hojman, en La Barra. Todo está equilibrado en pabellones modernistas de hermosa crudeza, diseñados por el arquitecto brasileño Isay Weinfeld. Lo que carece en vistas de la playa el hotel lo conforma con un dazzle visual y un enfoque sibarítico en su ubicación.

Para el que guste del arte culinario y experimentar no puede dejar la costa uruguaya sin visitar El Garzón que es similar a ir al Napa. Para llegar a El Garzon, nos propusimos hacerlo por un camino de pedregullo desde José Ignacio, tejiendo un trayecto a través de estancias y colinas cubiertas de hierba. Una vez que llegamos a la pequeña ciudad nos embargó un sentimiento de estar en un pueblo de frontera distinto.

El hecho de que no es un pueblo fantasma está marcado por la elección del reconocido chef Francis Mallman quien ha renovado un viejo almacén y bazar para hacer espacio según su propia visión de lo que un restaurante fino debe ser.

Hace casi una década que el chef, quien es conocido en América por su extravagante show televisivo en Canal Gourmet y dueño de un trio de aclamados restaurantes, se cansó de lo quisquilloso y conceptual de la gastronomía culinaria francesa. Mallman se dispuso ir a una clase de cocina gaucha sin pretensiones y se enfocó en un estilo que él llama New Andino.

Mutua e irreprochablemente delicioso y engañosamente simple, la preparación que hace Mallman de los productos alimentarios básicos sobre un fuego abierto, conocido como inferniello, crea platos condimentados con audacia como ojo de bife vuelta y vuelta acompañado de papa patagónica.

Esta maravillosa experiencia tiene la paradójica sensación de ser a la vez totalmente extravagante y completamente de la tierra. Lo mismo puede decirse de José Ignacio, que consigue equilibrar su alma terrena contra una cada vez más conscientes multitud que prefiere la moda.

Uruguay está en auge para Brasil, el vecino del norte, que ha hecho sentir su presencia con una nidada de nuevos proyectos de construcción, inversión y creciente popularidad.

Pero también los visitantes procedentes de Australia, Estados Unidos y Europa se están uniendo a este lugar. Pero ¿quién puede culparles?. Es difícil no dejarse seducir por una rutina diaria que es sustentada por un desayuno alrededor de las 12.00 horas y extrovertidas cenas en "La Huella" unas 14 horas más tarde.

"José Ignacio ha ido cambiando de acuerdo con la afluencia de viajeros extranjeros en los últimos 10 años", me dice Carrie Vik, añadiendo que muchos de los lugareños de la zona una vez que vivieron en el extranjero como Mallman fijan sus raíces en esta franja de América del Sur.

TIP

Llegar a Punta del Este es muy fácil hay vuelos diarios a Punta del Este desde Buenos Aires. Qantas vuela desde Sydney a Buenos Aires. La zona costera es también fácilmente accesible en coche desde la capital, Montevideo. Se recomienda el alquiler de coches.



Aaron Peasley - Sydney Morning Herald - Australia











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