Lula y Flávio Bolsonaro: del debate de propuestas a las acusaciones más duras, con Brasil dividido a horas de las urnas
- Oct 24 2026
El último cara a cara, realizado en Rede Globo, tuvo una primera parte más ordenada y dedicada a las políticas públicas que el encuentro anterior de Bandeirantes, pero terminó dominado por acusaciones de corrupción, alusiones personales y pedidos de réplica. El presidente Lula defendió los resultados de sus gobiernos y cuestionó la trayectoria de su adversario, mientras que el senador Flavio Bolsonaro apuntó al costo de vida, al endeudamiento y a la seguridad. Datafolha los ubica empatados en votos válidos antes de la segunda vuelta de este domingo 25.
El debate presidencial de Brasil comenzó con propuestas sobre infraestructura, salarios y políticas sociales, pero terminó con Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro enfrentados por acusaciones de corrupción, presuntas vinculaciones con organizaciones criminales y cuestionamientos personales. Durante más de dos horas, el presidente y el senador expusieron dos visiones distintas de la situación del país, aunque las controversias que dominaron el tramo final desplazaron gran parte de la discusión sobre las medidas que pretenden aplicar si gobiernan a partir de 2027.
El encuentro, realizado este viernes 23 en Rede Globo y moderado por César Tralli, fue el segundo y último enfrentamiento entre los candidatos antes de la votación del domingo 25 de octubre. Llegó después de un primer debate en Bandeirantes, el 18 de octubre, caracterizado por las provocaciones y los ataques, y en medio de una disputa electoral que Datafolha ubica en un empate de 50% para cada candidato en votos válidos.
Globo introdujo reglas para limitar los desplazamientos dentro del estudio y estableció tres bloques con temas definidos antes de habilitar uno de discusión libre. El formato permitió que los participantes dedicaran más tiempo a cuestiones programáticas, aunque no impidió las intervenciones agresivas. La organización concedió cuatro derechos de respuesta: uno a Lula y tres a Flávio Bolsonaro, quien además presentó otras 11 solicitudes que fueron rechazadas.
El presidente, candidato a la reelección del Partido de los Trabajadores (PT), recurrió principalmente a los resultados de sus administraciones y a los antecedentes del gobierno de Jair Bolsonaro. El senador del Partido Liberal (PL) concentró sus cuestionamientos en las dificultades económicas de los hogares, la presión tributaria y la inseguridad, al tiempo que procuró presentar un conjunto más amplio de propuestas que en el debate anterior.
El costo de vida y la disputa por el salario mínimo
La situación económica fue uno de los principales ejes de la confrontación. Flávio Bolsonaro cuestionó los precios de los alimentos, las tasas de interés y el endeudamiento de los consumidores, y responsabilizó a Lula del deterioro del poder adquisitivo de las familias.
Al recordar una de las promesas de la campaña presidencial de 2022, el senador afirmó que Lula había «prometido picaña y entregado calabaza», en referencia al compromiso de mejorar la capacidad de consumo de los brasileños.
Lula respondió defendiendo los reajustes del salario mínimo por encima de la inflación, la recuperación del empleo y los programas sociales impulsados durante sus administraciones. También recordó que la autonomía del Banco Central, responsable de fijar la tasa de interés básica, fue aprobada durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
La discusión puso de manifiesto diferencias en el diagnóstico económico, pero también coincidencias declaradas en torno a determinadas políticas. Consultado por Lula, Flávio aseguró que mantendría los aumentos reales del salario mínimo y de las jubilaciones, y que preservaría el Bolsa Família. Negó, además, que se pretendiera privatizar Petrobras, Banco do Brasil o la Caixa Econômica Federal.
El endeudamiento de los hogares dio lugar a otro intercambio. El senador propuso que Caixa participara en mecanismos de adquisición y renegociación de deudas bancarias, mientras Lula reivindicó el programa Desenrola y anunció nuevas iniciativas para aliviar las obligaciones financieras de los consumidores.
La discusión no permitió establecer con suficiente precisión los costos fiscales y las condiciones de implementación de todas esas medidas.
Las apuestas en línea también provocaron acusaciones cruzadas. Flávio responsabilizó al gobierno de Lula por su expansión y lo llamó «padre del Tigrinho», en alusión a un juego de casino virtual. Lula replicó atribuyendo el origen de esa actividad a la administración de Jair Bolsonaro.
La controversia fue objeto de verificaciones periodísticas posteriores: la autorización legal de las apuestas de cuota fija se remonta a 2018, durante la presidencia de Michel Temer, mientras que su regulación y expansión comercial se dieron en administraciones posteriores. Esa secuencia impide atribuir toda la responsabilidad del fenómeno a un único gobierno.
Salud, educación e infraestructura: más compromisos, pero interrogantes sobre su ejecución
La organización temática de Globo permitió abordar asuntos que habían quedado relegados en el primer encuentro.
En materia de infraestructura, Flávio Bolsonaro prometió ampliar la red ferroviaria, concluir proyectos como la Transnordestina, impulsar nuevas concesiones de rutas y eliminar los peajes para motociclistas en determinadas obras futuras.
Lula defendió la continuidad del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), las inversiones públicas y la ejecución de obras de integración regional.
En educación, el presidente reivindicó la creación de institutos federales y la ampliación de la enseñanza a tiempo completo. También anunció su intención de universalizar el programa Pé-de-Meia para estudiantes de enseñanza media y de extender iniciativas de apoyo a quienes cursen estudios en universidades públicas.
Flávio propuso fortalecer la enseñanza técnica, ampliar la educación de tiempo completo y establecer medidas de apoyo para el acceso a guarderías.
La salud pública abrió otra confrontación. Lula cuestionó la gestión de Jair Bolsonaro durante la pandemia de covid-19 y recordó las imágenes en las que el expresidente imitaba a personas con dificultades para respirar. Su adversario sostuvo que esas imágenes habían sido interpretadas fuera de contexto y defendió las decisiones sanitarias adoptadas por su padre.
El senador prometió actualizar los valores que el Sistema Único de Salud (SUS) paga a médicos y establecimientos por consultas y procedimientos, refinanciar las deudas de las Santas Casas e impulsar inversiones en infraestructura hospitalaria.
Una cuestión que atravesó esas propuestas fue la falta de explicaciones completas sobre su financiamiento y los procedimientos necesarios para llevarlas a cabo.
La periodista y analista política de CNN Brasil Débora Bergamasco, en una evaluación publicada durante la madrugada de este sábado, contabilizó al menos 15 promesas de Flávio Bolsonaro durante el debate. Observó, sin embargo, que varias no estuvieron acompañadas de detalles suficientes sobre su implementación, como la actualización de la tabla del SUS o la construcción de una conexión ferroviaria entre Salvador y São Luís.
Por su parte, Isabel Mega, analista política de CNN Brasil, señaló que Lula utilizó buena parte de sus intervenciones para reivindicar los resultados de sus gobiernos y cuestionar la preparación de su adversario, con menor desarrollo de propuestas nuevas para un eventual mandato.
La licencia maternal: una respuesta distinta a la de Bandeirantes
Uno de los intercambios permitió identificar un cambio concreto respecto al primer debate.
Lula recordó nuevamente que Flávio Bolsonaro fue el único diputado estadual de Río de Janeiro que votó en contra de una propuesta para ampliar la licencia de maternidad.
En Bandeirantes, el senador había respondido a ese cuestionamiento aludiendo a su familia. Esta vez ofreció una explicación sobre su posición de entonces y reconoció que se había equivocado. Bolsonaro sostuvo que, al emitir aquel voto, entendía que la ampliación de la licencia podría dificultar la contratación de mujeres. Aseguró que actualmente acompañaría una iniciativa de ese tipo.
El episodio mostró un cambio en la estrategia del candidato del PL: respondió directamente a un antecedente que había generado cuestionamientos en el encuentro anterior, en lugar de limitarse a rechazar el planteo.
Seguridad pública: propuestas de endurecimiento y el caso de Ana Clara
La seguridad pública fue uno de los temas más controvertidos.
Flávio Bolsonaro defendió medidas más severas frente al crimen organizado, entre ellas la reducción de la edad de responsabilidad penal a 14 años para determinados delitos, el aumento de las penas por el robo de teléfonos celulares y la clasificación del Primer Comando da Capital (PCC), del Comando Vermelho y de las milicias como organizaciones narcoterroristas.
También planteó reformas penitenciarias y mecanismos de cooperación con los gobiernos estatales.
Lula defendió la necesidad de fortalecer la coordinación federal y reiteró su propuesta de crear un Ministerio de Seguridad Pública, vinculada a la aprobación de cambios constitucionales que otorguen nuevas herramientas de actuación al gobierno central.
Pero el intercambio dejó de centrarse en las políticas de seguridad cuando el presidente volvió a poner en el debate la muerte de Ana Clara Gomes Machado, una niña de cinco años que recibió un disparo de fusil en Niterói en 2021.
La madre de la niña, Cristiane Gomes da Silva, se encontraba entre los invitados en el estudio.
Lula cuestionó que Flávio hubiera integrado la defensa jurídica del policía militar acusado en el caso y lo interpeló sobre su participación en las actuaciones. El senador expresó solidaridad con la familia y sostuvo que el policía no había sido condenado, además de defender el derecho a ejercer la defensa jurídica.
Durante su respuesta confundió el nombre de la madre con el de la niña fallecida, un episodio destacado posteriormente por Folha de S.Paulo.
La intervención como abogado de una persona acusada no implica responsabilidad por el hecho investigado. El cuestionamiento de Lula se dirigió a la postura política y al involucramiento profesional de su adversario en un caso de especial sensibilidad pública.
La confrontación escaló cuando el presidente calificó a Flávio de "miliciano", una acusación rechazada por el senador y que dio lugar a derechos de respuesta concedidos por Globo.
Las imputaciones personales se mezclaron así con el debate sobre las políticas de seguridad, desplazando la discusión hacia sus resultados, costos y consecuencias jurídicas.
Los «nueve dedos», Google y las provocaciones personales
El enfrentamiento tuvo otro momento de tensión cuando Flávio Bolsonaro aludió a los "nueve dedos" de Lula, en referencia a la pérdida de un dedo de la mano izquierda que el presidente sufrió en un accidente laboral a los 17 años.
Lula reaccionó reivindicando su trayectoria como trabajador metalúrgico. Defendió su conocimiento del mundo laboral y cuestionó que se utilizara esa lesión para atacarlo políticamente.
El senador pidió disculpas y aseguró que no había tenido la intención de ofenderlo.
Las provocaciones también tuvieron como eje el conocimiento que cada candidato posee sobre las distintas regiones del país.
Lula cuestionó la preparación de su adversario y lo comparó con un estudiante que memoriza respuestas sin comprender lo que estudia. En varias ocasiones lo invitó a consultar información en Google.
Flávio replicó preguntándole quién gobernaba Brasil: el presidente o Google.
El senador también intentó acercarse al electorado del Nordeste y prometió convertirse en el carioca más nordestino que los brasileños hubieran conocido, después de que Lula sugiriera que no apreciaba suficientemente esa región.
Esas expresiones fueron examinadas en un análisis de Julliana Lopes, de CNN Brasil, basado en las reacciones de participantes de un grupo de investigación que siguió el debate. Algunas personas consideraron artificial la frase de Flávio, mientras que otras cuestionaron por qué Lula recurría reiteradamente a Google en lugar de responder directamente.
Se trata de observaciones de ese grupo, no de una encuesta representativa de los electores.
El último bloque devolvió el debate a las acusaciones de corrupción
Después de tres bloques con temas establecidos, la discusión libre volvió a reproducir la dinámica más agresiva del primer debate.
Lula y Flávio intercambiaron acusaciones relacionadas con el Banco Master, con su exbanquero Daniel Vorcaro, con las investigaciones que involucran a familiares del presidente y con otras controversias políticas y judiciales.
El nombre de Vorcaro ya había ocupado un lugar destacado en el encuentro de Bandeirantes, cuando Lula cuestionó a Flávio por solicitar financiación para una producción audiovisual sobre Jair Bolsonaro.
En Globo, los candidatos retomaron los cuestionamientos sobre las relaciones del exbanquero con integrantes de ambos espacios políticos y discutieron la divulgación de información protegida por reservas bancarias y documentales.
También surgieron acusaciones relacionadas con Fábio Luís Lula da Silva, hijo del presidente, y con investigaciones sobre irregularidades en los descuentos aplicados a jubilados y pensionistas.
Ninguna de esas imputaciones puede considerarse demostrada por el mero hecho de haber sido formulada durante el debate. Las investigaciones en curso, las denuncias de los candidatos y las eventuales responsabilidades judiciales corresponden a planos distintos que no deben confundirse.
El periodista Iuri Pitta, analista político de CNN Brasil, señaló que los candidatos habían logrado discutir durante buena parte del encuentro problemas reales de los electores, pero que el último bloque terminó absorbido por acusaciones personales y controversias que han marcado la campaña.
Una evaluación semejante hizo Mauricio Stycer, crítico de televisión y columnista de Folha de S.Paulo. Consideró que las restricciones impuestas por Globo lograron ordenar parcialmente el debate, aunque el tramo final volvió a evocar los momentos más tensos del encuentro de Bandeirantes.
Globo cambió las reglas, pero no consiguió eliminar los ataques
La diferencia entre ambos debates estuvo determinada, en parte, por la organización.
En Bandeirantes, el acercamiento de Flávio a Lula durante una intervención del presidente había suscitado cuestionamientos sobre la dinámica del programa. Globo dispuso que, durante los tres primeros bloques, el candidato que no estuviera interviniendo permaneciera junto a su atril.
Solo en el último tramo, de tema libre, se permitió un mayor desplazamiento por el escenario.
El resultado fue una discusión más centrada en los asuntos sorteados durante buena parte del programa, aunque los candidatos continuaron utilizando preguntas y respuestas para introducir críticas ajenas al tema en tratamiento.
También hubo modificaciones en sus estrategias.
Flávio se mostró menos provocativo y asumió más compromisos de gobierno. En CNN Brasil, Débora Bergamasco vinculó ese comportamiento con recomendaciones recibidas por el candidato tras Bandeirantes, para moderar sus intervenciones y responder con mayor claridad sobre sus propuestas.
Lula mantuvo una estrategia basada en la comparación entre su trayectoria y la de su adversario, al que procuró asociar con los aspectos más cuestionados del gobierno de Jair Bolsonaro, especialmente con la gestión de la pandemia.
Los cambios permitieron discutir más sobre políticas públicas, pero no garantizaron una mayor profundidad en las respuestas.
Stycer observó, además, una limitación del formato: aunque el Grupo Globo ofreció verificaciones de afirmaciones a través de sus plataformas digitales, estas no se incorporaron de manera sistemática como aclaraciones para los espectadores de televisión.
Las verificaciones posteriores detectaron afirmaciones falsas, exageradas o incompletas
Las comprobaciones periodísticas realizadas después del debate permitieron identificar declaraciones que no se ajustaban a los datos disponibles o que requerían información adicional para comprenderlas correctamente.
Agência Lupa, en un trabajo difundido por Folha de S.Paulo, examinó inicialmente 35 afirmaciones de los candidatos y encontró problemas de exactitud, exageración o falta de contexto en 20 de ellas.
Entre los asuntos revisados estuvieron las apuestas en línea, las declaraciones sobre la pandemia, los indicadores económicos y los resultados atribuidos a políticas gubernamentales.
El trabajo también cuestionó afirmaciones de Lula sobre la evolución del producto interno bruto y la situación del hambre, así como declaraciones de Flávio sobre los antecedentes de los gobiernos del PT y determinadas controversias económicas.
La cantidad de afirmaciones cuestionadas no permite establecer una clasificación general del desempeño de los candidatos, porque las verificaciones se realizan sobre declaraciones seleccionadas y no necesariamente sobre la totalidad de las intervenciones.
Su importancia radica en distinguir los datos comprobables de los argumentos electorales y las acusaciones políticas, especialmente cuando estas últimas se presentan como hechos consumados.
Los análisis: cambios de estrategia, más propuestas y preguntas pendientes
Las primeras evaluaciones publicadas en la madrugada del sábado identificaron un cambio en el comportamiento de ambos candidatos respecto a Bandeirantes.
Para Débora Bergamasco, de CNN Brasil, Flávio procuró moderar su estilo y concentrarse en las propuestas, aunque dejó interrogantes sobre la implementación de varios compromisos.
Isabel Mega, del mismo medio, destacó que Lula utilizó el encuentro para cuestionar la preparación de su adversario y defender su trayectoria de gobierno, sin desarrollar con la misma amplitud una agenda de futuro.
En la interpretación de Edilene Lopes, analista política de CNN Brasil, el senador insistió en problemas que afectan directamente a los consumidores, como el costo de vida y las deudas, mientras que Lula recurrió a los resultados de sus gobiernos como su principal respuesta a las promesas de la oposición.
El análisis de Iuri Pitta apuntó a una limitación compartida: aunque hubo oportunidades para discutir problemas concretos, los enfrentamientos sobre antecedentes personales y controversias judiciales desplazaron las explicaciones sobre posibles soluciones para los próximos años.
Datafolha: empate de 50% en votos válidos antes del último debate
El escenario en el que se desarrolló el enfrentamiento se caracteriza por diferencias muy estrechas en las encuestas.
El último estudio de Datafolha, realizado entre el 20 y el 22 de octubre y publicado el jueves, registró un 47% de intención de voto para Flávio Bolsonaro y un 46% para Lula. Otro 5% manifestó que votaría en blanco o anularía su voto, y 2% permanecía indeciso.
Al considerar únicamente los votos válidos, ambos candidatos alcanzan el 50%. Antes del redondeo, los porcentajes fueron del 50,47% para Flávio y del 49,53% para Lula.
La encuesta comprendió 2.520 entrevistas presenciales en 154 municipios, con un margen de error de 2 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Está registrada ante el Tribunal Superior Electoral bajo el número BR-09709/2026.
Respecto de la medición anterior, Lula pasó del 45% al 46% en la intención de voto total, mientras que Flávio se mantuvo en el 47%. En votos válidos, la diferencia numérica se redujo de 51% a 49%, hasta un empate de 50% para cada uno, variaciones comprendidas dentro del margen de error.
Otros institutos, entre ellos Quaest, PoderData y RealTime Big Data, también registraron diferencias estrechas, aunque con porcentajes y metodologías distintas. Sus resultados no deben interpretarse como una serie única.
Datafolha encontró, además, que 94% de los entrevistados aseguró tener su voto completamente decidido, mientras que 6% admitió que todavía podría cambiarlo.
Entre quienes apoyaron a otros candidatos en la primera vuelta, la proporción de electores que podrían cambiar su decisión asciende al 23%.
La medición también reveló niveles elevados de rechazo: 46% manifestó que no votaría por Flávio Bolsonaro y 45% expresó la misma postura respecto a Lula.
El presidente registra mayores apoyos en el Nordeste y entre los sectores de menores ingresos, mientras que el senador presenta porcentajes superiores en el sur del país y entre los electores evangélicos.
Los resultados corresponden a entrevistas realizadas antes del encuentro de Globo. Por lo tanto, no miden las posibles repercusiones del último debate.
Datafolha tiene previsto divulgar durante la tarde de este sábado una nueva encuesta, realizada entre el viernes 23 y el sábado 24 mediante 4.050 entrevistas. El estudio, registrado con el número BR-09540/2026, aportará una fotografía más reciente de la disputa, aunque será necesario examinar sus horarios de trabajo de campo antes de atribuir cualquier variación a las intervenciones televisadas.
Dos estrategias frente a una segunda vuelta ajustada
Flávio Bolsonaro llegó al último debate tras obtener 47,03% de los votos válidos en la primera vuelta del 4 de octubre, frente al 45,16% de Lula. La diferencia fue de aproximadamente 2,23 millones de votos.
Las encuestas posteriores mostraron una competencia más estrecha, en la que adquieren especial importancia la transferencia de votos de los demás candidatos, la participación de quienes se abstuvieron en la primera vuelta y la movilización de los electores de ambos espacios políticos.
El enfrentamiento de Globo permitió observar dos estrategias que también aparecieron en las declaraciones finales.
Lula apeló a su biografía de trabajador, a los resultados de sus gobiernos y a la defensa de la democracia, mientras reiteró sus cuestionamientos sobre los antecedentes políticos de su adversario.
Flávio pidió a los electores que compararan su situación económica y de seguridad con la de cuatro años atrás. Prometió recuperar el poder adquisitivo, garantizar mayor seguridad y defender las libertades, y cerró con una referencia religiosa y un pedido de oración.
El debate dejó expuestas diferencias concretas en economía y seguridad pública, compromisos compartidos en algunas políticas sociales y preguntas pendientes sobre la ejecución de las propuestas.
También mostró que, incluso bajo reglas destinadas a favorecer una discusión programática, las acusaciones personales y las controversias judiciales continuaron ocupando un lugar central.
Con los principales sondeos mostrando una disputa ajustada y un electorado mayoritariamente decidido, el último enfrentamiento televisado terminó sin que existan todavía datos que permitan establecer si modificó las preferencias de los votantes.
La decisión llegará este domingo 25, en las urnas.












