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Diputado Garlo halló la “Real Cédula de 1803” en la que Carlos IV autorizó el escudo de armas de la ciudad

Diputado Garlo halló la “Real Cédula de 1803” en la que Carlos IV autorizó el escudo de armas de la ciudad

Este viernes se cumplen 222 años de la decisión del monarca español.

En un hallazgo que rescata un pedazo olvidado de la historia colonial, el diputado Joaquín Garlo, en sus ratos libres como investigador, localizó el original de la Real Cédula de 1803 que autorizó el escudo de armas de la ciudad de San Fernando de Maldonado.

Este viernes se cumplen 222 años de la decisión del monarca español.

Este documento, firmado por el rey Carlos IV, permitió incluir un ancla y una ballena como “caracteres propios” de la urbe, entonces bajo dominio español en el Virreinato del Río de la Plata. El emblema, heredado al departamento homónimo, se erige hoy como el símbolo oficial más antiguo en uso en la República Oriental del Uruguay, perdurando a través de invasiones, guerras de independencia y contiendas civiles.

Un trabajo de Leandro Scasso, publicado en fuentes como el Banco de Historias Locales y Scribd, reconstruye esta saga heráldica con rigor académico, basándose en fuentes primarias como mapas de 1803 y documentos de la Real Compañía Marítima.

Scasso detalla cómo el escudo surgió de la identidad portuaria y pesquera de Maldonado, fundada entre 1755 y 1757 como enclave estratégico: un puerto protegido con agua potable, frontera marítima y sede administrativa. Citando al historiador Arnold Toynbee, enfatiza su rol en la “política de hacer la guerra”, con fortificaciones en la Isla Gorriti y Punta del Este.

Apenas 30 años después de su fundación, en 1784, Maldonado ganó estatus de ciudad con un Cabildo propio, pese a no cumplir todos los criterios de Max Weber para un “ayuntamiento urbano” pleno: faltaba un fuerte carácter industrial-mercantil, pero tenía fortaleza, mercado y autonomía parcial. Las calles 6 de Julio y 5 de Setiembre conmemoran la creación y conformación de este consejo, respectivamente.

El comienzo
La búsqueda de un emblema propio inició en 1798, cuando el Cabildo solicitó directamente al rey un lobo marino y una pluma, símbolos de la fauna local y la escritura administrativa. Sin respuesta, en 1802 cambiaron a ballena y ancla, evocando la excelencia portuaria y la pesca cetácea.

El rey accedió el 29 de agosto de 1803 desde San Ildefonso, pero amonestó por no usar intermediarios como el virrey.

“He venido en acceder a vuestra solicitud”, reza la cédula, que Scasso transcribe íntegra, autorizando también un busto real en la sala de juntas.

Este diseño reflejaba la economía local: la Real Compañía Marítima, fundada en 1789, explotaba ballenas, lobos y leones marinos en costas patagónicas, pero trasladó operaciones a Maldonado en 1792 por su puerto ideal.

Documentos de 1794, como un informe de Juan Muñoz, alaban su ubicación: “Uno de los más importantes de América”, resistente a invasiones gracias a arenales circundantes.

Santiago de Liniers, futuro virrey, propuso establecerse allí para faenar en verano al sur y salar carnes en invierno. La compañía generó prosperidad: en 1794, Isla de Lobos aportó 43 cascos de grasa y pieles con bajo costo.

Maldonado se convirtió en un “hub” de distribución, enlazando Patagonia, Montevideo y España. Scasso vincula los lobos al comercio temprano: ya en 1516, sobrevivientes de Solís vendieron cueros de lobos como “primera exportación platense”.

El ancla simbolizaba el puerto, común en heráldica española (Huelva, Tenerife), al igual que ondas marinas en escudos como Alicante o el nacional español.

Destrucción
Sin embargo, la historia fue turbulenta. En 1804, un cambio de cabildantes por orden virreinal revocó poderes previos, demorando la implementación.

La invasión inglesa de 1806 destruyó bienes de la compañía: “Las embarcaciones, efectos y útiles de la Compañía Marítima de la pesca de la Ballena, fueron dados por buena presa”, denuncia un informe de vecinos.

Archivos se usaron para cartuchos, pero la cédula sobrevivió milagrosamente. Olvidada en un archivo, fue redescubierta en 1877 con un dibujo lineal. En 1894, Elías Devincenzi lo mandó plasmar en tela para la Junta Económico Administrativa.

Scasso destaca su pervivencia: desde la Patria Vieja (1816, como “cabeza de pueblos” artiguista), a la división departamental en 1827, escisiones de Minas (1837) y Rocha (1848), hasta hoy.

La recuperación del documento
Según el relato de Scasso, María Díaz de Guerra (1988) indicaba que la Real Cédula se hallaba en la Sección Documentos Especiales de la Biblioteca Nacional. En marzo de 2017, una consulta a la Biblioteca Nacional resultó negativa: no se encontró el original, solo transcripciones.

El interés revivió en noviembre de 2023 tras un encuentro con el entonces director de la Biblioteca Nacional, Valentín Trujillo, cuya búsqueda inicial falló. Entonces, Joaquín Garlo Alonsopérez, interesado en la documentación del escudo, realizó gestiones personales ante la Biblioteca Nacional.

De la Sección Documentos Especiales se obtuvo el documento, cuya imagen digitalizada fue remitida para descargar y que Correo de Punta del Este publica junto a esta nota.

Hoy, el escudo –ballena en ondas, ancla clavada, almenas coronando– adorna la Junta Departamental y vehículos. Es único en Uruguay con raíces coloniales, celebrando cada 29 de agosto un aniversario.

Scasso concluye: “un lazo con aspiraciones de prosperidad de aquellos fernandinos, recordándonos que la historia trasciende guerras y olvidos. Este emblema no es solo heráldico; es testigo de una identidad forjada en mares y conflictos, el más longevo del país con “certificación de origen””.

Como dice Scasso, une pasado colonial a presente republicano, invitando a maldonadenses a honrar su herencia, gracias en parte al empeño de figuras como Garlo Alonsopérez.




Correo de Punta del Este