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Banco Mundial marcó los desafíos de Uruguay: baja inversión, poco crédito y energía cara

Banco Mundial marcó los desafíos de Uruguay: baja inversión, poco crédito y energía cara

El organismo puso el foco en las restricciones que enfrenta el país para convertir su estabilidad en mayor crecimiento y productividad. Al confirmar un financiamiento por US$ 300 millones para apoyar reformas en comercio, inversión, competitividad y sostenibilidad fiscal, su vicepresidenta regional, Susana Cordeiro, sostuvo que Uruguay debe convertir la credibilidad construida durante décadas en “más y mejores empleos”. Gabriel Oddone afirmó que el gobierno está concentrado en una agenda de reformas microeconómicas para acelerar el crecimiento.

La celebración de los 80 años de relación entre Uruguay y el Grupo Banco Mundial dejó este lunes algo más que un repaso histórico y reconocimientos a expresidentes y exministros de Economía. El organismo trazó ante el gobierno un diagnóstico de algunas de las principales restricciones que enfrenta el país y explicitó cuáles, a su juicio, son las áreas en las que Uruguay deberá avanzar para elevar su crecimiento.

“Uruguay ha construido algo muy valioso a lo largo de estas ocho décadas: credibilidad, estabilidad macroeconómica a través de distintos ciclos políticos e instituciones sólidas. Pero también hay desafíos”, planteó la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro.

El punto central de su exposición fue precisamente qué hacer ahora con ese capital institucional.

“Hoy se suma un nuevo desafío: convertir esa credibilidad en crecimiento. El crecimiento en más y mejores empleos. Y esos empleos en mejores condiciones de vida para todos los uruguayos”, afirmó.

Cordeiro ubicó entre los problemas a resolver el nivel de inversión, que señaló se ha mantenido entre 16% y 18% del Producto Interno Bruto, frente a registros superiores al 25% en economías de rápido crecimiento de Asia Oriental. También indicó que el crédito privado, situado en torno al 31% del PIB, continúa siendo bajo incluso en comparación con otros países de América Latina.

El diagnóstico se extendió a la educación y al mercado de trabajo. La jerarca sostuvo que el capital humano debe estar en el centro de una estrategia de competitividad y señaló que los últimos resultados educativos muestran avances en algunas áreas, pero también dificultades persistentes.

“Uruguay alcanzó su mejor resultado histórico en ciencias, pero hubo un retroceso en lectura y matemáticas. Y persisten brechas importantes en los aprendizajes fundamentales”, afirmó.

Según expuso, aproximadamente cuatro de cada diez alumnos no culminan la educación secundaria y solo uno de cada cinco egresa con habilidades básicas. A ese escenario agregó el desafío demográfico: con una fuerza laboral que crecerá menos, una proporción cada vez mayor del crecimiento económico deberá provenir de aumentos de productividad.

Para el Banco Mundial, la tecnología puede integrar esa respuesta.

“La inteligencia artificial puede ser también parte de la respuesta al desafío demográfico, potenciando las capacidades de los trabajadores, elevando la productividad de las empresas y permitiendo que una economía pequeña compita sobre la base del conocimiento y no de la escala”, sostuvo Cordeiro.

Logística, electricidad e inversión
La exposición identificó además restricciones concretas en infraestructura y costos.

Cordeiro señaló que Uruguay se encuentra en el puesto 65 entre 139 países en el índice global de desempeño logístico del Banco Mundial y destacó que, pese a la transformación de la matriz energética, el precio de la electricidad continúa funcionando como una limitación para algunas actividades con potencial de inversión.

“Uruguay protagonizó una de las transiciones hacia la energía limpia más exitosas del mundo. Pero los costos de la electricidad siguen siendo altos, limitando precisamente algunos de los sectores con mayor potencial para la próxima ola de inversión”, afirmó.

Mencionó específicamente los centros de datos, la agroindustria y el riego.

“Uruguay ya tiene la energía limpia. La oportunidad ahora es convertir esta fortaleza en precios más competitivos que permitan movilizar mayor inversión privada”, agregó.

El Banco Mundial entiende, sin embargo, que el actual escenario internacional también abre oportunidades. Cordeiro destacó como ventajas del país la estabilidad, el Estado de derecho, las energías renovables, una agricultura desarrollada y las capacidades digitales.

“Es el momento de aprovechar esas fortalezas para incorporar más conocimiento, tecnología y valor agregado a lo que Uruguay hace bien, potenciando oportunidades en alimentos, servicios, logística y tecnología”, sostuvo.

El respaldo a las reformas y los US$ 300 millones
La representante del organismo vinculó ese diagnóstico con la agenda de reformas que impulsa el gobierno y destacó específicamente el proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida.

A su juicio, las medidas orientadas a simplificar trámites, facilitar el comercio y promover competencia, innovación e inversión atacan varios de los problemas identificados.

“La competitividad está pasando del diagnóstico a una agenda concreta de reformas”, afirmó.

En ese contexto ubicó el financiamiento por US$ 300 millones aprobado por el Banco Mundial para acompañar reformas orientadas a promover el comercio, la inversión y la competitividad, además de fortalecer la sostenibilidad fiscal.

“Es mucho más que un financiamiento para nosotros. Es una expresión concreta de nuestra alianza y de nuestra confianza en Uruguay”, señaló.

Cordeiro también dejó una definición sobre el costo político que, según planteó, supone una agenda de transformaciones de mayor alcance.

“Cuanto más ambiciosa es una agenda de reformas, más decisiones y debates genera. Hay distintas opciones, prioridades que ordenar, costos que ponderar y legítimas diferencias sobre los instrumentos y los tiempos”, afirmó.

Y sostuvo que el desafío no consiste en eliminar esas diferencias.

“No creo que eso requiera estar de acuerdo en todo”, dijo, antes de plantear que el país debería compartir una visión sobre un Uruguay “más productivo, más innovador, con más inversión y mejores empleos” y, al mismo tiempo, promover discusiones intensas sobre cómo alcanzarla.

“Consenso sobre el destino, debate vigoroso sobre el camino y avanzar”, resumió.

La jerarca fue todavía más explícita sobre las consecuencias de las transformaciones: habló de “tomar decisiones difíciles que implican ganadores y perdedores”, al menos en el corto plazo, como parte de procesos destinados a generar crecimiento.

Oddone: reformas después de la estabilidad macroeconómica
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, planteó una lectura coincidente sobre el momento que atraviesa el país.

“Este país hoy está concentrado en una agenda de reformas microeconómicas destinadas a acelerar el crecimiento y la competitividad”, señaló.

Oddone sostuvo que esa etapa es posible porque Uruguay realizó previamente “mucho trabajo en materia de estabilidad macroeconómica”, construcción de confianza y capacidad de resistencia frente a los shocks externos.

El ministro ubicó entre los asuntos centrales de competitividad los costos y desafíos energéticos, la expansión del riego, el sistema portuario y el capital humano.

También agradeció al Banco Mundial la nueva operación de crédito y destacó que el respaldo a Uruguay tiene una particularidad adicional por tratarse de un país clasificado como de renta media alta.

“Sabemos que para el Banco Mundial apoyar a un país de renta media alta como es Uruguay hoy no es algo sencillo en los estándares corporativos de la entidad, y por eso también agradecemos especialmente la confianza renovada en Uruguay con esta operación de préstamo y con el apoyo a la agenda de las transformaciones que Uruguay tiene”, afirmó.

Orsi: una relación que definió como política de Estado
El presidente Yamandú Orsi situó los 80 años de vínculo con el Banco Mundial dentro de una continuidad que atravesó gobiernos de diferentes partidos y definió esa relación como una “política de Estado”.

“Esto no es una creación de un momento y que después se abandonó, después se continuó, o tampoco estamos inaugurando nada o no estamos inaugurando mucho. Es simplemente seguir honrando aquellos aciertos de aquella época”, sostuvo.

Orsi recordó el acompañamiento del organismo a proyectos vinculados a la extensión de las redes eléctrica y telefónica, el agro y posteriormente la trazabilidad, además del respaldo actual a iniciativas relacionadas con innovación, competitividad e inversión privada.

También defendió el papel de los organismos multilaterales en un escenario internacional más complejo.

“El mundo necesita estos organismos y que se fortalezcan, pero Uruguay, concretamente, por nuestra escala y por los riesgos o los desafíos que tenemos en el futuro y en el presente, necesita organismos multilaterales que nos permitan indicarnos que vamos por el camino correcto y, cuando no es así, nos avisen y a tiempo”, afirmó.

La ceremonia reunió además a los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera, Enrique Iglesias y exministros de Economía de distintas administraciones, que recibieron reconocimientos por su participación en las distintas etapas de la relación entre Uruguay y el Banco Mundial.





foto: presidencia.gub.uy