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Curbelo defendió el modelo del Hemocentro, pero admitió: “Capaz que burocráticamente tenían razón”

Curbelo defendió el modelo del Hemocentro, pero admitió: “Capaz que burocráticamente tenían razón”

El exdirector técnico del Hemocentro Regional de Maldonado defendió, durante una extensa entrevista del ciclo de Punta News y Canal 2HD San Carlos, el funcionamiento del modelo que impulsó durante años al frente de la institución, aunque al mismo tiempo terminó admitiendo que algunas observaciones sobre mecanismos internos y decisiones de gestión podían tener sustento “desde el punto de vista burocrático”. La conversación dejó, además, definiciones sobre el funcionamiento del Banco de Leche Materna, la utilización de recursos del Hemocentro para sostener otras áreas, los conflictos internos y los cuestionamientos vinculados a su estilo de conducción.

“Capaz que, desde el punto de vista burocrático, tenían razón. Pero destruyeron el Hemocentro”.

La frase apareció cuando Jorge Curbelo fue consultado sobre observaciones administrativas y mecanismos internos que hoy forman parte de los cuestionamientos a su gestión. Y lejos de responder desde una lógica de negación absoluta, el exdirector técnico desarrolló una defensa basada en otra idea: que muchas de las decisiones hoy observadas surgieron de una lógica de funcionamiento que priorizaba sostener servicios, resolver problemas operativos y mantener estructuras activas, aun cuando determinadas prácticas pudieran quedar posteriormente expuestas desde el punto de vista administrativo. “Yo lo que hacía era tratar de que las cosas funcionaran. Después, si desde un escritorio alguien entiende otra cosa, es otro problema”.

Eso se vio especialmente cuando fue consultado sobre el funcionamiento del Banco de Leche Materna y el uso de infraestructura, personal y recursos operativos del Hemocentro para sostener áreas que —según explicó— muchas veces no contaban con presupuesto propio.

Curbelo no negó esa forma de trabajo. Por el contrario, la justificó como parte del funcionamiento cotidiano de estructuras sanitarias complejas.

“Vos optimizás recursos. Porque si vos tenés gente capacitada, si tenés infraestructura, si tenés vehículos, si tenés determinadas cosas, las utilizás para sostener otras áreas. Porque si no, muchas veces las cosas no funcionan. ¿Qué querían? ¿Que cerráramos cosas porque no había presupuesto específico?”

A partir de ahí empezó a quedar expuesta una de las tensiones centrales de toda la discusión actual sobre el Hemocentro: la distancia entre determinadas formas prácticas de funcionamiento interno y las exigencias administrativas y burocráticas del sistema de salud.

En ese contexto, Curbelo insistió varias veces en que muchas de las prácticas que hoy se encuentran bajo análisis se mantuvieron durante años bajo una lógica operativa y no desde una visión estrictamente formalista.

“Hay cosas que se hacen desde hace años. El tema es que después, si te quieren mirar con determinada intención, todo cambia. Mientras las cosas salen bien, nadie pregunta demasiado. El problema aparece cuando te quieren venir a buscar”.

Más adelante, volvió sobre la misma idea al explicar cómo determinadas decisiones pueden reinterpretarse por completo cuando cambia el contexto político o institucional.

“Si quieren complicarte, te la complican”.

Las respuestas terminaron mostrando un cuadro bastante más complejo que el planteado inicialmente tras su cese. Porque mientras seguía cuestionando duramente las decisiones adoptadas por ASSE y defendiendo el funcionamiento histórico del Hemocentro, el propio Curbelo terminaba describiendo mecanismos de gestión, la utilización de recursos y formas de funcionamiento que ayudan a entender por qué determinadas áreas hoy quedaron bajo observación.

Y justamente ahí apareció otro de los aspectos más relevantes de la entrevista: su estilo de conducción y las tensiones internas dentro de la institución.

Por primera vez desde que el caso tomó estado público, el exdirector técnico fue consultado directamente sobre cuestionamientos vinculados a su forma de dirigir, al relacionamiento con funcionarios, a conflictos internos y a la manera en que ejercía el liderazgo dentro del Hemocentro.

En varios momentos, evitó negar por completo la existencia de esas tensiones y defendió su forma de conducción bajo una lógica asociada a los resultados y al funcionamiento operativo. “Capaz que soy un rompehuevos. Sí, pero porque las cosas tenían que salir. No vine acá a hacer amigos. Vine a hacer funcionar el Hemocentro”.

Y más adelante agregó: “Yo no soy un tipo tibio. Nunca lo fui”.

Las respuestas terminaron por construir una imagen mucho más compleja que la de una simple confrontación política con ASSE o con el Servicio Nacional de Sangre. Porque además del conflicto presupuestal y del enfrentamiento institucional, la entrevista dejó expuesto otro plano de discusión: hasta qué punto determinadas formas de conducción, mecanismos internos y lógicas de funcionamiento podían sostenerse indefinidamente dentro de la estructura formal del sistema de salud. “Yo volvería a hacer muchas cosas igual”, sostuvo incluso en el tramo final de la entrevista.

En ese contexto, incluso la frase más política de toda la entrevista —“me sacaron por rompehuevos”— terminó conviviendo con otra dimensión mucho más profunda: la de un modelo de conducción construido durante años en torno a una lógica permanente de resolución de problemas, pero que, al mismo tiempo, fue acumulando tensiones, observaciones y cuestionamientos que hoy forman parte central del caso Hemocentro.


La entrevista completa puede verse en la sección Entrevistas de Punta News.

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