Natalidad en caída: Blás instala un debate estructural sobre el futuro demográfico del país
- Apr 27 2026
El senador nacionalista por Maldonado advirtió sobre la baja sostenida de nacimientos y planteó la necesidad de políticas públicas para revertir una tendencia que ya impacta en la economía, el sistema previsional y la composición poblacional. Datos oficiales confirman un descenso histórico y sostenido.
Uruguay atraviesa una transformación demográfica profunda, con una caída sostenida de la natalidad que en los últimos años alcanzó niveles históricamente bajos según datos oficiales. En ese escenario, el senador Rodrigo Blás buscó instalar el tema en la agenda pública al publicar una columna en la que advierte sobre las consecuencias estructurales del fenómeno y reclama medidas concretas.
El planteo del legislador se apoya en una tendencia consistente. Los nacimientos vienen cayendo de forma ininterrumpida desde 2016, y en los últimos años el descenso se aceleró: Uruguay registró 35.874 nacimientos en 2020, 34.601 en 2021, 32.301 en 2022, 31.385 en 2023, 29.899 en 2024 y 28.903 en 2025 (Instituto Nacional de Estadística / Ministerio de Salud Pública). Se trata de una reducción de casi 7.000 nacimientos en cinco años, que además ubicó al país en mínimos históricos desde fines del siglo XIX (INE).
En términos estructurales, el indicador más relevante también confirma el cambio de régimen demográfico: la tasa de fecundidad se ubica en torno a 1,16 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1 (INE / MSP). Este nivel es considerado de “ultra baja fecundidad” en la literatura demográfica.
Sobre ese escenario, Blás planteó que el país enfrenta un problema que excede la coyuntura. “Uruguay se está quedando sin hijos”, afirmó, y sostuvo que no se trata “solo de una estadística”, sino de “un cambio estructural que condiciona el futuro del país”.
El senador advirtió que la discusión pública tiende a concentrarse en problemas urgentes —seguridad, economía o pobreza— mientras omite uno que, a su juicio, es más determinante. “La baja natalidad, cuando se consolida, no se corrige con facilidad”, señaló.
Los datos oficiales acompañan ese diagnóstico en términos de tendencia. Uruguay ya alcanzó su pico poblacional en 2020 y las proyecciones indican un escenario de estancamiento y posterior descenso: se estima una población de 3,4 millones hacia 2045 y cercana a 3 millones hacia 2070 (INE).
Ese cambio en la dinámica demográfica también modifica la estructura etaria. Cada vez hay menos jóvenes y más adultos mayores, lo que deteriora la relación entre población activa y pasiva. “La relación entre activos y pasivos se deteriora, tensionando el sistema previsional y desafiando el sistema de salud y la economía nacional”, planteó Blás en su columna.
El impacto proyectado no es abstracto. Menos nacimientos implican, en el mediano plazo, una reducción de la población en edad de trabajar, menor dinamismo del consumo y desafíos crecientes para sostener los sistemas de protección social. “Menos nacimientos significa menos trabajadores, menos consumo, menos innovación, menos crecimiento. Un país con menos niños es un país con menos futuro”, afirmó.
A partir de ese diagnóstico, el senador planteó la necesidad de pasar a una fase de políticas públicas activas. “Hace falta pasar del diagnóstico a la acción”, sostuvo, y propuso avanzar en medidas que incentiven la formación de familias y acompañen la decisión de tener hijos.
Entre los factores que inciden en la baja natalidad mencionó variables económicas, laborales, culturales y de organización de la vida cotidiana. En ese sentido, señaló que el Estado debe intervenir con políticas concretas: “Esto implica revisar incentivos económicos, fortalecer los sistemas de cuidados, facilitar la compatibilización entre trabajo y familia, y mejorar el acceso a la vivienda y a la estabilidad laboral”.
El planteo introduce un eje que, si bien ha sido abordado en ámbitos técnicos y académicos, tiene menor presencia en la agenda política. “Hoy Uruguay no tiene un problema más. Tiene un problema que condiciona a todos los demás”, afirmó Blás, y advirtió que “seguir ignorándolo no es neutral”.
Con datos que confirman una caída sostenida, niveles históricamente bajos de nacimientos y proyecciones de envejecimiento y eventual reducción poblacional, el fenómeno demográfico deja de ser una tendencia para convertirse en un condicionante estructural. Y, como advierten los especialistas, cuanto más se consolida, más limitado es el margen de reversión en el corto plazo.
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