Tres meses de aumentos llevaron la nafta de $76 a $93 y el gasoil subió más de 30%
- May 31 2026
La nueva suba de combustibles, que comenzará a regir este lunes 1 de junio, cerrará uno de los trimestres de mayor ajuste de precios desde la llegada de Yamandú Orsi al gobierno. En apenas 90 días, la nafta pasará de $76,88 a $93,36 por litro, mientras que el gasoil aumentará de $47,32 a $61,76, acumulando incrementos de 21,4% y 30,5%, respectivamente.
El ajuste anunciado establece una suba del 6% para las naftas y del 7% para el gasoil, mientras que el supergás permanecerá sin cambios al comienzo del invierno.
Sin embargo, la noticia trasciende el aumento de junio. La decisión completa una secuencia de tres incrementos consecutivos que modificó sustancialmente el escenario existente apenas tres meses atrás y volvió a situar el precio de los combustibles en el centro de la discusión económica y política.
De las rebajas al ciclo de aumentos
Cuando comenzó 2026, el gobierno destacaba públicamente la reducción de los precios del gasoil aplicada durante los primeros meses de gestión.
En marzo, el litro de nafta Súper costaba $76,88 y el gasoil $47,32.
La situación comenzó a cambiar el 1.º de abril, cuando el Poder Ejecutivo dispuso un aumento del 7% en naftas, gasoil y supergás. Un mes después llegó un segundo ajuste. Desde el 1.º de mayo, la nafta volvió a aumentar 7%, el supergás también subió 7% y el gasoil registró una corrección de 14%.
Ahora, a partir del 1.º de junio, la nafta aumentará otro 6% y el gasoil otro 7%.
La suma de esos tres movimientos consecutivos explica el salto registrado durante el trimestre. La nafta pasó de $76,88 a $93,36 por litro. El gasoil pasó de $47,32 a $61,76.
Mientras la nafta acumuló una suba de 21,4%, el gasoil superó el 30%.
El argumento del gobierno
Las autoridades atribuyen la evolución de los precios a la fuerte suba registrada en los mercados internacionales de energía y de combustibles.
Al anunciar el nuevo ajuste, los ministerios de Economía e Industria señalaron que los conflictos bélicos internacionales provocaron un incremento sustancial en los costos de referencia empleados para fijar los precios internos.
La explicación ha sido sostenida durante las últimas semanas por las principales autoridades económicas.
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, defendió públicamente la necesidad de trasladar parte de esos incrementos al mercado local y rechazó la posibilidad de postergar indefinidamente los ajustes.
"Sería de mala gestión si postergamos decisiones de manera indefinida", afirmó al explicar la política adoptada por el gobierno.
En la misma línea sostuvo que Uruguay "no se puede alejar mucho de lo que está ocurriendo en el mundo", en referencia a la evolución de los precios internacionales de la energía.
La ministra de Industria, Fernanda Cardona, también reconoció semanas atrás que un nuevo ajuste era probable y señaló que el objetivo del gobierno consistía en evitar que el impacto internacional se trasladara íntegramente a los consumidores.
"Lo que estamos buscando es que no se traslade al bolsillo de la gente", expresó.
Un tema que genera costo político
La evolución de los combustibles también abrió una discusión política para la administración actual.
Antes de asumir la Presidencia, Yamandú Orsi había cuestionado el esquema de ajustes frecuentes de precios y manifestado reparos respecto de las modificaciones permanentes de las tarifas.
"No me convence que esto sea mes a mes porque genera incertidumbre", sostuvo durante la campaña electoral.
Quince meses después, el escenario terminó por situar a su gobierno frente a una realidad distinta.
La combinación del aumento de los precios internacionales y la presión sobre los costos energéticos llevó al Poder Ejecutivo a aplicar tres ajustes consecutivos en un período de apenas tres meses.
Más allá del ajuste de junio
El gobierno destacó, al anunciar la nueva suba, que los aumentos definidos quedaron por debajo de los valores derivados de la referencia internacional elaborada por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA), en particular en el caso del gasoil.
Pero más allá de la discusión técnica sobre los mecanismos de fijación de precios, la fotografía que deja el trimestre es contundente.
El 1.º de marzo, cargar 50 litros de nafta costaba $3.844. Desde este domingo, la misma carga demandará $4.668.
En el caso del gasoil, una carga de 50 litros pasó de costar $2.366 a $3.088.
La diferencia equivale a $824 más por tanque en la nafta y a $722 más en el gasoil en apenas tres meses, una variación que comenzó a sentirse no solo en los bolsillos de los automovilistas, sino también en el transporte, la logística y las actividades productivas que dependen directamente de los combustibles.












