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Hemocentro: auditoría de ASSE previa al cese de Curbelo no detectó desvíos y recomendó auditar al SNS

Hemocentro: auditoría de ASSE previa al cese de Curbelo no detectó desvíos y recomendó auditar al SNS

La auditoría interna y de gestión realizada por ASSE en 2022 sobre el Hemocentro de Maldonado —cuando el Dr. Jorge Curbelo era el director técnico— no encontró desvíos en el circuito de la sangre y concluyó que existían controles suficientes para asegurar el destino final de los volúmenes ingresados. Al mismo tiempo, el documento dejó constancia de debilidades en controles internos, facturación y contrataciones, y formuló una recomendación específica: auditar el funcionamiento del Servicio Nacional de Sangre (SNS), en el que detectó atrasos, incumplimientos normativos y problemas de trazabilidad.

El informe completo, al que accedió Punta News, forma parte de una auditoría formal dispuesta mediante resolución del Directorio de ASSE. Se trata de un trabajo técnico que revisó en detalle el funcionamiento del Hemocentro, combinando entrevistas, análisis de la normativa, observación directa de procesos y pruebas específicas sobre el recorrido de la sangre, desde la extracción hasta su salida del servicio.

Ese alcance es lo que le da peso a su conclusión principal —y también a sus observaciones— en el contexto actual del caso.

Un punto central: el circuito de la sangre
El eje más sensible de la auditoría es el control del stock y la trazabilidad de los hemocomponentes. En ese punto, el documento es explícito: “El Hemocentro de Maldonado cuenta con controles suficientes que permiten asegurar el destino final de los volúmenes de sangre ingresados”.

Esa afirmación surge de un conjunto de pruebas que analizaron todo el circuito operativo —desde la selección de donantes hasta el envío— e incluyeron controles sustantivos sobre las unidades procesadas.

Con base en ese trabajo, la auditoría concluye: “No se detectaron desvíos”.

La precisión no es menor: la conclusión está directamente vinculada al objetivo del trabajo, que fue verificar la existencia de desvíos en el manejo de hemocomponentes, y no a una validación integral de todos los aspectos de la gestión.

El documento también deja constancia de la formalización de los procesos: “El servicio cuenta con procedimientos escritos para el desarrollo de sus actividades, en concordancia con los requisitos de la norma UNIT ISO 9001”.

Esa combinación —procedimientos documentados, controles aplicados y ausencia de desvíos detectados— define el núcleo técnico del informe.

Lo que la auditoría también encontró: debilidades en controles y procesos
Esa validación del circuito principal convive con una serie de observaciones que evidencian debilidades en el funcionamiento interno.

En el control de insumos, la auditoría deja constancia de una falta concreta de verificación: “No se realizan recuentos periódicos de bolsas, lo que impide validar el stock existente”.

En los procesos de extracción, el informe identifica problemas en el registro: “Se constató que no todas las extracciones se ingresaban en el sistema en tiempo y forma”.

También detecta situaciones en etapas críticas del circuito: “Existen unidades que no cuentan con el altado correspondiente previo a su utilización”.

Y en el almacenamiento: “Se verificaron debilidades en el control de temperaturas y en el registro de las condiciones de conservación”.

Estas observaciones no se refieren al destino final de la sangre, pero sí describen un sistema de control con fallas operativas.

Trazabilidad: un sistema que no depende solo del Hemocentro
En el análisis del circuito de salida, la auditoría confirma que los envíos están documentados, pero introduce una advertencia estructural: “La trazabilidad completa depende del ingreso de información en sistemas externos al Hemocentro”.

Esto implica que el control del destino final no es atribuible exclusivamente al Hemocentro, sino al funcionamiento integrado del sistema.

Facturación y controles económicos
En el plano económico, el informe identifica inconsistencias concretas: “Se verificaron diferencias en la facturación a instituciones, concluyéndose que los controles aplicados no resultan suficientes”.

El punto no se refiere al manejo de hemocomponentes, pero sí evidencia debilidades en los mecanismos de control financiero.

Contrataciones y servicios: concentración y falta de control independiente
En materia de contratación, la auditoría detecta problemas estructurales: “Se constató concentración de servicios en un mismo proveedor, así como condiciones en los pliegos que podrían limitar la concurrencia de oferentes”.

También cuestiona la integración de los procesos de evaluación: “La comisión asesora estuvo integrada por personal del propio Hemocentro, lo que no asegura una adecuada oposición de intereses”.

En el control de los servicios prestados, el informe señala: “La liquidación de horas era realizada por personal de la empresa contratada, lo que implica ausencia de control independiente”.

Se trata de una debilidad estructural en los mecanismos de supervisión.

El capítulo que excede al Hemocentro: el Servicio Nacional de Sangre
Uno de los puntos más relevantes del documento figura fuera del Hemocentro.

La auditoría identifica problemas en el funcionamiento del Servicio Nacional de Sangre: “El Servicio Nacional de Sangre presenta atraso en el ingreso de información de intercambio en el sistema SISSAN desde marzo de 2020”.

También señala incumplimientos normativos: “No se realizan los cierres anuales previstos en la normativa vigente”.

Y agrega: “No se ingresan en el sistema hemocomponentes recibidos desde el Hemocentro, lo que impide contar con información completa”.

A partir de ese diagnóstico, formula una recomendación directa: “Se sugiere la realización de una auditoría al Servicio Nacional de Sangre”.

Según información a la que accedió Punta News, no consta que esa auditoría se haya concretado.

Un documento que obliga a reordenar la discusión
La auditoría de ASSE de 2022 no resuelve el caso actual. Pero sí introduce un elemento que cambia su lectura.

Valida el circuito más sensible del Hemocentro y no detecta desvíos, pero al mismo tiempo documenta debilidades en controles internos, en la gestión administrativa y en el sistema general.

Y, sobre todo, deja planteado un punto que trasciende al Hemocentro: las fallas en el Servicio Nacional de Sangre y la necesidad —expresamente señalada— de auditarlo.

Ahí es donde el documento deja de ser solo técnico y pasa a ser central en el caso.

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