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Hotel Palace: la arquitectura del “equilibrio en silencio” que busca reactivar el corazón histórico de Punta del Este

Hotel Palace: la arquitectura del “equilibrio en silencio” que busca reactivar el corazón histórico de Punta del Este

La reconversión del histórico Hotel Palace entra en una etapa decisiva. Con la resolución firmada por el intendente Miguel Abella, que habilita el desarrollo de un hotel de cinco estrellas en plena península —tal como informó Punta News en sus notas previas—, el proyecto deja de ser expectativa para transformarse en estrategia urbana concreta. En el centro de esa transformación está el arquitecto Marcelo Daglio, quien asume la intervención como un desafío técnico, patrimonial y simbólico. Su definición conceptual es clara: “Es un fino trabajo de equilibrio entre el respeto por lo que existe y la modernización”.

En entrevista con el periodista Marcelo Gallardo, el arquitecto Daglio introduce un matiz clave: no se trata solo de técnica. “Yo entiendo que es como una obra súper sensible… nosotros la estamos encarando con una postura muy sensible”.

Daglio concibe la obra como una operación silenciosa, casi invisible desde lo formal. “La obra va a ser como interpretando desde el silencio y no haciendo ruido”, explica.

El concepto no implica neutralidad, sino control: preservar la identidad sin congelar el edificio. La intervención mantendrá elementos estructurales históricos, incluida la galería colonial sobre la calle Solís —con pilares metálicos y barandas traídas de Inglaterra— como parte esencial del carácter original.

Esa decisión tiene costo real. “Estamos haciendo un sacrificio económico para poder trabajar por debajo y por arriba… Nos parece súper importante mantener el edificio como está, ya que es un legado histórico absoluto para el barrio”.

El mismo criterio se aplica al histórico Jardín de las Palmeras: “Es una condición sine qua non. No se va a mover ninguna especie”.

El punto de partida: deterioro profundo
El estado del edificio fue determinante para la concepción del proyecto. Daglio recuerda su primera visita sin romanticismo: “La verdad que una gran depresión… está peor de adentro que de afuera”.

El deterioro no fue abrupto, sino acumulativo: “El propio abandono lo fue deteriorando, deteriorando”.

Ese diagnóstico coincide con la visión institucional que acompañó la habilitación del proyecto. Desde la Intendencia se entendía que la recuperación del Palace era necesaria para revertir la degradación de un punto emblemático del casco histórico y devolverle su centralidad urbana.

Insertar el presente dentro del pasado
El desafío central no es reconstruir, sino reprogramar. “Insertar dentro de estas estructuras existentes todo un programa nuevo… de alta calidad”, señala Daglio.

Las estructuras originales respondían a otra lógica de confort, uso y tecnología. “Cuando te encontrás con estructuras que respondían a programas de otra época, tenés que incorporar tecnologías y técnicas nuevas que hacen a la vida moderna”, explica.

El resultado buscado no es una copia restaurada, sino una arquitectura híbrida: memoria física, funcionamiento contemporáneo.

Cinco estrellas: la nueva configuración del Palace
El nuevo Palace no será únicamente una recuperación patrimonial, sino también una profunda reconfiguración funcional. El programa hotelero incluirá un restaurante principal, un club privado con formato de bar, un bar abierto a la calle, salones para eventos, un área de piscina y un fuerte componente gastronómico.

A ello se suma un sector wellness de más de mil metros cuadrados, con espacios para yoga y pilates, salas de masaje y un circuito tipo hammam con piscinas de distintas temperaturas y saunas especializadas.

El proyecto prevé 43 habitaciones, dos subsuelos y una inversión cercana a los 25 millones de dólares, lo que configura una propuesta alineada con estándares internacionales de hotelería de cinco estrellas.

Recuperar el rol histórico
Para Daglio, el valor del proyecto no se limita a la arquitectura. “No solamente recuperar la identidad de la esquina, sino recuperar los roles”, afirma.

El Palace volverá a funcionar como hotel, manteniendo la continuidad histórica dentro del tejido urbano: “Va a continuar desempeñando su rol original”. Esa continuidad funcional, más que simbólica, constituye uno de los pilares del proyecto.

El Palace como motor urbano
La dimensión urbana del proyecto se hace evidente tanto en la lectura institucional como en la del propio arquitecto. Para la administración departamental, la reconversión del Palace forma parte de una estrategia mayor de recuperación del casco histórico y de dinamización de una zona que durante años mostró signos de deterioro.

Daglio coincide: “Puede generar, potenciar a otros vecinos u otros inversores que traten de incentivar, de invertir y de poner en puesta a punto lo que fue esa parte de Punta del Este décadas atrás”.

En ese esquema, la calle Solís adquiere valor estratégico como conector con el mar y como posible eje gastronómico. “Urbanísticamente es muy interesante”, sostiene.

Tiempos de ejecución
El proyecto ejecutivo se encuentra en desarrollo. Daglio prevé su finalización a mitad de año, el proceso licitatorio en invierno y el inicio de obras entre septiembre y octubre. El plazo estimado de construcción oscila entre dos años y medio y tres años.

La arquitectura del equilibrio
La reconversión del Hotel Palace combina la preservación patrimonial, la inversión privada y la regeneración urbana. Pero su núcleo conceptual es arquitectónico: intervenir sin borrar memoria, actualizar sin desfigurar la identidad.

Daglio resume en una frase que funciona como principio rector del proyecto: “Un trabajo en silencio, buscando el equilibrio entre lo existente y la renovación”.

Si ese equilibrio se concreta, el Palace no solo recuperará su historia. Puede redefinir el pulso urbano del corazón histórico de Punta del Este.

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