La inyectaron dos veces y sobrevivió: el caso de Christa Pike y todas sus controversias
- Oct 01 2026
Tennessee iba a ejecutar a una mujer por primera vez en doscientos años. Pero Christa Pike, de 50 años, la única mujer en el corredor de la muerte del estado fue trasladada a un hospital tras sobrevivir a dos dosis de drogas letales, según sus abogados. ¿Por qué estaba allí y qué fue lo que pasó?
El caso se remonta al 12 de enero de 1995. Pike tenía 18 años y era alumna de Job Corps en Knoxville, un programa de formación para jóvenes en situación vulnerable. Colleen Slemmer, compañera del programa, fue apuñalada y golpeada por Pike y su entonces novio, Tadaryl Shipp, en el campus agrícola de la Universidad de Tennessee.
La fiscalía sostuvo que Pike creía que Slemmer quería quitarle a su novio. Según reportes posteriores, Pike talló un pentagrama en el cuerpo de la víctima y conservó un fragmento de su cráneo. Fue condenada a muerte en marzo de 1996 por asesinato en primer grado y conspiración. Shipp, de 17 años, recibió cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, ya que por su edad no podía ser condenado a muerte. Una tercera joven que testificó contra Pike recibió libertad condicional. Años después, en prisión, Pike sumó otra condena. En 2004 fue declarada culpable de intento de asesinato por estrangular a otra reclusa con un cordón en 2001.
La jornada de su ejecución estuvo llena de vaivenes judiciales. Un tribunal de apelaciones frenó la ejecución una hora antes de la prevista, pero esa suspensión fue revocada por la Corte Suprema de Estados Unidos. El procedimiento siguió adelante. El protocolo de Tennessee prevé dos jeringas de 50 ml de pentobarbital, y Pike recibió ambas. Pero siguió consciente después de la primera dosis y se la oyó roncar detrás de la cortina hasta que se cortó el micrófono a las 20:53. Según testigos, cuarenta minutos después seguía viva. Sus abogados presentaron una moción de emergencia, alegando que no había perdido el conocimiento y conservaba el pulso.
Un dato agrava la polémica: según medios locales, el médico que participó en la ejecución fallida de Tony Carruthers fue quien administró la inyección a Pike. En el caso de Carruthers, ocurrido en mayo, el procedimiento fracasó porque el personal no logró encontrar una vena. Robin Maher, directora del Death Penalty Information Center, calificó lo ocurrido como "singular y sin paralelo". Explicó que otras siete personas han sobrevivido a complicaciones por fallar el acceso venoso, pero nadie había seguido vivo tras recibir las drogas.
El gobernador Bill Lee ordenó una revisión integral a cargo de un tercero y pausó otra ejecución prevista para este año. Es un giro con respecto a declaraciones previas, porque antes Lee sostenía que el Departamento de Corrección no había hecho nada mal y que no hacía falta una investigación independiente.
Los argumentos de la defensa se venían acumulando antes de la ejecución:
Sus abogados sostienen que Pike sufrió abuso físico y sexual y negligencia en la infancia. Una abogada de su equipo, experta de Cornell, dijo que resulta increíble que el jurado no escuchara esa historia, aunque se conocía, y que salió a la luz más de diez años después. Los abogados señalan también un diagnóstico de estrés postraumático. Amnistía Internacional, por su parte, cita informes que hablan también de trastorno bipolar. Pike pasó 30 años en aislamiento, según reportó el Nashville Banner en 2024.
Antes de la ejecución, la defensa advirtió que una trombocitosis y sus venas comprometidas podrían complicar la inyección. Un anestesiólogo escribió que su condición probablemente produciría espuma sanguinolenta en los pulmones. En agosto, el juez especial Mark Ward decidió no bloquear la ejecución.
Su defensa presentó una petición de 226 páginas al gobernador para conmutar la pena por cadena perpetua sin libertad condicional.
Existe un problema más amplio. Tennessee retomó las ejecuciones en 2025 tras una pausa de tres años, después de descubrir que no se analizaba correctamente la pureza y potencia de las drogas.
Quedan preguntas abiertas: qué ocurre ahora con una condena que el estado no logró ejecutar, si podría intentarse de nuevo y qué concluirá la revisión independiente. De momento no hay información verificada sobre el estado de salud de Pike en el hospital.
Foto: Reuters












