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El Kane: la organización que sobrevivió a una década de guerra, cárceles y allanamientos

El Kane: la organización que sobrevivió a una década de guerra, cárceles y allanamientos

Mientras buena parte de los protagonistas de la guerra narco que marcó a San Carlos terminó muerta, presa o fuera del escenario criminal, la organización vinculada a Ricardo Daniel Pérez Rodríguez, alias "El Kane", sigue reapareciendo a lo largo de casi una década en investigaciones policiales y judiciales. El operativo realizado este viernes volvió a poner en primer plano una estructura que sobrevive a homicidios, condenas, disputas territoriales y allanamientos.

San Carlos es una ciudad donde ciertos nombres duran poco. Algunos terminan en una lápida. Otros en una celda. Otros desaparecen cuando una organización rival ocupa su lugar. Durante años, la historia criminal de la ciudad se escribió a balazos, con venganzas cruzadas, ajustes de cuentas y disputas territoriales que dejaron una secuencia de homicidios difícil de asociar con una ciudad del interior del país.

En ese escenario hubo varios protagonistas. Néstor Correa Balladares, alias "El Buñuelo", y su familia. Pablo Daniel Larrechart Laluz, conocido como "El Dany". Sicarios, distribuidores, operadores de distintas bandas y decenas de nombres que fueron apareciendo y desapareciendo del mapa criminal carolino.

Sin embargo, mientras buena parte de esos actores terminó muerta, presa o fuera de circulación, una estructura siguió reapareciendo una y otra vez en investigaciones policiales y judiciales: la organización vinculada a Ricardo Daniel Pérez Rodríguez, alias "El Kane".

El operativo de este viernes en el barrio carolino volvió a situar ese nombre en el centro de la escena. Pero la historia comenzó mucho antes de que una retroexcavadora removiera la tierra de una casa para descubrir armas enterradas.

La historia comenzó hace casi una década.

La guerra
Entre 2018 y 2021, San Carlos atravesó uno de los períodos más violentos de su historia reciente.

La ciudad quedó marcada por una sucesión de homicidios, ataques armados y represalias protagonizados por organizaciones que disputaban territorio, la venta de drogas y la influencia criminal.

La banda asociada a "El Kane" tenía su principal zona de influencia en el barrio Asturias. Por otro lado, aparecía el clan Correa Balladares, liderado por "El Buñuelo", con una fuerte presencia en Rodríguez Barrios. En paralelo operaba la estructura encabezada por Pablo Daniel Larrechart Laluz, "El Dany", otro de los nombres pesados de aquellos años.

El asesinato de Maximiliano Núñez Núñez, "El Carretilla", en marzo de 2018 fue uno de los episodios que aceleraron la espiral de violencia.

Núñez era identificado en el ámbito criminal como una persona cercana a "El Kane". Su muerte abrió una cadena de venganzas que se extendería durante años y terminaría alimentando una de las disputas más sangrientas registradas en la ciudad.

Las investigaciones posteriores permitieron reconstruir parte de aquella trama. Sicarios condenados, homicidios ejecutados como represalia, ataques planificados y enfrentamientos permanentes entre grupos rivales.

Los Correa Balladares pagaron un precio devastador: cinco hermanos fueron asesinados en distintos episodios. El propio "Buñuelo" murió acribillado en agosto de 2021, pocos días después de recuperar la libertad.

En paralelo, otras investigaciones avanzaban sobre organizaciones vinculadas al narcotráfico en Maldonado y San Carlos. En septiembre de ese mismo año cayó "El Dany" tras un procedimiento que permitió incautar más de cinco kilos de cocaína, armas de fuego y cargadores de alta capacidad.

La guerra fue dejando heridos, presos y muertos. Y cuando el polvo comenzó a asentarse, muchos de los nombres que habían dominado aquella etapa ya no estaban.

Pero uno seguía apareciendo.

El hombre que siempre vuelve
La trayectoria judicial de Ricardo Pérez Rodríguez tiene una característica que se repite a lo largo del tiempo. Siempre vuelve.

En febrero de 2018 fue condenado por receptación y porte de armas. Meses antes había circulado por San Carlos una imagen que recorrió la ciudad de teléfono en teléfono: aparecía armado durante el velorio de "El Carretilla". Para algunos fue una provocación. Para otros, una demostración de poder. En cualquier caso, terminó convirtiéndose en una de las fotografías más recordadas de aquellos años.

Recuperó la libertad en mayo de 2019. Apenas una semana después fue atacado a balazos mientras circulaba por la avenida Alvariza. Un motociclista abrió fuego contra el vehículo que conducía y el automóvil terminó impactando contra una columna. La situación generó tal preocupación que la Guardia Republicana reforzó su presencia en San Carlos ante el riesgo de nuevas represalias.

Meses después, protagonizó una persecución policial que incluyó un intercambio de disparos. Luego volvió a ser condenado. Más adelante volvió a ser investigado y, de nuevo, apareció.

Mientras otros nombres se borraban definitivamente de la escena criminal, Pérez Rodríguez seguía regresando.

Pero la explicación de esa permanencia no parece estar únicamente en él.

El relevo
La historia de la organización asociada a "El Kane" tampoco puede entenderse sin Pablo Marcelo Olive Rodríguez, alias "El Mono".

Medio hermano de Pérez Rodríguez, su nombre comenzó a ganar visibilidad pública en 2021, precisamente cuando Kane se encontraba fuera del primer plano.

La investigación que terminó con su formalización por autolavado de activos no giraba en torno a una boca de venta de drogas ni a una gran incautación de estupefacientes. El foco estaba puesto en otra cosa: vehículos de alta gama, una motocicleta deportiva, dinero en efectivo, cheques al portador y un nivel de vida que la Fiscalía consideraba incompatible con los ingresos que declaraba tener.

Sin embargo, el aspecto más relevante de aquel episodio era otro.

En ámbitos policiales y judiciales, existía entonces una percepción generalizada: mientras Kane permanecía fuera de circulación, "El Mono" emergía como una de las figuras de mayor peso dentro del mismo entorno criminal. La hipótesis nunca fue formalizada públicamente en esos términos. Pero la secuencia de los hechos mostraba algo difícil de ignorar: Olive tomaba el lugar de El Kane.

Cuando Kane desaparecía del primer plano, el apellido Olive seguía apareciendo. Y cuando Olive enfrentó problemas judiciales, la estructura tampoco desapareció.

Seguir el dinero
Si hay una figura que atraviesa buena parte de esta historia, es el fiscal Jorge Vaz. Su nombre aparece en expedientes distintos, en años distintos y frente a protagonistas distintos. Pero lo interesante no es esa continuidad personal.

Lo interesante es la forma en que explicó durante años el funcionamiento de estas organizaciones.

Cuando formalizó a Olive en 2021, Vaz dedicó buena parte de sus argumentos a explicar que el problema no era solo quién vendía droga. La pregunta era quién estaba detrás. Quién abastecía. Quién financiaba. Quién acumulaba dinero. Quién tenía capacidad para sostener una estructura incluso cuando algunos de sus integrantes terminaban presos.

En una entrevista con la periodista Laura do Carmo en FM GENTE, sostuvo que encarcelar a personas no necesariamente destruye las organizaciones criminales. El verdadero poder, explicaba, muchas veces residía en los bienes, en el dinero y en la capacidad de seguir operando.

Por eso, cada vez que la Fiscalía avanzaba en una boca de venta de drogas, intentaba subir un escalón más. No bastaba con detener al vendedor. La meta era identificar quién estaba detrás de la cadena. Y fue allí donde comenzaron a repetirse los nombres.

Investigaciones distintas. Testigos distintos. Expedientes distintos. Pero cuando la investigación intentaba avanzar hacia niveles superiores de la estructura, las referencias terminaban regresando una y otra vez al mismo entorno criminal.

Cinco años después, un nombre resurge. No porque el expediente sea el mismo. No porque los delitos sean necesariamente los mismos. Sino porque la historia vuelve a conducir a los mismos actores.

El regreso
La operación El Despertar representa, hasta ahora, el último capítulo de esa historia. La investigación se extendió durante más de un año.

Cuando los efectivos del Departamento de Hechos Complejos ingresaron al búnker de "El Kane", encontraron algo más que una vivienda. Había cámaras vigilando los accesos. Monitores que permitían observar el entorno. Sistemas de comunicación. Y, bajo tierra, armas preservadas con cintas y nylon, ocultas en distintos puntos.

El procedimiento permitió incautar un rifle calibre .223, pistolas Glock, revólveres, escopetas, cientos de municiones de distintos calibres, aproximadamente 3,5 kilos de cocaína de alta pureza, así como vehículos y equipos de monitoreo.

La postal que se generó al observar la mesa de elementos incautados durante la conferencia de prensa en la Jefatura parecía conectar distintos momentos de una misma historia.

No porque explicara todo lo ocurrido durante la última década, sino porque volvía a colocar en el centro de la escena a la misma organización que había atravesado buena parte de la reciente historia criminal de San Carlos.

La investigación que terminó con la Operación El Despertar todavía tiene varios capítulos por delante. Pero más allá de lo que ocurra en este expediente, el operativo volvió a poner de manifiesto algo que atraviesa buena parte de la historia criminal reciente de San Carlos.

Durante la última década cambiaron los escenarios, los protagonistas y las organizaciones que dominaron los titulares policiales. Murieron líderes criminales, otros fueron condenados a largas penas de prisión y algunas estructuras desaparecieron por completo.

Años atrás, Jorge Vaz investigaba a la misma organización; ahora vuelve a encontrarse ante una causa que vuelve a situar a Ricardo Pérez Rodríguez, "El Kane", en el centro de la escena.

Entre una historia y otra ocurrieron homicidios, allanamientos, condenas y venganzas entre bandas. Lo que no cambió fue el nombre que seguía apareciendo al final del camino.

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