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El Jagüel sigue en régimen transitorio a días del vencimiento operativo

El Jagüel sigue en régimen transitorio a días del vencimiento operativo

El aeropuerto departamental continúa operando con una habilitación provisoria que vence el 30 de abril, sin que hasta ahora se haya definido el esquema de operación de fondo en el marco del proceso de reconversión iniciado por la Intendencia de Maldonado.

A menos de tres semanas del límite fijado por las NOTAM que autorizaron su reapertura para la temporada estival, el Aeropuerto El Jagüel vuelve a quedar en zona de definición. “Hasta el 30 de abril estamos con el aeropuerto abierto, esperemos que esto se extienda”, señaló el presidente del Aeroclub Punta del Este, Eduardo Leoncini, en declaraciones a FM GENTE, al referirse al alcance de la habilitación vigente.

El Aeroclub es actualmente el principal operador del aeródromo, tanto por la cantidad de movimientos como por su rol en la formación de pilotos, en un contexto de actividad sostenida. En ese marco, Leoncini advirtió que la situación es de “incertidumbre bastante importante” y remarcó la necesidad de que el aeropuerto se mantenga operativo durante todo el año.

La habilitación vigente no es un hecho aislado, sino parte de un esquema transitorio definido a fines de 2025. El 24 de diciembre, la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (DINACIA) autorizó la reapertura del aeródromo mediante NOTAM con vigencia hasta el 30 de abril de 2026. La medida estableció condiciones operativas específicas: funcionamiento en horario diurno (08:00 a 16:00), limitaciones técnicas en la pista —incluidas advertencias sobre la cabecera 20— y disponibilidad restringida de combustible en franjas horarias acotadas.

Ese régimen confirmó que la operativa retomaba carácter provisional tras un cierre previo. El 17 de diciembre de 2025, una inspección de DINACIA arrojó resultados “negativos e insatisfactorios”, detectando irregularidades como la ausencia de un vallado perimetral adecuado, la presencia de objetos en la plataforma (tornillos sueltos, tarros de pintura) y la falta de un plan de emergencia y de procedimientos operativos escritos, lo que inicialmente impidió la habilitación.

El proceso que desemboca en este escenario se remonta a 2024, cuando la Intendencia de Maldonado anunció la recuperación y modernización del aeropuerto como parte de una estrategia de desarrollo del departamento. El 20 de febrero de 2025, ese objetivo se materializó con la firma de un convenio con el Ministerio de Defensa Nacional, que implicó la restitución del predio a la órbita departamental y el traspaso de la explotación y el mantenimiento del aeródromo a la administración local.

En ese momento, el intendente Enrique Antía planteó que se trataba de un “primer paso” y que el funcionamiento sería evaluado posteriormente, con necesidad de asesoramiento y de delegación de tareas. Esa línea se mantuvo meses después. El 1º de septiembre de 2025, el prosecretario general José Martín Hualde señaló que la Intendencia evaluaba realizar un llamado para la explotación del aeropuerto y reconoció que no contaba con experiencia en ese tipo de gestión, por lo que sería necesario apoyarse en operadores idóneos.

Mientras se analizaba ese modelo, la operativa se sostuvo mediante decisiones administrativas concretas. La Intendencia de Maldonado dispuso, por resolución Nº 11086/2025 del 1º de diciembre, la contratación directa —al amparo del artículo 33, literal C, del TOCAF— de Sebastián Jesús Cal Urrutia y Roxana Lilian Corbran Rizzo para realizar tareas vinculadas a la gestión del aeropuerto, por un monto de $164.000 cada uno.

Ese esquema fue posteriormente prorrogado por la resolución Nº 00610/2026, firmada el 22 de enero, que extendió las contrataciones por seis meses adicionales, con pagos mensuales del mismo monto. En ese acto administrativo, la propia Intendencia dejó constancia de que la continuidad de estos contratos era necesaria “por no contar con el personal idóneo” y con el objetivo de avanzar en la preparación de la memoria descriptiva y de los recaudos necesarios para un eventual llamado a licitación.

En paralelo, la operativa diaria del aeropuerto también enfrenta condicionantes concretos. “La logística de las operaciones se nos complica… cuando no hay combustible tenemos que ir a Laguna del Sauce o Montevideo”, explicó Leoncini en FM GENTE, en referencia a la necesidad de reabastecimiento fuera del aeródromo. “Para nosotros es fundamental”, agregó sobre ese servicio, en un contexto en el que, además, el precio del combustible de aviación registró aumentos superiores a los de los combustibles terrestres.

El resultado es el escenario actual: un aeropuerto en funcionamiento, con actividad sostenida y demanda de formación de pilotos, pero enmarcado en un régimen excepcional que depende de autorizaciones temporales, contrataciones transitorias y definiciones aún en curso sobre su esquema de operación definitivo.

En ese contexto, el vencimiento del 30 de abril vuelve a centrar la atención en la próxima etapa. La eventual extensión del régimen vigente o la definición de un nuevo modelo de gestión marcará el siguiente paso de un proceso que, iniciado con el objetivo de la recuperación y la modernización, continúa abierto.