Del "Orsi no da la talla" a un gobierno que "no da pie en bola": la dura crítica de Casaretto tras más de un año "sin respuestas"
- Aug 14 2026
El diputado nacionalista Federico Casaretto sostuvo que Yamandú Orsi estaba “preparado para ganar, pero no para gobernar”, atribuyó parte del desgaste a los equilibrios internos del Frente Amplio y cuestionó la falta de resultados en áreas centrales. Aunque diferenció positivamente a algunos ministros, afirmó que el gobierno necesita cambios, que hay integrantes del gabinete que “ya no pueden aparecer más” y reveló que en el Parlamento “andan runrunes” sobre posibles sustituciones.
Conoce a Yamandú Orsi desde mucho antes de que llegara a la Presidencia y no pone en duda sus cualidades personales. Lo recuerda de sus años de trabajo en Maldonado, lo define como “una buena persona” y “un hombre de bien”. Pero cuando la mirada pasa al ejercicio del gobierno, Federico Casaretto no concede atenuantes: “Verdaderamente creo que le ha quedado grande el cargo”.
En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2HD San Carlos, el diputado del Partido Nacional recordó que ya en los primeros meses de la administración había dicho que Orsi “no da la talla”. Ahora sostuvo que el tiempo fue confirmando aquella evaluación, especialmente entre quienes confiaron electoralmente en el actual presidente.
El comienzo del descreimiento lo situó en la distancia entre algunas promesas de campaña y las decisiones posteriores. Eligió como principal ejemplo una frase del último debate presidencial: “No vamos a aumentar los impuestos, repito, no vamos a aumentar los impuestos”. Para Casaretto, que meses después el Presupuesto incluyera aumentos y nuevos tributos quebró tempranamente parte de aquella confianza. “Ahí empezó un descreimiento”, afirmó.
También recordó el anuncio de que se incorporarían 2.000 policías y sumó episodios que, a su juicio, exhiben algo más profundo que dificultades de comunicación. Fue en ese punto que, ante la observación de Punta News sobre las diferencias entre un candidato especialmente cuidado durante la campaña y algunas intervenciones posteriores del presidente, condensó su diagnóstico en una frase: “Yo creo que estaba preparado para ganar, pero no para gobernar”.
La explicación de Casaretto, sin embargo, no termina con Orsi. También apunta hacia el interior del Frente Amplio. Habló de un internismo “descarnado” y vinculó los equilibrios entre sectores con las dificultades que, entiende, tiene el presidente para modificar un equipo de gobierno mientras observa cómo cae su aprobación.
Su razonamiento fue futbolístico: “Cuando el equipo no juega bien, ¿qué es lo que tenés que hacer? Hacer cambios”. Pero trasladar esa lógica al gabinete, sostuvo, supone alterar un reparto en el que distintas carteras están vinculadas a distintos sectores de la coalición de izquierda. “Ese rompecabezas hace que, si vos tocás uno, se compliquen las cosas”, afirmó.
Es allí donde su crítica deja definitivamente de centrarse en el presidente y pasa a centrarse en el funcionamiento de la administración. Casaretto reconoció que la oposición cumple su papel al controlar y cuestionar aquello que no comparte, pero distinguió esa tarea de los problemas que atribuye al propio Ejecutivo: “Otra cosa es el gobierno que no da pie en bola. Pero además, se perdió un año entero sin respuestas”.
La seguridad fue el primer ejemplo. Recordó que el Frente Amplio había cuestionado los resultados de la administración anterior en materia de homicidios y contrapuso esa crítica al tiempo dedicado por el actual gobierno a la búsqueda de nuevas respuestas. “Estuvimos un año de catarsis, diálogo sobre seguridad, lluvia de ideas. ¡Un año! ¿Qué tenemos hoy?”, preguntó antes de señalar el comportamiento de las cifras de homicidios.
Su cuestionamiento también alcanzó los diálogos promovidos en educación y en seguridad social. Para Casaretto, esos debates tienen un ámbito institucional natural: el Parlamento. Objetó que organizaciones y sectores que no cuentan con los votos necesarios para imponer determinadas posiciones trasladen la discusión a espacios paralelos y cuestionó incluso la representatividad de algunas de esas instancias.
Detrás de esas críticas, subyacía una concepción más general de cómo debería funcionar la alternancia. “El Uruguay debería ser una suma de mejoras”, sostuvo: cada gobierno agregando lo suyo y procurando mejorar lo recibido. Su lectura del actual es la contraria. Lo acusó de “no dar pie en bola en los principales temas” y de haber avanzado “con el espejo de retrovisor”.
Cuando “mandan los partidos”
El peso que Casaretto atribuye a la interna frenteamplista reapareció al analizar la autoridad de Orsi sobre sus propios ministros. Tomó como ejemplo la discusión sobre la posibilidad de que militares condujeran vehículos blindados en operativos de seguridad y las diferencias que esa iniciativa generó en el oficialismo.
Su cuestionamiento se centró en particular en el ministro de Trabajo, Juan Castillo, quien había manifestado públicamente su desacuerdo. “Un ministro es un secretario de un presidente”, sostuvo Casaretto, y planteó que quien no comparte una decisión del mandatario debe apartarse. Para él, la anomalía aparece “cuando mandan los partidos” y el equilibrio sectorial que describió permite que un integrante del gabinete contradiga públicamente al presidente sin que ello tenga consecuencias.
A esa tensión interna agregó lo que definió como “fuego amigo”. Mencionó dos episodios que afectaron públicamente a Orsi —la controversia en torno a una camioneta y la falta de regularización de las obras en su vivienda— y rechazó que fueran producto de investigaciones opositoras. “La camioneta no la descubrimos los blancos ni los colorados ni el Partido Independiente. Salió de Presidencia”, afirmó.
Casaretto también se detuvo en un argumento que se utiliza ante los cuestionamientos al mandatario: la defensa de la institucionalidad. Lo rechazó de plano. “El pueblo no deja de creer en las instituciones porque tengamos un mal presidente”, sostuvo, y recordó las durísimas críticas que recibieron otros mandatarios sin que el sistema democrático estuviera en riesgo. Para él, la institucionalidad se preserva precisamente respetando que Orsi cumpla el mandato para el que fue electo.
Tampoco aceptó que los malos resultados de aprobación del Ejecutivo pudieran extenderse automáticamente al conjunto del sistema político. Cuestionó que se pueda medir a “la oposición” como una unidad cuando reúne partidos, dirigentes y formas de ejercer ese papel muy diferentes entre sí. Y desde allí introdujo un matiz relevante en medio de una evaluación particularmente severa: “En el gobierno no son todos malos, y en la oposición mucho menos”.
Las excepciones y el “carné” del gobierno
Punta News le preguntó entonces quiénes escapaban a esa valoración negativa. La primera fue la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry. Casaretto destacó su capacidad de diálogo, sus recorridas por el país, la planificación y el inicio de obras presentadas ante el Parlamento. “Está haciendo una buena gestión”, afirmó, y la definió en una palabra: “Seria”.
También recibió una valoración favorable el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, a quien describió como “un hombre de diálogo”. Admitió diferencias sobre la profundidad de algunas políticas culturales y educativas, pero sostuvo que “no ha hecho un mal papel”, y mencionó asimismo a Turismo entre las carteras que no incluye en sus principales cuestionamientos.
A partir de allí, el diagnóstico volvió a endurecerse. En Ganadería cuestionó el destino de los recursos para los productores; en Salud Pública reiteró sus fuertes discrepancias con Cristina Lustemberg; y frente al Ministerio del Interior contrapuso el tiempo dedicado al diálogo con una pregunta directa: “¿Dónde están las políticas?”.
Defensa y Relaciones Exteriores completaron ese recorrido. A la primera le reprochó la controversia en torno a las patrulleras oceánicas y afirmó que no identifica otros resultados relevantes en la cartera. Sobre Cancillería, cuestionó la actuación de Mario Lubetkin y las conversaciones mantenidas con Estados Unidos respecto de una eventual llegada de deportados.
Casaretto reunió esa sucesión de desempeños en otra imagen, esta vez escolar. “Si te va mal en Historia, te va mal en Geografía, te va mal en Derecho, te va mal en Biología, ¿cuál va a ser la nota final?”. La respuesta cerró su evaluación del conjunto: “La nota final es que sos un mal alumno, tenés que rendir más”.
“Hay ministros que ya no pueden aparecer más”
La entrevista llegó entonces a la consecuencia política de ese diagnóstico: qué debería hacer el gobierno para modificar el escenario que Casaretto acababa de describir.
“Yo creo que sigue con cambios”, respondió. Consideró posible que Orsi no quiera introducirlos mientras se procesa la Rendición de Cuentas, pero dijo estar convencido de que el gobierno deberá mover piezas. Y cuando Punta News le preguntó directamente si entiende necesario cambiar ministros, fue todavía más lejos: “Necesita oxígeno. Hay ministros que ya no pueden aparecer más”.
La siguiente pregunta fue si había oído algo al respecto en el Parlamento. “Andan runrunes”, contestó. Dijo que se habla de cambios e incluso de algunos nombres, aunque inmediatamente delimitó el alcance de esas conversaciones: “Nada tiene fundamento”.
Su planteo, de todos modos, no descansó en esas versiones sino en la lectura que hace de los resultados. “Si vos todos los meses te da mal, cada vez peor, cada vez peor, hay que decir: vamos a cambiar a un jugador, vamos a jugar distinto”, afirmó.
La metáfora futbolística le permitió cerrar, retomando una distinción que atravesó buena parte de la entrevista. “El director técnico no lo podemos cambiar porque los presidentes en el Uruguay empiezan y terminan los mandatos. Así debe ser y eso es defender la institucionalidad y es defender lo que la gente eligió”. Otra cosa, sostuvo, son quienes tienen a su cargo la ejecución de las políticas: “Los secretarios de Estado, si no traen resultados, es como en el fútbol: te quiero pila, pero tenés que defender mejor o hacer más goles o atajar mejor, porque si no el equipo no funciona”.
La entrevista completa puede verse en la sección de Entrevistas de Punta News.












