Actualidad
Tema
Salud mental en Maldonado: diagnóstico reveló que el vínculo entre educación y prestadores depende de contactos personales

Salud mental en Maldonado: diagnóstico reveló que el vínculo entre educación y prestadores depende de contactos personales

El director departamental de Salud de Maldonado, Dr. José González, identificó la fragilidad del vínculo entre el sistema educativo y los prestadores sanitarios como uno de los hallazgos más preocupantes del diagnóstico de salud mental realizado en el departamento. En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2HD San Carlos, advirtió sobre las dificultades para garantizar las derivaciones y el seguimiento, especialmente entre adolescentes y jóvenes, y detalló el nuevo esquema de coordinación territorial acordado con las instituciones para corregir esas carencias.

La falta de una articulación institucional organizada entre los centros educativos y los prestadores de salud fue uno de los hallazgos que más sorprendieron al director departamental de Salud de Maldonado durante la elaboración del diagnóstico de salud mental. Pese a la trayectoria de trabajo entre ambos sectores, el relevamiento encontró que buena parte de la coordinación dependía de contactos personales y no de procedimientos institucionales que garantizaran las derivaciones y el seguimiento de quienes necesitaban asistencia.

En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2HD San Carlos, González reconoció que la magnitud de esa debilidad resultó especialmente llamativa. "Nosotros encontramos que el vínculo institucional era muy frágil", afirmó, y explicó que, muchas veces, la respuesta ante una situación que requería atención se construía a partir de alguien que conocía a otra persona capaz de facilitar una consulta.

"Esa construcción que se fue dando terminó siendo prácticamente la base del vínculo", señaló, tras describir un mecanismo que calificó de "muy artesanal".

El diagnóstico, iniciado en febrero y presentado el viernes 30 de octubre, incorporó información de los prestadores sanitarios, de las instituciones educativas, de las organizaciones sociales y de los gobiernos locales. Según González, cerca de 300 organizaciones participaron mediante entrevistas o reuniones, lo que permitió ampliar el análisis más allá de la infraestructura y los recursos del sistema de salud.

Una debilidad especialmente preocupante para los adolescentes
La falta de articulación adquiere mayor relevancia debido a otro de los resultados del relevamiento: la población de entre 15 y 30 años concentra una parte importante de la demanda de consultas de salud mental y de los intentos de autoeliminación registrados en el departamento.

González explicó que las instituciones educativas trasladaron las dificultades que enfrentan los docentes, adscriptos y equipos técnicos para abordar situaciones que requieren atención sanitaria, especialmente cuando no existe una ruta institucional claramente establecida para garantizar la derivación y la continuidad de la atención.

El director reconoció que, al comenzar el trabajo, se constató que los referentes institucionales de educación y salud no habían establecido instancias formales de articulación, más allá de los vínculos personales existentes.

"Nos encontramos con que el sector salud y el sector educación no se conocían entre sí sus referentes", expresó. Y precisó que la falta de contacto no era necesariamente personal, sino institucional.

A esta situación se sumaron los planteos de estudiantes de secundaria, quienes reclamaron espacios de escucha y otras formas de acompañamiento. González vinculó esas demandas con la necesidad de fortalecer las intervenciones preventivas y de mejorar las respuestas ante situaciones de riesgo.

Cada centro educativo tendrá referentes de los prestadores de salud
Ante los resultados del diagnóstico, la Dirección Departamental de Salud acordó con las autoridades educativas y los prestadores un nuevo mecanismo de articulación que tendrá como prioridad la enseñanza secundaria, tanto pública como privada, incluida la UTU.

La propuesta contempla elaborar un mapa territorial que vincule los centros educativos con los referentes identificados de ASSE, Asistencial Médica y Sanatorio Mautone.

De esta manera, las autoridades de cada liceo o centro de enseñanza podrán conocer qué responsables de los distintos prestadores corresponden a su zona y a quién acudir cuando se presente una situación que requiera intervención sanitaria.

A su vez, los equipos de salud identificarán las instituciones educativas comprendidas en su área de referencia.

González explicó que el esquema permitirá organizar el trabajo entre los equipos de salud mental de ambos sectores, tanto para atender situaciones concretas como para desarrollar actividades de prevención, promoción y capacitación dirigidas a estudiantes y docentes.

Una de las medidas previstas es establecer procedimientos de derivación conocidos por todas las instituciones. Los prestadores deberán definir cómo responder a las situaciones detectadas en los centros educativos y qué mecanismos utilizar para asegurar su seguimiento.

También se trabajará en criterios para distinguir entre las situaciones que requieren una respuesta inmediata, aquellas que deben atenderse en las primeras 24 horas y las que pueden abordarse mediante la coordinación entre equipos.

"Lo que nosotros pretendemos es que sea algo homogéneo", afirmó González, al explicar que la respuesta no puede depender de que la articulación funcione adecuadamente con un prestador mientras presenta dificultades con otro.

El desafío de que los acuerdos funcionen en la práctica
La implementación del nuevo esquema deberá superar una dificultad que el propio González reconoció durante la entrevista: la distancia que puede existir entre los acuerdos alcanzados por las autoridades sanitarias y las respuestas que efectivamente reciben los pacientes.

El director admitió que hay situaciones en las que las decisiones institucionales no llegan adecuadamente a quienes deben aplicarlas, lo que puede afectar la atención, las derivaciones y la continuidad de los tratamientos.

En ese contexto, explicó que parte de las dificultades del sistema no se relaciona exclusivamente con la falta de profesionales o de infraestructura, sino también con la gestión de los recursos disponibles y la necesidad de establecer procedimientos operativos comunes.

La articulación entre educación y salud fue definida como una de las prioridades del Plan Departamental de Salud Mental, cuya implementación continuará en 2027. No obstante, González aclaró que los acuerdos institucionales y algunas de las acciones previstas ya han comenzado a implementarse.

El objetivo será que los centros educativos cuenten con vías de comunicación y derivación claramente establecidas, y que los estudiantes que necesiten asistencia encuentren una respuesta coordinada entre las instituciones responsables de su atención, sin depender de contactos personales ni de gestiones informales.


La entrevista completa con el Dr. José González puede verse en la sección Entrevistas de la web de Punta News y en el canal de YouTube.