La Cruzada de Massie vuelve a poner a Epstein en el centro de Washington: nombres, acusaciones y una nueva batalla contra el Departamento de Justicia
- Sep 01 2026
El congresista republicano leyó ayer en la Cámara una lista de personas vinculadas a la red de Jeffrey Epstein y que, según sostiene, deberían ser investigadas y procesadas. Al mismo tiempo, comenzó a reunir firmas para forzar una nueva votación sobre la publicación de los archivos. La ofensiva llega un año después de la aprobación de la primera ley de transparencia y en medio de nuevas revelaciones sobre algunos de los hombres más poderosos vinculados a Epstein.
Thomas Massie volvió este lunes a desafiar públicamente a su propio partido y al Departamento de Justicia desde el recinto de la Cámara de Representantes.
En una intervención de apenas unos minutos, el republicano de Kentucky afirmó que ha llegado el momento de que quienes formaron parte de la red de Jeffrey Epstein sean investigados y procesados. Y leyó sus nombres uno por uno:
Jes Staley, Leon Black, Les Wexner, David Copperfield, Lapo Elkann, Tom Pritzker, Glenn Dubin, Frédéric Fekkai, Eduardo Teodorani, Jean-Luc Brunel, Daniel Siad, Ramsey Elkholy, el príncipe Andrew y Lesley Groff.
Massie no presentó acusación alguna contra ninguno de ellos ni afirmó que todos hubieran cometido los mismos delitos. Su argumento fue político y legislativo: que la documentación acumulada durante las investigaciones sobre Epstein contiene suficientes elementos como para que el Departamento de Justicia determine si existen delitos que deban ser perseguidos.
Sostuvo también que el Gobierno todavía retiene más de tres millones de archivos que deberían haber sido entregados al público.
La intervención tuvo, además, un segundo objetivo: Massie anunció que comenzaría a reunir las 218 firmas necesarias para una nueva discharge petition, destinada a obligar a la Cámara a considerar el Epstein Files Transparency Act II.
La historia legislativa de Massie con los archivos de Epstein comenzó en 2025. El republicano de Kentucky se asoció entonces con el demócrata Ro Khanna, de California, para impulsar una legislación que obligara al Departamento de Justicia a publicar los documentos relacionados con las investigaciones sobre Epstein y Ghislaine Maxwell.
La herramienta elegida fue una discharge petition, uno de los mecanismos parlamentarios más difíciles de utilizar en la Cámara. Normalmente, un proyecto puede quedar bloqueado indefinidamente por un comité o por decisión del liderazgo de la Cámara. Una discharge petition permite sortear ese bloqueo si 218 representantes, la mayoría absoluta de la Cámara, firman la petición.
Massie y Khanna consiguieron finalmente esa mayoría: el Epstein Files Transparency Act terminó convirtiéndose en ley el 19 de noviembre de 2025. Aunque esta victoria legislativa no pudo considerarse completa.
El Departamento de Justicia publicó millones de páginas, aunque Massie y sus aliados sostienen que la administración no cumplió plenamente con su obligación legal de entregar los archivos. Según los impulsores de la nueva legislación, todavía quedarían más de tres millones de documentos sin publicar y numerosos documentos ya publicados permanecerían fuertemente censurados.
De esta problemática surge una nueva propuesta de ley. La nueva iniciativa, presentada en julio como H.R. 9694, no pretende simplemente repetir la primera ley. Su principal diferencia es que intenta crear mecanismos jurídicos para hacer cumplir la primera.
La legislación permitiría que fiscales generales estatales, fiscales estatales, determinados funcionarios estatales, víctimas y miembros del Congreso acudieran a los tribunales para cuestionar la retención, censura, demora, ocultamiento o eliminación de documentos que deberían haber sido publicados.
También permitiría que las víctimas obtuvieran documentos sin censurar relacionados directamente con ellas y con los daños que sufrieron, incluidos determinados informes del FBI.
Otro elemento importante es que el proyecto pretende que funcionarios del Departamento de Justicia y del FBI puedan quedar sujetos a sanciones penales federales ya existentes cuando, deliberadamente, oculten, destruyan, falsifiquen o retengan información cubierta por la ley, así como también busca impedir que determinados privilegios administrativos sean utilizados para evitar la publicación de documentos que la primera ley exige entregar.
El proyecto fue presentado en julio por Massie, Khanna y Teresa Leger Fernández en la Cámara, mientras que los senadores Jeff Merkley y Ben Ray Luján impulsaron la versión correspondiente en el Senado.
Si el liderazgo de la Cámara no permite que la legislación avance, buscará nuevamente las 218 firmas.
La parte más importante de la intervención de ayer fue, sin embargo, cuando decidió leer en voz alta los nombres de las personas que considera que deberían ser investigadas y procesadas.
Algunos fueron figuras centrales del entorno de Epstein. Otros fueron empresarios o celebridades que mantuvieron relaciones sociales o profesionales con él. Y otros aparecen asociados a acusaciones mucho más graves de reclutamiento o explotación sexual.
Jess Staley: de ejecutivo de JPMorgan a CEO de Barclays
Su relación con Epstein está ampliamente documentada: Staley mantuvo una relación personal y profesional con Epstein durante años y llegó a visitar su isla privada y su residencia.
En su reciente testimonio ante el Comité de Supervisión de la Cámara, Staley reconoció haber compartido con Epstein información confidencial de JPMorgan, incluyendo información relacionada con la Reserva Federal durante la crisis financiera de 2008, relaciones con clientes y otros asuntos internos del banco. Staley sostuvo que consideraba que tenía autorización para compartir esa información y negó haberlo hecho para beneficiar ilícitamente a Epstein. También reconoció haber visitado varias veces la isla de Epstein y haber mantenido una relación mucho más estrecha con él de lo que durante años había quedado reflejado públicamente.
Además, existen acusaciones de carácter sexual contra Staley que él niega. No ha sido condenado ni acusado penalmente por esos hechos.
Leon Black: fundador de Apollo Global Management y uno de los hombres más poderosos de Wall Street
Como la documentación recientemente publicada demuestra, su relación con Epstein fue mucho más profunda que meramente financiera: Black pagó a Epstein aproximadamente 170 millones de dólares por servicios que, según Black, estuvieron relacionados principalmente con asuntos fiscales, patrimoniales y financieros.
Pero los archivos también contienen acusaciones de carácter sexual contra Black. Documentos del FBI y materiales relacionados con investigaciones posteriores contienen testimonios de mujeres que lo acusaron de agresión sexual. Black ha negado las acusaciones.
El caso ha continuado generando controversia durante 2026. En junio, el Comité de Supervisión de la Cámara entrevistó a Black sobre su relación con Epstein; la sesión terminó abruptamente cuando sus abogados pusieron fin al interrogatorio y el comité emitió nuevas citaciones.
Leslie Wexner: el arquitecto del poder de Epstein
Probablemente ninguno de los nombres de la lista tiene una relación histórica tan importante con Epstein como Leslie Wexner. Wexner construyó un imperio empresarial alrededor de L Brands, propietario de marcas como Victoria's Secret y Bath & Body Works.
Durante años fue uno de los principales clientes y asociados de Epstein. Epstein llegó a administrar asuntos financieros de Wexner y obtuvo un extraordinario grado de acceso a su patrimonio y círculo personal.
La relación terminó abruptamente y Wexner posteriormente afirmó que Epstein había malversado enormes cantidades de dinero pertenecientes a él y a su familia.
Pero el asunto volvió a explotar en febrero de 2026.
Massie y Khanna revisaron documentos no censurados del Departamento de Justicia y encontraron que el nombre de Wexner aparecía en un documento del FBI junto a la expresión “co-conspirator” en relación con una investigación sobre tráfico sexual. Wexner ha rechazado esa caracterización.
Su equipo jurídico sostiene que el fiscal federal responsable de la investigación le comunicó en 2019 que no era considerado ni objetivo ni coconspirador de Epstein y que había cooperado plenamente con las autoridades.
David Copperfield: el ilusionista que no fue a juicio
Aunque el famoso ilusionista mantuvo una relación social con Epstein y Ghislaine Maxwell, el motivo por el cual Massie lo incluyó es mucho más serio.
En 2007, mientras Epstein ya estaba siendo investigado por tráfico sexual, el FBI abrió también una investigación relacionada con Copperfield a raíz de acusaciones de agresión sexual.
Documentos recientemente publicados muestran que agentes federales consideraron que existía una conexión suficientemente importante entre Copperfield y Epstein como para preguntarse si ambos podían estar involucrados en actividades ilegales relacionadas con mujeres jóvenes. La investigación terminó sin cargos contra Copperfield.
El propio ilusionista ha negado reiteradamente cualquier conducta ilegal y ha rechazado la caracterización de su relación con Epstein como una amistad estrecha.
Los nuevos documentos, sin embargo, muestran que para algunos investigadores federales la relación merecía una investigación considerablemente más profunda de la que finalmente recibió.
Lapo Elkann y Eduardo Teodorani Fabbri: el círculo italiano
Lapo Elkann es empresario y miembro de la familia Agnelli, una de las dinastías empresariales más importantes de Italia.
Eduardo Teodorani Fabbri, por su parte, es sobrino de Gianni Agnelli y ocupó cargos ejecutivos vinculados al universo empresarial de Fiat y Exor.
Los documentos muestran correspondencia entre Teodorani y Epstein y una relación social que incluía referencias a mujeres jóvenes. Algunas de las comunicaciones publicadas contienen un lenguaje sexualmente explícito.
Tom Pritzker: negocios, poder, reuniones
Otro nombre que llama la atención es el de Tom Pritzker, miembro de la familia propietaria de Hyatt Hotels y uno de los empresarios más ricos de Estados Unidos. Su aparición en los archivos está relacionada, entre otras cosas, con contactos empresariales y reuniones con Epstein.
Un testimonio relacionado con las investigaciones sobre JPMorgan describió cómo Epstein ayudó a establecer contactos entre Pritzker y ejecutivos del banco. El propio calendario de Epstein también registró reuniones con Pritzker.
Su inclusión por Massie se entiende dentro de la tesis más amplia del congresista: el problema no es solamente quién tuvo una relación sexual con una víctima, sino cómo Epstein consiguió construir una red de relaciones con empresarios, banqueros, políticos y figuras públicas que le permitió mantener influencia incluso después de su condena de 2008.
Glenn Dubin: el multimillonario controvertido
Glenn Dubin es un multimillonario estadounidense y fundador de Highbridge Capital Management. También estuvo casado con Eva Andersson-Dubin, quien había mantenido una relación sentimental con Epstein.
Dubin no solo aparece en documentos relacionados con el entorno financiero y social de Epstein, si no que también aparece en acusaciones mucho más graves.
Virginia Giuffre lo identificó en documentos judiciales como uno de los hombres con los que Epstein y Maxwell la habrían obligado a mantener relaciones sexuales. Dubin ha negado las acusaciones.
Documentos liberados posteriormente también contienen referencias a una antigua empleada de la familia Dubin que habría tenido contacto con una menor presuntamente explotada por Epstein.
Frédéric Fekkai: el peluquero de las víctimas de Epstein
Fekkai fue un conocido de Epstein y su salón de Nueva York aparece repetidamente en los documentos. Pero una investigación del Comité de Supervisión de la Cámara encontró algo más relevante.
En una entrevista transcrita con Sarah Kellen, una antigua asistente de Epstein, surgieron alegaciones de conducta criminal relacionadas con Fekkai. El comité también señaló que Fekkai era un amigo cercano de Epstein y que proporcionaba servicios de peluquería a mujeres siguiendo instrucciones de Epstein.
Los archivos también contienen facturas del salón de Fekkai correspondientes a servicios para personas vinculadas al entorno de Epstein.
Jean-Luc Brunel: el reclutador que convenientemente falleció en prisión
Brunel fue un agente de modelos francés que mantuvo una relación estrecha con Epstein y que fue acusado de participar en el reclutamiento de mujeres para él.
Su nombre aparece repetidamente en los documentos y en los materiales de investigación como parte del círculo de reclutadores. Brunel fue detenido en Francia en 2020 y murió en prisión en 2022. Las autoridades determinaron que se trató de un suicidio.
Documentos del FBI identificaron a Brunel entre personas que habían sido consideradas coconspiradores de Epstein. A diferencia de otros nombres de la lista de Massie, Brunel sí estuvo directamente sometido a un proceso penal relacionado con acusaciones vinculadas a Epstein. Su muerte impidió que ese proceso llegara a juicio.
Daniel Siad: el segundo francés muerto
Siad era un agente de modelos que trabajó durante años en Europa y que mantuvo comunicaciones con Epstein relacionadas con mujeres jóvenes y adolescentes.
Su nombre aparece en más de mil documentos de los archivos publicados por el Departamento de Justicia. Los correos muestran conversaciones en las que Siad proporcionaba a Epstein información sobre modelos, incluyendo sus edades y nacionalidades, y ofrecía fotografías.
En julio de 2026, Siad fue encontrado muerto en su vivienda de Colombes, cerca de París, a los 69 años. Las autoridades francesas abrieron una investigación para determinar la causa de la muerte. La autopsia no encontró signos recientes de violencia y detectó problemas de salud, incluyendo evidencia de un antiguo infarto. Se ordenaron análisis adicionales.
Lo significativo para Massie es que Siad murió sin haber sido interrogado por los investigadores franceses sobre las acusaciones que lo vinculaban con la red.
Ramsey Elkholy: el reclutador de la moda
Elkholy fue agente de modelos en Nueva York y mantuvo durante años una intensa correspondencia con Epstein. Los documentos muestran conversaciones sobre mujeres que podrían ser presentadas a Epstein y discusiones sobre modelos que podían ser incorporadas a su círculo.
El Washington Post revisó más de cien correos electrónicos entre Elkholy y Epstein. El propio Elkholy reconoció que algunos de sus mensajes fueron ofensivos o exagerados y afirmó que nunca hizo nada ilegal. Dijo además que estaba tratando de impresionar a Epstein y que algunas afirmaciones que hizo sobre modelos eran sencillamente falsas.
Andrew Mountbatten-Windsor: el príncipe caído en desgracia
El último de los grandes nombres de la lista es Andrew Mountbatten-Windsor, conocido anteriormente como príncipe Andrew.
Su relación con Epstein es una de las más documentadas de todo el escándalo. Andrew fue acusado por Virginia Giuffre de haber mantenido relaciones sexuales con ella cuando era menor de edad y cuando ella estaba siendo explotada por Epstein y Maxwell. Andrew negó las acusaciones.
En 2022 llegó a un acuerdo civil con Giuffre sin admitir responsabilidad, aunque la cuestión volvió a adquirir una dimensión extraordinaria durante 2026. Las autoridades británicas han abierto investigaciones relacionadas con sus vínculos con Epstein y con el supuesto uso indebido de información confidencial.
Lesley Groff: la víctima que no es víctima
El último nombre pronunciado por Massie fue Lesley Groff. Groff fue durante años una de las principales asistentes de Epstein.
Su papel es especialmente relevante porque, a diferencia de varias mujeres que aparecen en los archivos, Massie insistió explícitamente en que no la considera una víctima. Groff ha declarado ante el Congreso en 2026 y ha rechazado ser considerada una conspiradora. En junio, ante el Comité de Supervisión, describió a Epstein como un “maestro manipulador” y sostuvo que no conocía sus delitos.
Sin embargo, documentos de la investigación muestran que Groff desempeñó funciones administrativas esenciales: coordinaba comunicaciones, agendas y contactos de Epstein. El debate sobre su responsabilidad es precisamente uno de los asuntos que las investigaciones siguen tratando de establecer.
¿Por qué Massie insiste tanto?
La respuesta tiene una dimensión política y otra institucional. Massie pertenece al Partido Republicano y ha sido aliado de Donald Trump en numerosas cuestiones. Pero, su posición sobre Epstein lo ha enfrentado repetidamente con sectores del propio movimiento republicano y con la administración Trump.
Su relación con el tema se volvió todavía más costosa políticamente después de que perdió la primaria republicana de Kentucky frente a un candidato respaldado por Trump.
Massie, sin embargo, decidió convertir la cuestión de Epstein en una de las últimas grandes batallas de su carrera en la Cámara.
Y existe una razón institucional detrás de su insistencia. Massie sostiene que el Congreso no puede aprobar una ley y luego aceptar que el Poder Ejecutivo decida unilateralmente si la cumple o no.
La primera Epstein Files Transparency Act creó una obligación. El argumento de Massie ahora es que la administración no la ha cumplido completamente. Por eso quiere que la segunda ley permita que terceros, estados, víctimas y congresistas, lleven al propio Departamento de Justicia ante los tribunales. Pretende transformar la transparencia de una obligación política en una obligación judicialmente exigible.
Y aquí aparece Ro Khanna. La alianza entre Massie y Ro Khanna es uno de los aspectos políticamente más extraordinarios de esta historia.
Massie es republicano, mientras que Khanna es demócrata. Representan extremos muy diferentes del espectro político estadounidense. Sin embargo, ambos consideran que el caso Epstein revela un problema institucional que trasciende a los partidos: la existencia de una élite política, financiera y social capaz de mantener relaciones con un delincuente sexual durante años sin que las instituciones reaccionaran adecuadamente.
Esa alianza fue fundamental para aprobar la primera ley y vuelve a estar detrás de la segunda.
Khanna sostiene que el Departamento de Justicia ha retrasado deliberadamente la publicación de documentos y que las víctimas deberían tener capacidad jurídica para exigirlos. Massie, por su parte, insiste en que el Congreso debe poder obligar al Ejecutivo a cumplir la ley.
La segunda legislación es, en esencia, el intento de convertir esa alianza en un mecanismo permanente de supervisión.
Un año después, la pregunta sigue siendo la misma.
Un miembro del Congreso exige que las autoridades competentes determinen qué acusaciones tienen sustento suficiente para convertirse en investigaciones y, eventualmente, en procesos penales.
La pregunta de fondo, sin embargo, sigue siendo mucho más grande que los nombres pronunciados hoy.
¿Cómo consiguió Jeffrey Epstein mantener durante décadas una red de relaciones con multimillonarios, banqueros, políticos, académicos, celebridades, miembros de la realeza y figuras del mundo empresarial?
¿Cómo pudo seguir teniendo acceso a personas poderosas después de su condena de 2008?
¿Por qué algunas investigaciones aparentemente llegaron a callejones sin salida?
¿Por qué determinados nombres fueron censurados mientras otros quedaron expuestos?
¿Y, finalmente, qué información permanece todavía dentro de los millones de documentos que el Departamento de Justicia dice haber producido pero que Massie y sus aliados sostienen que aún están retenidos?
La respuesta de Massie ayer fue inequívoca: primero, poner los nombres en el registro del Congreso. Segundo, exigir que el Departamento de Justicia investigue las acusaciones que considera suficientemente graves. Y tercero, intentar conseguir nuevamente las 218 firmas que le permitan sortear al liderazgo de la Cámara y llevar la Epstein Files Transparency Act II al pleno.
Por ahora, Washington vuelve a escuchar los mismos nombres. Pero la pregunta que Massie dejó hoy sobre la mesa es otra: si los documentos ya están en poder del Estado, ¿quién tiene derecho a decidir qué puede conocer el público y qué debe permanecer oculto?
Foto: Kevin Dietsch/Getty Images











