Estados Unidos presentó propuestas formales a Uruguay para recibir deportados y el Gobierno aún no respondió
- Aug 12 2026
Alejandro Sánchez confirmó que la administración de Donald Trump hizo llegar planteos por vías informales y también mediante documentos para alcanzar un entendimiento con Uruguay. El canciller Mario Lubetkin informó sobre el tema al Consejo de Ministros y el secretario de la Presidencia aseguró que cualquier eventual avance estará condicionado por el respeto a los derechos humanos y al marco de las Naciones Unidas.
El Gobierno uruguayo no dio todavía respuesta a las solicitudes recibidas desde Estados Unidos sobre la eventual recepción de personas deportadas y, según aseguró este martes el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, hasta el momento no existe ningún acuerdo entre ambos países.
La definición se produjo al término del Consejo de Ministros encabezado por Yamandú Orsi este martes 11, cuando Sánchez fue consultado sobre el diálogo que el Ejecutivo mantiene con la administración de Donald Trump. El secretario de la Presidencia confirmó entonces que el canciller Mario Lubetkin informó al gabinete sobre las conversaciones y precisó el grado que alcanzaron los contactos con Washington.
“Es cierto que algunas de sus propuestas, con respecto a esta situación que tiene que ver con los deportados, han sido transmitidas al Uruguay” de manera informal, señaló Sánchez. Pero agregó que otras llegaron “de manera formal”, mediante “algún documento” en el que Estados Unidos hizo llegar sus propuestas para buscar un entendimiento con Uruguay.
La precisión permite establecer que los contactos entre ambos gobiernos no se reducen a conversaciones exploratorias: existen planteos estadounidenses que fueron formalizados documentalmente, aunque Uruguay no adoptó hasta ahora una posición frente a ellos.
“Uruguay no ha dado respuesta aún a ninguna de esas solicitudes”, afirmó Sánchez. Y remarcó: “El país todavía no ha dado una respuesta ante ello y por eso no tenemos nada firmado”.
Las declaraciones agregan un nuevo elemento a una negociación cuyo alcance fue conociéndose progresivamente. A comienzos de agosto, Lubetkin había descartado públicamente que existiera un acuerdo y sostuvo que Uruguay no había recibido una propuesta concreta para acoger deportados. Posteriormente, Orsi confirmó que existían conversaciones con Estados Unidos y que el planteo estaba en proceso de definición. La explicación brindada ahora por Sánchez establece que, además de intercambios informales, el Gobierno recibió propuestas por canales formales y mediante documentos.
El secretario de la Presidencia procuró ubicar las gestiones dentro de un intercambio diplomático más amplio. “Lo que sí existe son conversaciones, son intercambios con la administración del gobierno norteamericano”, dijo, y aseguró que se desarrollan “en términos amistosos”. También señaló que Estados Unidos ya alcanzó acuerdos con otros países y mantiene conversaciones similares con distintos gobiernos.
Pero junto con la confirmación de los planteos recibidos, Sánchez estableció los límites que, según afirmó, condicionarán cualquier decisión que Uruguay pueda adoptar.
“Cualquier avance que vaya a realizar el Uruguay con el gobierno de los Estados Unidos va a estar basado en dos principios fundamentales”, sostuvo. El primero, enumeró, será “el respeto irrestricto a los derechos humanos” y el segundo, “el marco de las Naciones Unidas para poder actuar en el intercambio multilateral”.
Sánchez insistió en que recibir una propuesta no supone que el Gobierno uruguayo vaya a aceptarla. “El gobierno uruguayo puede recibir muchas propuestas, pero posteriormente, naturalmente, el gobierno dará respuesta en clave de estos dos principios”, señaló antes de reiterar: “Hasta el momento no hay ningún acuerdo”.
Sobre una eventual resolución futura, fue todavía más enfático. Afirmó que cualquier decisión que adopte Uruguay estará bajo “estricta reserva del prestigio internacional que tiene el Uruguay” y volvió a señalar como condiciones el marco de las Naciones Unidas y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
De esta forma, el Gobierno confirmó que la negociación con Estados Unidos ya produjo propuestas formales vinculadas a la recepción de deportados, pero mantiene abierta su respuesta. Los documentos enviados por Washington no derivaron hasta ahora en un acuerdo y el Ejecutivo fijó públicamente los principios bajo los cuales resolverá si avanza o no hacia un entendimiento.












