España: 68 muertos al embestir un AVE de Renfe a un tren de Iryo detenido
- Oct 28 2026
El choque ocurrió en Toledo, dejó 183 heridos y obligó a interrumpir el servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Tras una avería informática que paralizó varios convoyes, el centro de control de Adif autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha mientras el Iryo permanecía inmovilizado y una señal seguía en rojo. La investigación se centra en esa orden y en el cumplimiento de los protocolos de seguridad. (ACTUALIZADA)
De las 68 personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido este miércoles 28 en España, 44 viajaban en el tren de la compañía Iryo y 24 en el AVE de Renfe, según el balance oficial del Gobierno de Castilla-La Mancha. Las autoridades advirtieron que la cifra todavía podría aumentar, debido a la presencia de vagones gravemente deformados a los que los equipos de rescate no habían logrado acceder completamente.
El siniestro se produjo poco antes de las nueve de la mañana, hora española, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, cerca de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, unos 150 kilómetros al sur de Madrid. Ambos trenes cubrían el mismo trayecto cuando el AVE alcanzó por detrás al Iryo, que permanecía detenido en la vía.
La violencia del impacto provocó el descarrilamiento de varios coches del Iryo, tres de los cuales terminaron fuera de la vía, sobre un terraplén. La locomotora del AVE también se desprendió del convoy y cayó por el talud del lado opuesto, mientras que su primer vagón sufrió daños estructurales importantes.
El tren Iryo había partido de Madrid-Puerta de Atocha a las 7:54, con 147 pasajeros y cinco miembros del personal a bordo. El AVE salió de la misma estación seis minutos después, a las 8:00, con destino a Sevilla-Santa Justa. En conjunto, ambas formaciones transportaban a más de 500 personas.
Durante la tarde, los servicios de emergencia elevaron el número de heridos a 183, con 107 personas contabilizadas en centros sanitarios de Castilla-La Mancha y 76 en la Comunidad de Madrid. Entre los pacientes atendidos se encontraban personas con lesiones de extrema gravedad, mientras los equipos forenses avanzaban en la identificación de las víctimas mortales.
Una avería informática, seis trenes detenidos y una orden que ahora se investiga
La reconstrucción de lo ocurrido antes de la colisión adquirió una nueva dimensión durante la tarde, tras la explicación del ministro español de Transportes, Óscar Puente, de las primeras conclusiones obtenidas a partir de los registros de circulación y las comunicaciones ferroviarias.
Según el ministro, alrededor de las 8:30 se produjo una falla informática que interrumpió el funcionamiento del sistema de protección automática LZB en un tramo de aproximadamente 63 kilómetros de la línea Madrid-Sevilla.
La incidencia estuvo relacionada con problemas de comunicación entre tres ordenadores de la red. Ante la pérdida de funcionamiento del sistema, los seis trenes que circulaban por ese sector se detuvieron automáticamente, de acuerdo con los mecanismos de protección previstos para estas situaciones.
A partir de ese momento, la gestión de la circulación pasó a depender de los operadores del centro de control de Adif, ubicado en la estación de Atocha en Madrid.
La decisión que ahora concentra las investigaciones se tomó alrededor de las 8:36, cuando un trabajador de ese centro autorizó al AVE de Renfe a reanudar su recorrido con normalidad.
Sin embargo, el tren de Iryo seguía detenido varios kilómetros más adelante y una señal roja, situada a la entrada de la estación de Urda, impedía continuar la marcha en las condiciones habituales.
Puente calificó de "inexplicable" y "a todas luces errónea" la autorización recibida por el AVE, al considerar que se otorgó cuando aún no se habían dado las condiciones de seguridad necesarias.
"Esa es la decisión errónea que se toma desde el centro de control y es el origen del accidente", afirmó el ministro, aunque reconoció que aún deben esclarecerse las circunstancias exactas en las que se impartió la orden.
La normativa ferroviaria establece procedimientos específicos para gestionar la circulación cuando un sistema de protección automática deja de funcionar. Entre ellos se encuentra la denominada "marcha a la vista", que obliga a avanzar a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora y a mantener condiciones que permitan detener el tren ante cualquier obstáculo.
De acuerdo con las explicaciones de Puente, esa restricción no fue comunicada al maquinista del AVE, quien continuó circulando hasta alcanzar al Iryo detenido.
El ministro estimó que el tren de Renfe recorrió unos 25 kilómetros desde que recibió la autorización hasta el momento del impacto. Aunque la velocidad exacta de la colisión aún no se ha determinado, sostuvo que el AVE pudo haber alcanzado los 200 kilómetros por hora durante ese recorrido.
Otro elemento relevante surgió del análisis de las grabaciones del centro de control. Puente explicó que uno de los maquinistas de los demás trenes afectados por la avería advirtió a los operadores que, para poder avanzar, debía hacerlo bajo las condiciones de marcha a la vista. En ese caso, la observación fue aceptada.
El ministro señaló, además, que el trabajador que autorizó la circulación del AVE tenía experiencia y contaba con el apoyo de un auxiliar y un supervisor. Los trenes, según aseguró, permanecían en las vías durante la incidencia.
"El centro de control tiene tiempo suficiente para constatar el error y no lo resuelve", sostuvo Puente, quien evitó atribuir responsabilidades personales antes de que concluyan las investigaciones.
Los protocolos de seguridad y las actuaciones de la Guardia Civil
El alcance de las obligaciones del centro de control también quedó bajo examen a la luz de la normativa vigente de Adif.
Una modificación introducida en febrero de 2025 establece que, ante determinadas fallas en los sistemas automáticos de bloqueo, la reanudación de la marcha debe realizarse mediante procedimientos específicos de señalización lateral y únicamente cuando el tramo que se va a recorrer esté libre de otros trenes.
La consigna COI 01/25 de Adif contempla esas condiciones, además de la obligación de circular bajo el régimen de marcha a la vista cuando corresponda.
La información conocida hasta ahora indica que el AVE recibió autorización para avanzar sin esa limitación, pese a que el Iryo seguía detenido. Determinar por qué se impartió la orden y qué mecanismos debían impedirla constituye uno de los puntos centrales de la investigación.
La Guardia Civil comenzó a tomar declaración al operador del centro de control que gestionaba el tráfico en el momento en que ocurrió el accidente. Paralelamente, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios inició sus actuaciones para reconstruir las causas técnicas y operativas del siniestro.
Las pesquisas incluyen el análisis de las comunicaciones entre los responsables de circulación y los maquinistas, de los registros de ambos trenes y del funcionamiento de los sistemas de señalización.
También deberá determinarse si hubo fallas de supervisión o de coordinación entre los operadores, así como establecer las circunstancias de la avería informática inicial.
El caso abrió asimismo una nueva discusión sobre los sistemas empleados en la red española de alta velocidad. La línea Madrid-Sevilla continúa operando con protección LZB, mientras que otros corredores utilizan el sistema europeo ERTMS.
Puente defendió la seguridad general de la red ferroviaria española y recordó que existen protocolos para responder a las fallas técnicas. Sin embargo, reconoció que el funcionamiento de esos mecanismos también depende de las decisiones de las personas encargadas de controlar la circulación.
La hipótesis de un error humano cobró relevancia durante la jornada, pero las eventuales responsabilidades administrativas, técnicas o penales aún no han sido establecidas.
Los sobrevivientes describen el impacto y la desesperación dentro de los vagones
Los testimonios de quienes viajaban en ambos trenes permitieron conocer cómo se vivieron los minutos previos al choque y las dificultades para abandonar las formaciones accidentadas.
Miguel Ángel Pérez, pasajero del AVE de Renfe, relató a Televisión Española que el tren se había detenido previamente y que los viajeros habían sido informados de una incidencia en la vía. Poco después de reanudar la marcha se produjo el impacto.
"Después, se ha vuelto a poner en marcha y es cuando hemos sentido un golpe inmenso. Hemos sentido cómo el tren se movía, se salía de la vía, nos quedábamos inclinados. Han sido unos segundos terribles", explicó.
Fernando Seco, otro pasajero del AVE, contó que viajaba en el segundo vagón cuando sintió un frenazo, seguido de un choque que desplazó a los ocupantes y a parte de los asientos.
Tras salir, se acercó a los coches más dañados para ayudar a quienes lo necesitaban. "Los primeros minutos han sido de shock, hemos visto a gente entre los hierros", relató a RTVE.
Desde el tren de Iryo, Nicolás, que viajaba en el sexto vagón, describió a Radio Nacional de España cómo los pasajeros fueron desplazados violentamente por el impacto. Algunos lograron romper una ventana para abandonar el coche, por temor a que se acercara otro tren.
"Vi el vagón 7 que estaba destrozado y solo se escuchaban los gritos de dolor y de llanto", recordó.
Entre los sobrevivientes también se encuentra Eduarda, una joven de 17 años que viajaba en el quinto vagón del Iryo con sus dos gatos, rumbo a Sevilla para visitar a su hermana.
En declaraciones a la Cadena SER, contó que el golpe la lanzó hacia delante y rompió la mesa situada frente a su asiento. Tras abandonar el tren, comenzó a ayudar a otros pasajeros.
"Nunca me voy a olvidar de un chico que le estaba tomando el pulso para que se quedase conmigo", relató desde el polideportivo de Urda, donde recibió asistencia.
Victoria y Josimar, dos turistas brasileños que viajaban en el AVE, también sobrevivieron al impacto. Ambos se encontraban durmiendo cuando ocurrió la colisión.
"Fue todo muy rápido, estábamos durmiendo y cuando nos hemos despertado estábamos volando", explicó Victoria a RTVE. Los dos consiguieron abandonar el tren y fueron atendidos por heridas y contusiones.
Más de 700 efectivos desplegados y vecinos que acudieron a ayudar
Las tareas de emergencia movilizaron a 724 efectivos de la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias y Protección Civil, así como bomberos, personal sanitario y equipos especializados de rescate.
El Gobierno de Castilla-La Mancha activó su Plan Territorial de Emergencias a las 9:15 y elevó posteriormente la respuesta a la situación operativa 2, para incorporar recursos extraordinarios ante la magnitud del accidente.
El operativo se centró en localizar a posibles personas atrapadas, estabilizar las estructuras ferroviarias, habilitar accesos para la maquinaria pesada y retirar los restos que impedían continuar con las tareas de búsqueda.
El presidente regional, Emiliano García-Page, advirtió que podrían encontrarse más víctimas cuando los equipos accedieran a los vagones más dañados. En la zona también trabajaban perros especializados en la búsqueda de personas.
Los investigadores de la Guardia Civil comenzaron a utilizar drones para obtener imágenes y registros destinados a reconstruir digitalmente el escenario del accidente en tres dimensiones.
Mientras tanto, vecinos de Urda y otras localidades próximas se movilizaron para ayudar a los sobrevivientes. Algunos acudieron con vehículos particulares y colaboraron en el traslado de pasajeros hasta los puntos de atención habilitados.
El pabellón polideportivo de Urda fue acondicionado para atender a personas con lesiones leves y recibir a quienes habían logrado salir de los trenes.
También participaron profesionales sanitarios voluntarios. Conchita Vidales, médica de familia residente en Toledo, se desplazó por sus propios medios con material de atención y se incorporó al dispositivo instalado en el pabellón.
En declaraciones a RTVE, explicó que allí se organizó un sistema de clasificación de pacientes para determinar quiénes podían ser atendidos en el lugar y quiénes necesitaban ser trasladados al hospital.
Los heridos fueron derivados a centros sanitarios de Toledo, Ciudad Real, Alcázar de San Juan, Albacete y Madrid. En paralelo, se desplegaron equipos de atención psicológica para acompañar a los sobrevivientes y a sus familiares.
Las víctimas mortales comenzaron a ser trasladadas al Instituto de Medicina Legal de Toledo. La Guardia Civil habilitó oficinas en varias ciudades para recibir información sobre personas desaparecidas y tomar muestras de ADN para facilitar su identificación.
Sánchez promete responsabilidades y Feijóo reclama revisar la red ferroviaria
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y se trasladó al lugar del siniestro, donde mantuvo reuniones con los responsables del operativo de emergencia y con las autoridades regionales.
"Vamos a llegar hasta el final y, si ha habido negligencias, se responderá con contundencia", afirmó, comprometiéndose a esclarecer las causas de la colisión.
Sánchez sostuvo que "no es asumible para un país como España" sufrir dos accidentes mortales de alta velocidad en un mismo año y aseguró que se adoptarán las medidas necesarias para recuperar la confianza de los ciudadanos en el sistema ferroviario.
El Gobierno decretó tres días de luto oficial, del jueves 29 al sábado 31 de octubre.
Desde la oposición, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, exigió una investigación gubernamental inmediata y otra judicial, además de una revisión independiente del estado de la red ferroviaria.
"El dolor no nos obliga a callar", manifestó durante una comparecencia en la sede de su partido.
Feijóo reclamó explicaciones sobre las condiciones de las vías, los sistemas de seguridad, las advertencias recibidas de las autoridades y las medidas adoptadas tras accidentes anteriores.
También el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, reclamó una revisión de las infraestructuras ferroviarias, en particular del corredor que conecta Madrid con el sur del país.
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, compareció en Urda para expresar sus condolencias y poner los recursos de la compañía a disposición de las autoridades y de los familiares.
"Lo que no debería haber ocurrido nunca, ha pasado otra vez", lamentó, en referencia al accidente ferroviario registrado en enero, también con un tren de Iryo involucrado.
Bertomeu aseguró que la empresa colaborará con los organismos de investigación para determinar las causas del nuevo siniestro y evitar que se repita.
El rey Felipe VI expresó sus condolencias a las familias de las víctimas, mientras que dirigentes europeos, entre ellos la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente francés, Emmanuel Macron, transmitieron mensajes de solidaridad con España.
Dos tragedias en nueve meses: 114 muertos en la alta velocidad española
El accidente de Toledo se produjo apenas nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en la provincia de Córdoba, que el 18 de enero de 2026 dejó 46 personas fallecidas.
En aquel siniestro, un tren de Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid descarriló e invadió la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe en sentido contrario. La colisión provocó numerosas víctimas y abrió un debate nacional sobre el mantenimiento de las infraestructuras y la seguridad ferroviaria.
Con los 68 fallecidos confirmados este miércoles en Toledo, ambos accidentes suman al menos 114 muertes en menos de un año.
Las dos tragedias ocurrieron en el corredor Madrid-Andalucía e involucraron a trenes de Renfe e Iryo, aunque las circunstancias conocidas de cada siniestro son diferentes y no existe una conclusión técnica que permita atribuirles una causa común.
El nuevo accidente se produce, además, en plena precampaña de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre. Los principales partidos suspendieron sus actividades electorales de la jornada, con excepción de Vox, que mantuvo su agenda y presentó una acción judicial contra Adif.
Por otra parte, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) decidió mantener la huelga prevista para este jueves 29 de octubre en Renfe, convocada por reivindicaciones relacionadas con la seguridad y el cumplimiento de compromisos pendientes.
Alta velocidad suspendida entre Madrid y Andalucía y asistencia a las familias
La colisión obligó a interrumpir la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía en ambos sentidos, con consecuencias para los servicios hacia Sevilla, Córdoba y otros destinos del corredor sur.
Renfe suspendió la venta de billetes en esa línea hasta el 13 de diciembre, aunque aclaró que la medida no implica que los trenes dejen de circular hasta entonces.
La empresa señaló que podría reanudar los servicios antes de esa fecha si Adif, responsable de la infraestructura ferroviaria, autoriza la reapertura.
Iryo canceló sus servicios con origen en Madrid-Puerta de Atocha y destino al corredor sur, sin previsión de restablecimiento, y habilitó cambios y anulaciones gratuitas para los pasajeros afectados.
Ouigo, por su parte, suspendió sus conexiones entre Madrid y Andalucía hasta, al menos, el 2 de noviembre.
Renfe puso en marcha un plan alternativo mediante trenes de cercanías y enlaces en autobús para determinados desplazamientos entre Madrid, Ciudad Real y Puertollano.
También se establecieron puntos de atención para familias en las estaciones de Atocha, Sevilla-Santa Justa y Córdoba, así como dependencias habilitadas en Urda.
La identificación de las víctimas, las tareas de rescate y el análisis de las comunicaciones ferroviarias continúan bajo la coordinación de las autoridades. La circulación por el corredor Madrid-Andalucía permanece interrumpida, sin fecha confirmada para su restablecimiento.
foto: cadena SER












