Keiko Fujimori anuncia que los militares se sumarán al combate de la criminalidad en Perú
- Jul 28 2026
La presidenta jura el cargo con la promesa de un país “seguro, próspero y unido” y pronuncia un discurso centrado en luchar contra la inseguridad ciudadana.
Veintiséis años después de que Alberto Fujimori renunciara por fax desde Japón, mientras su Gobierno se desmoronaba por el destape de una extensa trama de corrupción, el fujimorismo ha vuelto al poder. Su hija Keiko Fujimori jura como presidenta de la República este 28 de julio, día en que el Perú conmemora su independencia. A sus 51 años se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país. Su investidura pone fin a una larga travesía de tres candidaturas presidenciales fallidas, pero inaugura un Gobierno que nace en medio de una profunda polarización: para unos representa la promesa de estabilidad económica; para otros, el regreso de un proyecto político que le echa limón a heridas que nunca llegaron a cicatrizar. Fujimori ha recibido la banda presidencial entre aplausos después de jurar el cargo por un país “seguro, próspero y unido”.
Uno de los anuncios más llamativos que ha hecho durante su discurso al Congreso es el de involucrar a las fuerzas armadas para enfrentar el crimen organizado. Se sumarán a la policía, y en particular ha subrayado el combate al delito de extorsión. “Haremos uso de todas las herramientas que nos provee la Constitución. Durante los estados de emergencia, las fuerzas armadas asumirán temporalmente el control interno en estrecha coordinación con la policía nacional hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos”.
La lideresa de Fuerza Popular asume la presidencia tras imponerse por un estrecho margen en las elecciones —menos de 50.000 votos de diferencia sobre el izquierdista Roberto Sánchez—. Lo hace reivindicando el legado de su padre, Alberto Fujimori, el exmandatario condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción, fallecido en libertad en 2024, cuya figura sigue polarizando a la sociedad peruana. “Papá, hoy el Perú te recuerda y millones te llevan en su corazón. Sé que me acompañas en este día tan importante”, escribió en la mañana de este martes.
En el Congreso de la República, Keiko Fujimori, vestida de azul, ha prestado juramento y ha pronunciado un discurso en el que, ha dicho, empezará con su Gobierno “a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años, ni un día más”, y prometió gobernar para “todos los peruanos, sin excepción”, con especial atención a quienes, dijo, “han permanecido durante demasiado tiempo al margen del crecimiento y el progreso del país”.
La nueva mandataria sostuvo que su Gobierno buscará “construir el futuro que soñamos”, pero advirtió que ello exige “tener el valor de mirar nuestra realidad de frente, sin anestesia, sin maquillaje y sin medias verdades”. Bajo esa premisa, hizo un severo diagnóstico de la situación nacional: aseguró que recibe un “Estado a la deriva” en “un país marcado por el abandono” y “un Estado debilitado por la improvisación”, consecuencia, según afirmó, de la ausencia de una visión de largo plazo capaz de definir los objetivos nacionales. Remarcó que “no vino a ofrecer milagros, sino método y una ruta clara”.
Fujimori señaló que el primer objetivo de su Gobierno será enfrentar las emergencias y la inseguridad ciudadana. “Tenemos miedo por nuestras vidas al salir a la calle o que nuestras casas se inunden en pocos meses”, afirmó. En ese contexto, anunció que priorizará la preparación frente al fenómeno de El Niño e implementará un plan de contingencia que buscará “romper la lógica de la reacción tardía para pasar a la era de la prevención oportuna”.
La jornada comenzó con el tradicional Te Deum en la Basílica Catedral de Lima. El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, removió la mañana con una homilía donde denunció la existencia de políticos que “usan la religión para su posición partidaria y así obtener votos”, cuando al mismo tiempo desearían que “la Iglesia no cuestione” la realidad. “Abandonemos la mezquindad de pensar solamente en nuestros desarrollos individuales y del grupo al que pertenezcamos, para procurar el bien común de todos”, dijo. El cardenal finalizó su misa recordando a las víctimas de la represión estatal de los últimos años.
Del que será su consejo de ministros hasta ahora solo ha confirmado tres nombres: Luis Galarreta como presidente del Consejo de Ministros, Elmer Cuba en Economía y Finanzas y Carlos Espá en Relaciones Exteriores. La composición final del gabinete será una de las primeras señales para medir si la nueva presidenta opta por un Ejecutivo de apertura o concentra el poder en su círculo político más cercano.
La investidura de Keiko Fujimori está llamada a poner fin a una década de inestabilidad política e institucional, un periodo del que ella misma es señalada por sus detractores como una de las principales responsables debido al papel que desempeñó Fuerza Popular en los sucesivos enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso. Desde 2016, Perú suma nueve presidentes, la mayoría de ellos con mandatos interinos, baja aprobación ciudadana o gobiernos atravesados por crisis políticas permanentes. El cambio de mando también cierra el ciclo encabezado por José María Balcázar, cuyo mandato provisional estuvo caracterizado por el silencio y la invisibilidad.
La ceremonia cuenta con una nutrida presencia internacional. Entre los primeros dignatarios en llegar a Lima estuvieron el rey Felipe VI de España y el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien encabeza la delegación enviada por Washington. También figura el ministro de Ciencia y Tecnología de China, Yin Hejun, así como el canciller de Japón, Horii Iwao. En cuanto al continente, destacan los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; Yamandú Orsi, de Uruguay; José Raúl Mulino, de Panamá, Nasry Asfura (Honduras) y Mike Eman, el primer ministro de Aruba. En contraste, los gobiernos de México, Brasil y Venezuela no han enviado representación al más alto nivel.
Fuera del Congreso, el inicio del nuevo Gobierno transcurre bajo un clima de abierta confrontación política. Diversos colectivos de derechos humanos, organizaciones estudiantiles y familiares de víctimas de la violencia estatal han convocado una movilización nacional bajo el lema “Keiko no me representa. Por justicia, memoria y verdad”. Uno de los movimientos más simbólicos son los deudos de los casos La Cantuta y Barrios Altos, dos de los episodios más emblemáticos de violaciones a los derechos humanos durante el régimen de Alberto Fujimori. “Nosotros no nos vamos a sentar a conversar con ella y jamás la vamos a reconocer públicamente como presidenta”, declaró Gisela Ortiz, familiar de una de las víctimas de La Cantuta y exministra de Cultura.
El primer día de Gobierno también anticipa los desafíos que marcan el inicio del quinquenio. Además de definir el rumbo económico y la política exterior, Fujimori deberá responder a una creciente ola de criminalidad, afrontar los efectos de un nuevo episodio del fenómeno El Niño y atender la reconstrucción de Pumpunya, la localidad de la sierra central devastada días atrás por un sismo. Sobre la mesa también estarán decisiones de alto impacto político, como los pedidos de indulto de los expresidentes Pedro Castillo y Alejandro Toledo, asuntos que pondrán a prueba la promesa de gobernar para un país que llega a esta transición profundamente dividido.
El País
Foto: Victor Vasquez (Presidencia de Perú)












