Siete de cada diez casos de abuso sexual infantil comenzaron antes de los 14 años
- May 07 2026
Una encuesta de UNICEF y Equipos Consultores reveló, además, que la mayoría de las víctimas sufrió situaciones reiteradas y que tres de cada cuatro identificaron como agresores a personas de su entorno cercano.
La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes en Uruguay ocurre mayoritariamente en edades tempranas, dentro de vínculos de cercanía y, muchas veces, de forma sostenida en el tiempo. Esa es una de las principales conclusiones del primer relevamiento específico sobre abuso y explotación sexual infantil presentado este jueves por UNICEF y Equipos Consultores.
El estudio, realizado entre personas de 18 a 24 años, concluyó que siete de cada diez víctimas señalaron que las situaciones de abuso comenzaron antes de cumplir 14 años.
La investigación expuso, además, una dimensión mucho más amplia del fenómeno: el 29% de los jóvenes uruguayos reportó haber sufrido abuso sexual y/o explotación sexual durante la infancia o la adolescencia.
En mujeres, el porcentaje asciende al 39%, frente al 20% en varones.
Los datos muestran, además, diferencias territoriales. El 24% de quienes viven actualmente en Montevideo declaró haber sufrido abuso sexual antes de los 18 años, frente al 17% en el interior del país.
Entre las distintas formas de abuso sexual relevadas, los tocamientos inapropiados aparecen como la situación más frecuente: el 15% de los jóvenes consultados dijo haber atravesado episodios de ese tipo durante la infancia o la adolescencia.
El informe agrega que el 12% reportó haber sido obligado o haber intentado serlo a realizar actos sexuales o eróticos o a mantener relaciones sexuales antes de cumplir 18 años. En mujeres, esa cifra alcanza el 20%.
La encuesta detectó, además, que las situaciones rara vez se presentan de forma aislada. Más de la mitad de quienes reportaron abuso sexual afirmaron que al menos uno de los episodios ocurrió de forma recurrente.
En algunos tipos de abuso, los niveles de reiteración son aún mayores. El 85% de quienes señalaron haber sido obligados a mirar partes íntimas afirmó que esas situaciones se repitieron más de una vez.
El patrón de cercanía atraviesa todo el relevamiento. El 76% de las víctimas identificó como agresores a adultos de su entorno cercano, incluidos familiares, parejas, vecinos o allegados. Dentro de ese universo, el 45% mencionó familiares, principalmente tíos, padres, hermanos, abuelos o padrastros.
El informe también señala diferencias relevantes según el vínculo con el agresor. Mientras que los abusos cometidos por familiares comenzaron antes de los 14 años en el 88% de los casos, las situaciones vinculadas a parejas o novios se presentaron mayoritariamente después de esa edad.
Durante la presentación en Torre Ejecutiva, el director nacional de Desarrollo Social, Nicolás Lasa, sostuvo que la violencia sexual infantil “se esconde en vínculos que deberían ser de cuidados” y afirmó que el fenómeno está atravesado por “silencios sociales y desigualdades”.
“No se trata únicamente de hechos individuales o privados”, señaló Lasa, quien además advirtió que “la verdadera gravedad de estas cifras no es sólo lo que nos muestran, sino todo lo que durante demasiado tiempo como sociedad decidimos no ver”.
El relevamiento dedicó, además, un capítulo específico a la explotación sexual y detectó una fuerte incidencia de plataformas digitales y redes sociales como principales ámbitos de captación y contacto.
El 17% de los jóvenes consultados reportó haber atravesado alguna situación de explotación sexual durante la infancia o la adolescencia.
Entre quienes señalaron haber recibido ofertas o promesas de dinero o regalos a cambio de fotos o videos íntimos, el 95% indicó que esas situaciones ocurrieron a través de redes sociales o plataformas digitales.
En los casos vinculados a ofrecimientos a cambio de actos sexuales físicos, el 67% también ubicó el origen en plataformas digitales.
El estudio agrega, además, que un 5% de los jóvenes encuestados reportó haber sufrido amenazas o extorsiones para realizar actividades o favores sexuales durante la infancia o la adolescencia.
La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, afirmó que el Gobierno incorporará el abordaje de la violencia contra niños y adolescentes como meta asistencial obligatoria para todos los prestadores del sistema de salud.
“Es una de las formas más crueles de violencia que hay y que deja secuelas a lo largo de la vida”, sostuvo.
La jerarca indicó, además, que el Ministerio de Salud Pública trabaja en la capacitación específica de los equipos sanitarios para mejorar la detección y el abordaje de estas situaciones.
UNICEF advirtió en el informe que Uruguay todavía carece de mediciones periódicas y sistemáticas sobre violencia sexual contra niños y adolescentes y planteó la necesidad de fortalecer políticas públicas de prevención, reparación, acceso a justicia y educación sexual integral.
foto: presidencia.gub.uy
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