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Uruguay asume la presidencia del G77 en un escenario de tensión internacional

Uruguay asume la presidencia del G77 en un escenario de tensión internacional

Por primera vez en su historia, Uruguay asumió la presidencia del Grupo de los 77 (G77), la mayor organización de países en desarrollo dentro del sistema de Naciones Unidas, en una coyuntura marcada por el deterioro del orden internacional basado en reglas, el aumento de la conflictividad global y la presión sobre el multilateralismo.

La asunción tuvo lugar este miércoles 14 en la sede de la ONU, con la participación del secretario general António Guterres; la presidenta del 80.º período de sesiones de la Asamblea General, Annalena Baerbock; y el representante permanente de Irak, Lukman Al-Faily. En representación del país, el canciller Mario Lubetkin encabezó la ceremonia y delineó los ejes políticos de la presidencia uruguaya.

“Asumimos con orgullo y humildad esta responsabilidad en un momento crítico para las Naciones Unidas y para el orden internacional basado en reglas”, afirmó Lubetkin, al advertir que el mundo atraviesa “desafíos globales crecientes que requieren mayor cooperación colectiva” en un contexto en el que el derecho internacional se encuentra “cada vez más afectado”.

El canciller subrayó que Uruguay ejercerá la presidencia “con dedicación y seriedad”, con la determinación de defender los principios de la Carta de las Naciones Unidas, fortalecer la posición del G77 dentro del organismo y actuar como “promotor de la paz y facilitador honesto entre las naciones”, en un escenario donde —alertó— “la prohibición del uso de la fuerza se erosiona de manera acelerada”.

Una presidencia facilitadora
Lubetkin definió el perfil político que Uruguay imprimirá al liderazgo del bloque: “Será una presidencia facilitadora, comprometida con fortalecer la cohesión interna del grupo y asegurar que la voz del Sur Global continúe siendo coordinada, constructiva y relevante en el sistema multilateral”.

La agenda estará guiada por las prioridades acordadas para 2026 y buscará garantizar la continuidad, la coherencia y un seguimiento efectivo del programa de trabajo del G77 y China, una articulación que hoy nuclea a 134 Estados miembros.

En ese marco, Uruguay impulsará una estrategia orientada a la estabilidad económica global sostenible, al refuerzo de la solidaridad internacional y a una distribución más equitativa de los recursos, con énfasis en el alivio de la deuda, la ampliación del financiamiento para el desarrollo, el fortalecimiento de la seguridad alimentaria y el combate a la pobreza.

Más allá del PIB y reforma financiera
Uno de los ejes centrales será la promoción de indicadores de desarrollo que superen la medición tradicional del producto interno bruto. El canciller señaló la necesidad de incorporar variables económicas, sociales y ambientales, incluyendo el concepto de “desarrollo en transición” y los avances concretos alcanzados por los países en desarrollo.

Asimismo, Uruguay pondrá el foco en la reforma de la arquitectura financiera internacional. Se buscará fortalecer la gobernanza de las instituciones financieras internacionales y de los bancos multilaterales de desarrollo para asegurar una mayor representación del Sur Global, así como avanzar hacia un sistema comercial multilateral “más justo”, con un tratamiento especial y diferenciado para estos países.

En línea con el Compromiso de Sevilla, adoptado en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, la presidencia uruguaya promoverá debates más inclusivos sobre la reforma del sistema financiero global y el refuerzo de los mecanismos de cooperación internacional.

Agenda 2030, ONU 80 y reforma del sistema multilateral
Uruguay impulsará una implementación “efectiva, integrada y equilibrada” de la Agenda 2030, con foco en traducir los compromisos multilaterales en políticas públicas concretas. La erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades y el fortalecimiento de los sistemas de salud, educación y protección social figuran entre las prioridades centrales.

Otro punto clave será la participación activa del G77 en los procesos de reforma de las Naciones Unidas, en particular en la iniciativa ONU 80, debido a su impacto directo en la eficacia, el funcionamiento y la credibilidad del sistema. En ese sentido, se procurará contribuir a una reforma “equilibrada”, que refuerce la capacidad operativa de la organización, preserve su carácter intergubernamental y mantenga el desarrollo sostenible como eje de acción.

Clima y responsabilidades diferenciadas
En materia ambiental, la presidencia uruguaya promoverá acciones colectivas para fortalecer la adaptación al cambio climático, escalar el financiamiento climático, fomentar energías renovables y limpias, impulsar la transferencia de tecnologías, combatir la desertificación y proteger la biodiversidad, en consonancia con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.

El G77, un actor clave del Sur Global
Creado originalmente por 77 países, el G77 se consolidó como el principal espacio de articulación del Sur Global en la ONU. Hoy cuenta con 134 Estados miembros y mantiene su denominación original por su valor histórico y simbólico.

Desde ese ámbito, Uruguay buscará posicionar una presidencia de método, cohesión y facilitación política, en un contexto internacional donde el multilateralismo enfrenta uno de sus momentos más desafiantes.