“Estamos en manos de un hombre caprichoso”: Lacalle Herrera sobre el liderazgo de Trump y el desorden global
- Jan 19 2026
El expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera advirtió sobre la volatilidad del liderazgo de Estados Unidos bajo Donald Trump y sobre la erosión del derecho internacional, en un escenario global que definió como peligroso e imprevisible. Desde Groenlandia hasta Venezuela, y con efectos directos sobre países pequeños como Uruguay, planteó la necesidad de una política exterior realista, sin impulsos ideológicos ni decisiones de “repentinismo”.
La figura del presidente estadounidense Donald Trump fue utilizada por el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera como punto de partida para describir un escenario internacional que, a su juicio, atraviesa una profunda crisis de reglas, equilibrios y liderazgos. En entrevista este lunes con la Primera Página de FM GENTE, Lacalle Herrera no habló de un problema aislado, sino de un síntoma mayor: la fragilidad del orden internacional ante decisiones unilaterales y repentinas.
“Estamos en manos de un hombre caprichoso, que actúa por repentinismo”, afirmó al referirse al actual presidente de Estados Unidos, y calificó ese fenómeno como “gravísimo” para el funcionamiento del sistema global.
Liderazgo sin contrapesos
Para Lacalle Herrera, el problema no es solo el estilo personal de Trump, sino la ausencia de límites efectivos a su poder. “El hombre con más influencia en todo el mundo actúa sin serenidad”, sostuvo y advirtió que ese comportamiento tiene consecuencias que trascienden Estados Unidos.
Como ejemplo, mencionó episodios recientes de la política exterior norteamericana, donde la lógica del anuncio reemplaza a la diplomacia tradicional. “No puede ser que un presidente diga ‘quiero Groenlandia’ como quien dice ‘quiero una casa en La Barra’”, ironizó, para ilustrar el nivel de arbitrariedad con el que, según su visión, se toman decisiones estratégicas.
Aranceles, amenazas y un mundo inestable
Lacalle Herrera también apuntó al uso de aranceles como herramienta de presión política. “Ah, no, estás en contra, te pongo aranceles”, resumió, en una frase que condensa su crítica al unilateralismo y a la sustitución de reglas por impulsos coyunturales.
En ese contexto, sostuvo que el mundo asiste a un deterioro generalizado del derecho internacional. “Estamos en una gran crisis del derecho internacional y de las relaciones internacionales”, afirmó, vinculando esa situación no solo a Estados Unidos, sino también a otros focos de tensión a nivel global.
Venezuela y la caída del discurso democrático
El expresidente uruguayo extendió su análisis al caso venezolano, al que describió como ejemplo de cómo los discursos ideológicos pueden vaciarse de contenido ante intereses concretos.
“Toda la retórica sobre la dictadura se cae cuando se llevan a Maduro y queda intacto todo el gobierno”, afirmó al señalar la permanencia de las principales figuras del chavismo. Para Lacalle Herrera, ese giro evidenció un cambio de prioridades. “Se fueron los argumentos de ideología y de defensa de la democracia, y quedaron argumentos muy crudos como el propio petróleo”, sostuvo.
Señales hacia Uruguay
En ese marco global volátil, Lacalle Herrera se refirió a decisiones recientes que involucraron directamente a Uruguay, como la inclusión del país en el listado de países a los que Estados Unidos congeló las visas de residencia.
“No es la visa de turismo, es la de residencia”, recordó y consideró la medida como un gesto político. “Es como un golpecito en la mano”, dijo, interpretándolo como una señal de desagrado ante determinadas posiciones asumidas por Uruguay en declaraciones internacionales.
Ideología y política exterior
El diagnóstico global llevó al expresidente a una crítica directa al rumbo de la política exterior uruguaya. Sin desconocer la legitimidad del gobierno, cuestionó el peso de la ideología en las decisiones estratégicas.
“Me parece que se equivocan en el planteo, demasiado ideológico y poco realista”, afirmó y sostuvo que ese enfoque puede resultar especialmente riesgoso para países pequeños, abiertos y dependientes del comercio exterior.
Como ejemplo, volvió sobre un episodio que, a su juicio, marcó un límite simbólico: “Cuando María Corina Machado ganó el premio Nobel, acá ninguno del gobierno se animó a felicitarla”.
Un escenario sin reglas claras
Finalmente, Lacalle Herrera amplió la mirada hacia otros actores del sistema internacional. Mencionó la situación entre Rusia y Ucrania, donde “Rusia se maneja sin que nadie le ponga mucho coto”, y contrastó ese escenario con la estrategia de China.
“Los chinos esperan un siglo, dos siglos más”, dijo, subrayando la paciencia estratégica frente a la inmediatez y el repentinismo de otras potencias.
Sin formular recetas ni consignas, el expresidente dejó una advertencia implícita: en un mundo cada vez más imprevisible, gobernado por impulsos y sin reglas claras, la política exterior requiere prudencia, realismo y claridad estratégica. De lo contrario, los costos de la volatilidad global pueden sentirse con fuerza en países que no tienen margen de error.










