Actualidad
Tema
Año uno bajo presión: Orsi enfrenta el deterioro en la opinión pública y la ofensiva opositora por promesas incumplidas

Año uno bajo presión: Orsi enfrenta el deterioro en la opinión pública y la ofensiva opositora por promesas incumplidas

Yamandú Orsi cumplió este domingo, 1º de marzo, su primer año al frente del Poder Ejecutivo. Doce meses atravesados por la discusión presupuestal, la agenda de seguridad, el pulso fiscal y el reordenamiento de prioridades sociales bajo la consigna de la “revolución de las cosas simples”. Este lunes 2, en la Primera Página de la Revista de FM GENTE, diputados del oficialismo y de la oposición realizaron un balance que exhibe dos narrativas contrapuestas: para el Frente Amplio, un gobierno que ordena, dialoga y comienza a materializar compromisos; para la oposición, un año de retrocesos, más gasto y promesas incumplidas.

El contrapunto se dio con las opiniones de los representantes nacionales Joaquín Garlo (Frente Amplio), Gabriel Gurméndez (Partido Colorado), Federico Casaretto y Diego Echeverría (Partido Nacional).

El oficialismo: “ordenar la casa” y ejecutar prioridades
Garlo definió el primer año como una etapa de “diálogo horizontal, fraterno, respetuoso”, imprescindible —subrayó— en un Parlamento sin mayorías propias en Diputados. Atribuyó a esa lógica la aprobación del Presupuesto Nacional, “la ley más importante que se sancionó el año pasado”, que —afirmó— “sintetiza las prioridades de gobierno y los compromisos asumidos con la ciudadanía”.

El legislador sostuvo que el Ejecutivo “ordenó la casa” en materia económica, con “una reducción importante de la inflación” y “crecimiento proyectado” para 2026, en el marco de la gestión del ministro de Economía, Gabriel Oddone. En el plano social, enumeró “aumento de jubilaciones, del salario real y del salario mínimo”, así como la instalación de nuevos comedores en Secundaria y UTU y la creación del bono escolar para inicial y primaria, “una política que no existía y que va camino a consolidarse como política de Estado”.

En materia de seguridad, afirmó que “se redujeron las cifras de varios delitos” y que en Maldonado “hemos visto un avance muy importante”. Y reivindicó la idea-fuerza de la campaña: “La revolución de las cosas simples se ve en la realidad cotidiana de las y los uruguayos”, sostuvo, al tiempo que cuestionó a sectores opositores que, a su juicio, “parece que quieren profundizar una grieta”.

La oposición: promesas, impuestos y rumbo
Desde el Partido Nacional, Echeverría fue categórico: “Este primer año se ha caracterizado por la falta de concreción de resultados y por la cantidad de promesas incumplidas”. Señaló como ejemplo la promesa de incorporar “mil policías” y cuestionó el desempeño en seguridad y economía. “Le podrán poner los nombres técnicos que quieran, pero la verdad es que este gobierno se ha caracterizado por un masazo tras otro en materia impositiva”, afirmó, aludiendo a nuevos tributos pese al compromiso de campaña de no crearlos.

También criticó la política laboral —“todas las semanas están cerrando una fábrica en Uruguay”—, el posicionamiento internacional en el caso de Venezuela y la marcha del Mercosur. En clave estratégica, sostuvo que el Ejecutivo “ha sustituido la agenda positiva por la agenda del choque” y que está “más enfocado en destruir lo que hizo el gobierno anterior que en construir hacia adelante”.

Gurméndez, por su parte, habló de “sabor a poco, sabor a decepción”. “Las pocas promesas que hizo, las incumplió”, sostuvo y cuestionó la creación de impuestos por “2.300 millones de dólares”. A su juicio, el presupuesto aprobado “aumenta enormemente el gasto”, incrementa el endeudamiento y parte de supuestos de crecimiento que “no se están dando”. Advirtió, además, sobre el encarecimiento del país y el “atraso cambiario”, con un impacto directo en departamentos turísticos como Maldonado.

Casaretto coincidió en el diagnóstico de un “gobierno del deshacer”, que “se ha gobernado con ojos en la nuca en vez de los ojos al futuro”. Criticó la revisión del proyecto Arazatí en materia de agua potable y la situación del contrato por las patrulleras oceánicas (caso Cardama), así como la ausencia —según afirmó— de nuevas leyes de seguridad en el Parlamento. “Se ha desperdiciado un primer año”, concluyó.

Opinión pública: saldo negativo y deterioro en la base oficialista
La última medición de Opción Consultores, dada a conocer el viernes 27, registra un dato político de alto impacto: el gobierno de Yamandú Orsi arriba a su primer año con 23% de aprobación y 38% de desaprobación, lo que configura un saldo neto negativo de 15 puntos. Es la primera vez en el ciclo que la evaluación cae de forma significativa: la aprobación desciende 5 puntos respecto al trimestre anterior y 7 frente a la primera medición del mandato; la desaprobación, en tanto, crece 8 puntos en el último trimestre y duplica el registro inicial (38% hoy frente a 19% al comienzo).

El informe subraya que se trata de un escenario distinto al que exhibían, al cierre de su primer año, tanto los dos primeros gobiernos del Frente Amplio como la administración encabezada por Luis Lacalle Pou, donde los juicios positivos superaban con claridad a los negativos. Además, se mantiene un 37% de evaluación neutra (“ni buena ni mala”), un porcentaje similar al del trimestre previo (39%).

El dato políticamente más sensible está en la segmentación por voto anterior: por primera vez menos de la mitad de los votantes del Frente Amplio aprueba la gestión, y esa caída en la base oficialista es el principal factor que explica el deterioro en el total de la población. La fotografía no solo refleja un clima crítico en la oposición, sino también un enfriamiento en el propio electorado frenteamplista.

El tablero abierto
El cierre del primer año configura un escenario de disputa política más exigente para el oficialismo. La oposición ha concentrado sus críticas en el incumplimiento de promesas de campaña —en especial en materia de seguridad y en el compromiso de no crear nuevos impuestos—, en el aumento del gasto y la presión fiscal tras la aprobación del presupuesto y en la revisión de decisiones estratégicas del período anterior.

Ese encuadre se desarrolla en un contexto de opinión pública adverso: según Opción Consultores, el gobierno llega al año con 23% de aprobación y 38% de desaprobación, con una caída de 5 puntos en la aprobación y un aumento de 8 puntos en la desaprobación respecto al trimestre previo. El informe, además, señala que, por primera vez en el ciclo, menos de la mitad de los votantes del Frente Amplio aprueban la gestión, lo que constituye un factor central en el deterioro global de la evaluación.

Con ese telón de fondo, el segundo año se proyecta como una etapa en la que la ejecución presupuestal y la obtención de resultados concretos serán determinantes en la dinámica política.

Redes

Clima