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Controladores aéreos recomendaron no habilitar aún el nuevo sistema de aterrizaje de Carrasco

Controladores aéreos recomendaron no habilitar aún el nuevo sistema de aterrizaje de Carrasco

La Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay (ACTAU) advirtió que todavía no están resueltas todas las condiciones técnicas, operativas y de personal para implementar operaciones CAT II y CAT III B en el Aeropuerto de Carrasco, un sistema de aterrizaje de última generación presentado por Aeropuertos Uruguay y el gobierno anterior como una inversión estratégica de más de US$ 20 millones para operar incluso con niebla y visibilidad mínima.

En un comunicado emitido este lunes, ACTAU señaló que continúan existiendo aspectos “técnicos, operativos y de recursos humanos” que “todavía no se encuentran completamente resueltos” para operar bajo ILS CAT II y CAT III A/B “con un nivel de seguridad considerado aceptable”.

El documento refiere específicamente a la implementación del sistema para la pista 25 del Aeropuerto Internacional de Carrasco y advierte que este tipo de operaciones implica aterrizajes con visibilidades menores a 550 metros y de hasta 75 metros, lo que supone procedimientos de máxima complejidad operacional.

“Se trata de operaciones de muy baja visibilidad donde tanto pilotos como controladores pasan a depender casi exclusivamente de ayudas técnicas, protección de áreas sensibles y procedimientos extremadamente precisos”, indicó ACTAU.

La asociación agregó que, en ese contexto, “cualquier falla de coordinación, incursión en pista, error operativo o degradación técnica puede tener consecuencias de alta severidad”.

Falta de radar, personal y validaciones
Entre los principales puntos observados por ACTAU se encuentran la ausencia de radar de movimiento en superficie (SMR) o de un sistema equivalente para operaciones de muy baja visibilidad, una dotación de personal considerada insuficiente y procesos de capacitación todavía incompletos para parte del personal involucrado.

El comunicado también plantea la necesidad de realizar simulaciones y validaciones operacionales integrales antes de la puesta en servicio.

Por ese motivo, la recomendación emitida por ACTAU es no utilizar operacionalmente el ILS CAT II y CAT III B hasta que “todas las barreras de seguridad necesarias estén implementadas, verificadas y validadas”. Mientras tanto, la asociación plantea mantener las operaciones actualmente habilitadas bajo ILS CAT I.

La organización aclaró, además, que su postura no representa una oposición a la incorporación de nueva tecnología ni al desarrollo operativo del aeropuerto. Según indicó, la preocupación se centra “exclusivamente en mantener condiciones de seguridad operacional adecuadas antes de habilitar un procedimiento de alta complejidad”.

ACTAU también sostuvo que las medidas planteadas “no buscan afectar la operativa aeroportuaria ni generan riesgos para la población”, sino que buscan evitar que una operación de máxima complejidad sea puesta en funcionamiento sin haber completado previamente todas las condiciones necesarias para garantizar niveles adecuados de seguridad operacional.

Una inversión de más de US$ 20 millones
El nuevo sistema de aterrizaje fue presentado oficialmente en octubre de 2024 por Aeropuertos Uruguay como una de las principales inversiones recientes en infraestructura aeronáutica del país.

Según informó entonces la empresa, el proyecto supera los US$ 20 millones e incluye tanto el nuevo sistema ILS CAT III b como las obras de infraestructura asociadas.

En aquella ocasión, el CEO de Aeropuertos Uruguay, Diego Arrosa, afirmó que el sistema corresponde a “una tecnología como la que se usa en JFK, en Nueva York, en Charles de Gaulle, en París, en Schiphol, en Ámsterdam”.

También sostuvo que la incorporación permitiría mejorar la seguridad operacional, reducir demoras, cancelaciones y desvíos, y fortalecer la conectividad aérea del país.

Aeropuertos Uruguay explicó, además, que la tecnología permitiría elevar la categoría operacional del principal aeropuerto del país y operar en condiciones de seguridad máximas, incluso en escenarios de niebla intensa.

El proyecto incluye nuevas radioayudas ILS CAT III b, sensores meteorológicos distribuidos a lo largo de la pista principal 07-25 y un nuevo sistema de balizamiento LED con unas 2.000 luces. Según lo previsto originalmente, las obras debían ejecutarse entre 2025 y fines de 2026.




foto: aeropuertos uruguay