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Casaretto responsabilizó a Oddone por los recortes y calificó la Rendición de Cuentas como “la rendición de un gobierno”

Casaretto responsabilizó a Oddone por los recortes y calificó la Rendición de Cuentas como “la rendición de un gobierno”

Durante la primera jornada en la que la Cámara de Representantes comenzó la votación del proyecto de Rendición de Cuentas, el legislador por Maldonado sostuvo que el gobierno construyó el Presupuesto sobre una proyección de crecimiento de 2,6% que terminó en 1,8% y vinculó directamente esa diferencia con los recortes que ahora enfrenta el Ejecutivo: “La motosierra, la topadora, lo que quieran llamarle”. Anunció que no acompañará la Rendición de Cuentas en general, aunque votará 194 de sus 365 artículos, y, desde ese cuestionamiento económico, amplió la crítica al primer año de gestión del Frente Amplio: “El país está malhumorado” porque, afirmó, “se prepararon para ganar, pero no para gobernar”.

Federico Casaretto puso al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, en el centro de su explicación sobre los problemas que, a su juicio, arrastra la Rendición de Cuentas. Para el diputado por Maldonado, el gobierno calculó los recursos de los que dispondría sobre una expectativa de crecimiento que la oposición advirtió que era excesiva, la economía terminó rindiendo bastante menos y el resultado está ahora a la vista: menos margen fiscal, contención del gasto y recortes en los ministerios.

Desde esa lectura justificó su decisión de no votar el proyecto en general, aunque dejó expresamente fuera de ese rechazo a una parte mayoritaria del articulado: acompañará 194 de los 365 artículos.

Casaretto recordó que durante la discusión del Presupuesto el gobierno proyectó un crecimiento de 2,6% y que la oposición cuestionó esos números, pero igualmente terminó dando los votos necesarios para aprobar la principal herramienta económica de la administración.

“2,6% de crecimiento. ¡Está mal! Igual la oposición le dio los votos”, recordó durante su intervención en la Cámara de Representantes.

Para el legislador, la evolución posterior confirmó aquella advertencia. “En vez de un 2,6% crecimos un 1,8%. Y dos más dos son cuatro”, afirmó.

A partir de allí construyó una de las principales líneas de su cuestionamiento. Si el gobierno proyectó inicialmente una economía capaz de generar determinado volumen de recursos y esos recursos terminaron siendo menores, sostuvo, el ajuste posterior era inevitable.

“Si pensábamos tener una torta grande y la torta se nos achicó, ¿qué es lo que hay que hacer? Recortar. ¿Qué es lo que está pasando hoy? La motosierra, la topadora, lo que quieran llamarle. Pero pasa por ahí”, dijo.

Casaretto vinculó con esa situación las expresiones realizadas meses atrás por el propio Oddone sobre la posibilidad de que la Rendición de Cuentas fuera de gasto cero. A su entender, esa era la consecuencia que indicaban tanto la marcha de la economía como una conducción fiscal prudente, pero posteriormente comenzaron las presiones para incrementar el gasto.

“Como en un gobierno de Frente Amplio no va a haber aumento del gasto. Y ahí estamos donde estamos. Recortando en cada uno de los ministerios”, sostuvo.

Incluso señaló que existen varios ministerios sin artículos propios en la Rendición y aclaró que la situación no se limita a Turismo.

Pero su cuestionamiento a la conducción económica no estuvo planteado solamente como una revisión de las previsiones realizadas un año atrás. Casaretto advirtió que el gobierno vuelve a trabajar con proyecciones de crecimiento que considera demasiado optimistas y anticipó que, si no se cumplen, el Parlamento llegará a la próxima Rendición de Cuentas enfrentando nuevamente una discusión condicionada por recursos que no aparecieron.

“Ahora vamos a repetir la misma receta con crecimientos que sabemos todos que no se van a cumplir y que el año que viene vamos a tener que dar de nuevo un debate con una nueva Rendición de Cuentas y seguramente tengamos esta misma discusión”, afirmó.

Por eso calificó la Rendición como “mala” y dirigió uno de sus cuestionamientos más duros al ministro.

“Es una mala Rendición de Cuentas, una mala solución, una solución del capricho de un ministro de Economía que no escuchó en el momento que tenía que escuchar que estaba poniendo una torta demasiado grande de la que iba a tener”, sostuvo.

“El país está malhumorado”
La crítica económica terminó insertada en una evaluación política mucho más amplia que Casaretto había planteado desde el comienzo de su exposición y que atravesó buena parte de su intervención: su convicción de que el gobierno no está interpretando las señales que recibe de la sociedad, pero tampoco las que surgen dentro del propio Frente Amplio.

“Yo creo que uno de los principales problemas que hoy está teniendo el gobierno es no interpretar la realidad, es no darse cuenta las señales que le está enviando la sociedad”, comenzó.

Y agregó que el problema no se limita a lo que ocurre fuera del oficialismo. “Pero no sólo la sociedad, no estar interpretando las señales que le está enviando la propia fuerza política”, dijo, mientras cuestionaba que ya aparezcan discusiones sobre las elecciones de 2029 y sobre quién puede ganar o perder dentro de tres años cuando, señaló, todavía transcurre el segundo año de gobierno.

Frente a la caracterización de una oposición “malhumorada”, Casaretto devolvió la expresión hacia el oficialismo.

“Presidente, el país está malhumorado”, afirmó. Y enseguida formuló su explicación política más directa: “La gente está malhumorada porque se prepararon para ganar pero no para gobernar”.

El diputado sostuvo que durante el primer año se sucedieron en seguridad “debates”, “lluvia de ideas”, “diálogos”, “catarsis” y “diagnósticos”, pero no apareció un plan que diera respuesta a los problemas que, durante la administración anterior, habían sido utilizados para cuestionar al gobierno.

“Pasó el año y apenas estamos viendo algunas noticias”, afirmó, y recordó las críticas que recibió la anterior administración pese a la baja de los homicidios que, según señaló, entonces se ubicaba en torno al 3%.

“¿Dónde están los homicidios? Por eso está la gente malhumorada”, lanzó.

Otro de los contrapuntos que utilizó fue el de los recursos para pobreza infantil y la adquisición de la estancia María Dolores. “La gente está malhumorada porque se hace gárgara con 31 millones de dólares para combatir la pobreza infantil y hace un año le regalaron o le van a regalar a unos pocos tamberos una estancia que costó 32 millones de dólares”, dijo.

Y remarcó la comparación: “La estancia María Dolores costó un millón de dólares más que lo que se le va a dar a toda la pobreza infantil del Uruguay”.

Casaretto también llevó el concepto de “malhumor” al debate educativo. Defendió que la discusión y la búsqueda de acuerdos deben darse en el Parlamento, donde recordó que están representados los partidos elegidos por unos 2,4 millones de ciudadanos, y cuestionó lo que definió como ámbitos “corporativos” en los que participan algunos centenares de docentes.

A su entender, desde esos espacios se procura impulsar cambios que pueden contradecir decisiones políticas adoptadas por la ciudadanía.

En esa misma línea mencionó la Ley de Urgente Consideración y la reforma de la seguridad social, dos asuntos que fueron sometidos a pronunciamientos populares y sobre los cuales sostuvo que ahora se intentan promover modificaciones desconociendo lo ya resuelto en las urnas.

“Hace poco la consultaron por la LUC y hace poco la consultaron por la reforma de la seguridad social y hoy, desconociendo su propia voluntad, se quiere imponer cambios a la LUC y cambios a la reforma de la seguridad social que la gente ya resolvió y ya laudó”, afirmó.

“Por eso está malhumorada la gente”, remarcó.

De ASSE y los viajes oficiales a la caída de la obra pública
La enumeración de Casaretto avanzó después sobre una serie de controversias que, según sostuvo, también alimentan ese clima.

“La gente está malhumorada porque no le gusta que le mientan”, dijo antes de aludir a un jerarca que, según afirmó, llegó a tener “5 trabajos”, marcaba tarjeta en un lugar mientras se encontraba en otro y cobraba una partida mensual por dedicación permanente.

También llevó la crítica al área de la salud y, en un tramo especialmente duro de su exposición, aludió a una situación en la que, según afirmó, el gobierno termina beneficiando “a un médico homicida culposo en vez de a un paciente”.

A ello agregó las polémicas por viajes oficiales. “Está malhumorada por ministros de Relaciones Exteriores que no pueden justificar sus viajes a pesar de los discursos en contra de los viajes que yo en muchos aspectos comparto. Pero no se puede tener doble discurso”, sostuvo.

Y utilizó la obra pública como otro elemento de contraste con el período anterior.

“La gente está malhumorada porque se cansó de ver durante los últimos cinco años y con pandemia la revolución en las rutas de nuestro país”, afirmó, reivindicando “cientos de kilómetros” de obras y lo que definió como “la mayor inversión que conoce la historia del Uruguay en transporte y obras públicas”.

“Y hoy está malhumorada porque no ve más esa obra pública”, agregó.

Para Casaretto, ese conjunto de señales debería preocupar al oficialismo. “Si no sabemos leer estas señales de la sociedad e incluso de la propia fuerza política estamos en problemas”, advirtió.

Y volvió a separar su interpretación de la idea de que sea simplemente la oposición la que expresa malestar: “La oposición recibe el malhumor de muchos votantes que confiaron en un cambio y que hoy no lo encuentran”.

El voto al Presupuesto como argumento frente al oficialismo
Esa afirmación dio paso al segundo gran componente de la defensa política de Casaretto: el derecho de la oposición a rechazar la Rendición de Cuentas en general y, simultáneamente, votar artículos, proponer cambios e introducir sustitutivos y aditivos.

Su argumento fue que la oposición acompañó el Presupuesto del gobierno y que, por tanto, no solamente habilitó los recursos para que la administración desarrollara su programa durante cinco años, sino que adquirió además plena legitimidad política para discutir cómo se utilizan.

“Votamos el Presupuesto de este gobierno, dándole un cheque para que pudiera desarrollar sus ideas y sus concreciones durante los cinco años”, afirmó.

Casaretto rechazó que desde el Frente Amplio se contraponga esa posición a determinadas conductas asumidas durante la pandemia. “No me vengan con la pandemia”, respondió.

Y recordó, desde su perspectiva, episodios de aquella etapa que incluyeron el “cacerolazo de los 13 días”, la propuesta de una cuarentena obligatoria, los cuestionamientos vinculados a las vacunas y las acusaciones sobre “muertes evitables”.

Para el legislador, el punto de comparación relevante no es exclusivamente lo sucedido durante la emergencia sanitaria, sino el comportamiento parlamentario histórico de la izquierda cuando estuvo en la oposición.

Recordó que el Frente Amplio votó en contra de cinco presupuestos en los últimos 40 años y de 25 rendiciones de cuentas, sin que eso impidiera que presentara modificaciones, artículos aditivos y sustitutivos.

“Entonces no les da derecho a venir hoy a cuestionar que la oposición pretenda realizar cambios. No les da derecho”, sostuvo.

Y agregó: “Nunca se antepuso arriba de la mesa que para poder hacer eso había que votar en general. Jamás”.

También rechazó la explicación de que en aquellas etapas los gobiernos contaban de antemano con los votos necesarios. Citó la construcción de mayorías durante los gobiernos de Julio María Sanguinetti y otras experiencias de acuerdos entre partidos para sostener que las mayorías parlamentarias tampoco estuvieron siempre aseguradas.

Para Casaretto, el oficialismo no puede utilizar ahora una regla que no aplicó cuando ocupaba las bancas opositoras.

El bono de $10.000: lo votará, pero reclama condiciones
Uno de los ejemplos con los que Casaretto buscó demostrar la diferencia entre rechazar políticamente la Rendición y acompañar determinadas medidas fue el bono de $10.000 previsto para hogares con niños en situación de pobreza.

Anunció expresamente que lo votará, pero cuestionó que, al discutir posibles condiciones para el destino de esos recursos, se le atribuya a la oposición falta de sensibilidad social.

Casaretto hizo referencia a expresiones de Fernando Pereira y sostuvo que, si el objetivo de la transferencia es combatir la pobreza infantil, el Estado tiene derecho a exigir que el dinero efectivamente se utilice con esa finalidad.

“¿Cómo le van a exigir que no pueda comprarse unos cigarrillos o un whisky? Ah, pero entonces no es para la pobreza infantil”, planteó.

Y continuó: “Si la discusión de combatir la pobreza infantil con un bono de 10 mil pesos termina siendo que el padre o la madre tienen derecho a comprar whisky, entonces lo que se le está dando es un regalo a una familia de 10 mil pesos”.

Casaretto endureció todavía más su planteo al sostener que una transferencia sin vinculación con el objetivo anunciado podría convertirse en “lo que en otras épocas hubiese sido una compra de votos pura y dura”.

“Como nosotros no estamos de acuerdo con esa compra de votos pura y dura de regalar 10 mil pesos a determinados hogares es que, por supuesto, con los recursos del Estado que tienen un fin directo, que es combatir la pobreza infantil, tenemos que exigirles que esos recursos vayan para ahí”, afirmó.

En ese tramo también hizo referencia al consumo problemático, las “bocas” de venta de drogas y lo que definió como “la falta de valores en la crianza de las nuevas generaciones” para fundamentar su posición favorable a establecer controles sobre el uso del beneficio.

“Un gobierno con un espejo retrovisor”
Antes de llegar a su definición final sobre la Rendición, Casaretto introdujo otro cuestionamiento general al primer año de la administración del Frente Amplio: sostuvo que el gobierno ha actuado mirando hacia atrás y tratando de deshacer políticas del período anterior.

“Venimos a cuestionar en esta Rendición de Cuentas a un gobierno que ha recorrido este año y poco con un espejo retrovisor, tratando de desandar el camino que el gobierno anterior había realizado en varias áreas del gobierno nacional”, afirmó.

Para el legislador, la lógica debería ser exactamente la contraria. “Un gobierno debe ser la construcción consecutiva, uno después del otro, tratando de mejorar y sumar cosas”, sostuvo.

Como ejemplo mencionó el proyecto de Casupá y rechazó que la explicación suficiente sea que su impulso estaba incluido en el programa presentado por el Frente Amplio a la ciudadanía. “No me digan que el tema Casupá estaba en el programa de gobierno y que era un compromiso que la gente votó”, afirmó.

Y contrapuso: “Porque el no subir y no crear impuestos también era una cosa que la gente votó. Y se olvidaron”.

“No es cierto” que no votar la Rendición quite “un plato de comida”
Casaretto también rechazó la estrategia política que atribuyó al oficialismo durante las semanas previas al debate parlamentario, cuando se vinculó el rechazo de la oposición a la Rendición con la eventual pérdida de recursos para los sectores más vulnerables.

A su entender, esa interpretación omite que fue la propia oposición la que dio al gobierno los votos para aprobar el Presupuesto y habilitó así la base económica sobre la cual se realizan ahora las transferencias.

“Hay que aprovechar cuando se tiene, como se tuvo por parte de este gobierno, una aprobación de un Presupuesto con la mayoría de la oposición. Hay que aprovecharlo y no hay que reprochar”, sostuvo.

Y añadió que la discusión debió concentrarse en la calidad de la Rendición y en las diferencias sobre sus artículos.

“Los que quieran votarla la votan, los que no la quieran votar no la voten. Pero no venir durante más de un mes a montar un relato diciendo prácticamente que se les sacaba un plato de comida a los más necesitados, porque eso no es cierto. No es cierto”, afirmó.

De la Rendición de Cuentas a “la rendición de un gobierno”
Con ese recorrido, Casaretto llegó al cierre de su intervención y a la definición con la que sintetizó su rechazo político a la iniciativa. “Esto más que una Rendición de Cuentas viene a ser una rendición de un gobierno”, afirmó.

Inmediatamente precisó el juego de palabras: “Pero no de rendir y explicar, una rendición de rendirse”.

Para Casaretto, el gobierno se ha rendido “a una serie de políticas que estaban bien intencionadas y que las cortó”, a políticas “que se estaban consolidando y las destrozó” y a la esperanza que, sostuvo, tenían muchos uruguayos y que ahora “se le están yendo de las manos”.

Por eso anunció que no votará el proyecto en general.

Pero la intervención no terminó allí. Casaretto volvió a marcar que ese rechazo no implica bloquear todo el contenido de la Rendición y cuantificó exactamente cuánto está dispuesto a acompañar. “Vamos a apoyar los artículos que creemos que son importantes, que son una enormidad: 194 artículos de 365”, afirmó.

Y cerró reivindicando nuevamente la decisión que la oposición tomó un año atrás al acompañar el Presupuesto.

Lo harán, sostuvo, “con la conciencia absolutamente tranquila” porque “la torta de la cual vamos a sacar esos recursos y vamos a hacer transferencias, la votamos hace un año”.






foto: archivo

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