CRIBA retoma trabajos en San Rafael y el SUNCA deja una advertencia: “Nos genera una mayor preocupación”
- Aug 24 2026
El acuerdo que confirmó a CRIBA al frente del proyecto cerró la disputa empresarial, pero no borró los fuertes cuestionamientos que el sindicato había planteado sobre su actuación. Michael Pistone, secretario general de la departamental del SUNCA en Maldonado, sostuvo que la continuidad de la constructora obligaría a un mayor seguimiento, acusó a la empresa de haber intentado cargar sobre los trabajadores un conflicto económico con el inversor y afirmó que el mejor avance de las últimas semanas fue comenzar a negociar directamente con Grupo Cipriani. En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2, Pistone y el delegado sindical de la obra, Jonathan Rodríguez, también cuestionaron la forma en que CRIBA dispuso ceses y envíos al seguro de desempleo y sostuvieron que la empresa incumplió el mecanismo de prevención de conflictos previsto en el convenio colectivo.
La relación entre el SUNCA y CRIBA llega a un nuevo acuerdo empresarial tras una acumulación de reproches que el sindicato no disimula. Antes de que quedara confirmada la continuidad de la constructora, Pistone ya había advertido que ese escenario exigiría una vigilancia distinta de la que el gremio proyectaba ante una eventual sustitución.
“Para nosotros lo mejor es que realmente la obra Cipriani arranque a trabajar con las mejores condiciones a partir del día lunes, independientemente de la empresa constructora. Obviamente que esto a nosotros nos genera una mayor preocupación en el marco de que siga la empresa CRIBA”, afirmó. Y explicó inmediatamente el motivo: “Porque también vamos a tener que darle más seguimiento”.
La advertencia no apareció aislada. Pistone señaló que dentro de la propia plantilla había trabajadores permanentes de CRIBA para quienes la continuidad podía representar una ventaja, pero también otros que, después del conflicto, preferían un cambio de empresa. “Hay compañeros que no tienen esa antigüedad y que entienden que lo mejor sería que venga otra empresa porque CRIBA mintió hasta más no poder”, sostuvo. También mencionó casos de trabajadores que, según afirmó, fueron incentivados a renunciar para obtener una causal de baja que les permitiera acceder al Fondo de Cesantía y Retiro.
El contrapunto con la valoración que hizo del vínculo con el inversor fue explícito.
“Yo creo que lo mejor que nos pasó hasta ahora fue empezar a negociar directamente con el Grupo Cipriani, que es el que realmente, por lo menos hasta ahora y así lo ha demostrado en el marco de los acuerdos, viene cumpliendo con lo que nosotros proponemos”, dijo Pistone.
Ese contacto directo derivó además, según explicó, en la creación de una comisión de seguimiento integrada por delegados de la obra, la dirección departamental del SUNCA, representantes de la constructora y del inversor. El objetivo, señaló, será disponer de información y canales de negociación antes de que las diferencias vuelvan a desembocar en una crisis.
“El problema existía igual”
Uno de los puntos en los que Pistone fue más categórico estuvo vinculado al origen del conflicto. El dirigente rechazó que las medidas desplegadas durante la negociación del Consejo de Salarios expliquen la situación que terminó enfrentando a CRIBA con Grupo Cipriani.
Como respaldo, sostuvo que San Rafael fue uno de los centros de trabajo con mayor volumen de hormigón colocado durante las semanas de conflictividad y que la cantidad de horas efectivamente trabajadas se mantuvo dentro de los promedios del departamento. Pero, sobre todo, afirmó que existían diferencias económicas previas entre las empresas que hacían insuficiente cualquier explicación centrada en la actividad sindical.
“Si nosotros no hubiésemos atravesado la etapa que atravesamos de Consejo de Salarios, existían todas las posibilidades de que este problema existiera igual”, sostuvo. “Porque 500 metros cúbicos, 600 metros cúbicos no solucionan 9 millones de dólares o 15 millones de dólares de diferencias económicas que tiene entre el Grupo Cipriani y empresa CRIBA”.
La cifra fue manejada por Pistone durante la entrevista como parte de su explicación sobre la magnitud de las discrepancias entre privados.
El secretario general del SUNCA Maldonado agregó que ya a comienzos de este año habían surgido intentos de reducir personal en la obra y sostuvo que, en aquellas instancias, CRIBA nunca informó al sindicato que existiera un problema económico con el inversor. Según afirmó, las diferencias entre ambas partes terminaron siendo reconocidas posteriormente.
Rodríguez ubicó las primeras señales incluso antes. Dijo que desde octubre del año pasado comenzaron a registrarse intentos de reducir plantillas de entre 80 y 100 trabajadores, algo que, según su lectura, no coincidía con los plazos y exigencias de avance que manejaba la propia empresa.
“Empezamos a entender que eran muchas excusas que venían poniendo, porque si vos empezás a ver los tiempos que tienen y plazos para entregar la obra no coincidían con el relato que tenían ellos”, afirmó.
Para Rodríguez, el conflicto salarial terminó funcionando como cobertura de una disputa que tenía otro origen.
“Lamentablemente buscaron la excusa de nuestro Consejo de Salarios y, como le decíamos en alguna instancia, usaron la palanca de los trabajadores, que es la más débil, para generarle presión al inversionista para que regularizara alguna instancia económica”, afirmó.
El delegado sostuvo además que, cuando el sindicato logró reunirse con ambas partes en el Ministerio de Trabajo, quedó expuesto que la controversia no se reducía a las medidas gremiales. Añadió que, en los contactos mantenidos con Grupo Cipriani, el inversor atribuyó diferencias de pago a atrasos en la obra y a multas previstas en el contrato. Rodríguez presentó esa explicación como la versión que les fue transmitida por Cipriani, no como una constatación propia del SUNCA.
Ceses y un protocolo que el sindicato considera incumplido
Los cuestionamientos a CRIBA alcanzaron también la forma en que la empresa manejó los ceses y envíos al seguro de desempleo durante las últimas semanas.
Rodríguez recordó una comunicación realizada un viernes por la tarde, cuando trabajadores comenzaron a recibir mensajes informándoles que serían cesados o enviados al seguro. A juicio del sindicato, esa decisión desconoció el protocolo de prevención de conflictos previsto en el convenio colectivo, que establece un plazo de 48 horas para procurar una salida negociada antes de que las partes adopten medidas.
“La empresa CRIBA, muy descolgada, saca algún comunicado y a las tres y media de la tarde, cuatro menos veinte, un día viernes, informa mediante un comunicado, un mensaje, y algunos compañeros cuando van llegando a la casa les llega ese comunicado que son cesados, que los mandan al seguro”, relató Rodríguez.
Según el delegado, después de que SUNCA llevara esa situación al Ministerio de Trabajo e invocara el incumplimiento del protocolo, la empresa volvió a disponer otra reducción importante de personal de la misma manera.
“¿Y por qué decimos que usan a los trabajadores? Porque en el proceso que tenemos de muchos años de trabajar en la misma empresa nunca habían pasado estas cuestiones”, señaló. Para Rodríguez, las decisiones laborales terminaron insertas en la controversia económica entre la constructora y el inversor.
Con CRIBA confirmada ahora al frente de San Rafael, el acuerdo empresarial despejó una incógnita central sobre la continuidad del proyecto, pero dejó abierta otra dimensión del conflicto: la relación entre la constructora y un sindicato que llega a esta nueva etapa con cuestionamientos explícitos sobre su actuación y con un mecanismo de seguimiento creado precisamente para evitar que las diferencias vuelvan a acumularse hasta provocar una nueva ruptura.
foto: Natalia Ayala para la Diaria
La entrevista completa a Pistone y Rodríguez está disponible en la sección Entrevistas de Punta News












