Cuidados: el gobierno lanza nuevo plan con foco en universalización y admite límites de recursos
- Apr 20 2026
El Ejecutivo presentó el Plan Nacional de Cuidados 2026-2030, con énfasis en ampliar la cobertura, profesionalizar el sector y avanzar hacia un modelo universal. Desde el Ministerio de Desarrollo Social advirtieron que el desafío central es la sostenibilidad del sistema.
El gobierno presentó el Plan Nacional de Cuidados 2026-2030 con un objetivo explícito: avanzar hacia la universalización del sistema, en un contexto en el que las propias autoridades reconocen que el modelo actual enfrenta límites estructurales.
Durante la presentación, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, planteó que el desafío no es solo de cobertura, sino también de rediseño del esquema social de cuidado. “Una nueva organización social del cuidado es un desafío estructural del país”, afirmó, al tiempo que remarcó que el proceso estará condicionado por la disponibilidad de recursos y la necesidad de definir prioridades.
Esa tensión atraviesa todo el plan: avanzar hacia la universalización, pero en un sistema que aún presenta brechas de acceso y de sostenibilidad. El propio Civila sostuvo que ese camino implica “construir progresivamente esa universalidad […] a partir de prioridades”, lo que definió como un “universalismo concreto”.
En paralelo, desde la Secretaría Nacional de Cuidados se planteó que el esquema vigente ya no responde a la realidad social. La directora del área, Susana Muñiz, advirtió que el modelo tradicional —basado en el cuidado en los hogares— se volvió inviable.
“La actual estructura demográfica […] y la incorporación de las mujeres al mercado laboral hacen insostenible ese esquema de cuidados […] con esa injusta división sexual del trabajo”, señaló.
El plan intenta responder a ese escenario mediante una reorganización del sistema en cuatro ejes: universalización del derecho al cuidado, profesionalización del sector, generación de información y cambio cultural. En ese marco, se introducen modificaciones relevantes en la forma de acceso, como la transición a una postulación única basada en la evaluación integral de las necesidades, y no en la lógica actual de servicios fragmentados.
También se incorporan nuevas figuras, como cuidadores comunitarios y gestores de casos, pensadas para ampliar la cobertura en territorio y llegar a personas que hoy quedan fuera del sistema, mediante un plan piloto en Canelones.
Desde el diseño del plan se definió además una ampliación del enfoque: los cuidados dejan de ser considerados solo como prestación y pasan a ser conceptualizados como una función estructural del bienestar social.
“Los cuidados son un trabajo cotidiano […] para garantizar las necesidades básicas, la autonomía y el bienestar”, se planteó durante la presentación, en una definición que busca correrse de la lógica asistencial y ubicar el tema en el plano de derechos.
En ese mismo sentido, se insistió en que el sistema no puede sostenerse únicamente a partir del Estado central, sino que requiere una reorganización más amplia de las responsabilidades. “El sistema de cuidados no es del Mides […] es responsabilidad del Estado en su conjunto”, se señaló, al describir la necesidad de articulación interinstitucional.
El plan también incorpora por primera vez una línea fuerte de producción de información: consolidar el Registro Nacional de Cuidados, generar indicadores de cobertura y calidad, y medir el gasto público y privado en cuidados, un aspecto hasta ahora sin datos sistematizados.
A nivel laboral, se propone incorporar el sector a la negociación colectiva, mejorar las condiciones de trabajo y avanzar en la profesionalización, en un intento por corregir la histórica precarización de una actividad fuertemente feminizada.
“El cuidado es trabajo […] y debe estar protegido y valorado”, se reafirmó durante la presentación, en línea con la incorporación progresiva del tema en los Consejos de Salarios.
El documento también pone el foco en el cambio cultural como condición para la sostenibilidad del sistema. Desde la Secretaría se sostuvo que la actual organización del cuidado “es injusta, ineficiente e insostenible”, y que su transformación requiere modificar patrones sociales arraigados.
En ese marco, el plan incluye campañas de sensibilización, formación en corresponsabilidad y medidas orientadas a la redistribución de las tareas de cuidado entre el Estado, el mercado, las familias y la comunidad.
La hoja de ruta vuelve a colocar los cuidados en el centro de la agenda pública, pero lo hace en un contexto en el que el propio gobierno reconoce que el avance hacia la universalización dependerá no solo de la expansión de los servicios, sino también de la capacidad de sostener financieramente el sistema y de modificar la estructura social que hoy lo sostiene.












