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“Racismo militante”: Gurméndez llevó a Diputados lo ocurrido en la Asamblea de la INDDHH en el CURE Maldonado

“Racismo militante”: Gurméndez llevó a Diputados lo ocurrido en la Asamblea de la INDDHH en el CURE Maldonado

El diputado colorado denunció que veinte organizaciones leyeron en la Asamblea, realizada el viernes 28 en la sede Maldonado, una proclama que cuestionó al Grupo de Trabajo sobre Antisemitismo y las posiciones públicas de Marcos Israel, director de la INDDHH e integrante de ese ámbito. Buena parte del auditorio se retiró cuando Israel comenzó su intervención; Gurméndez sostuvo que la salida había sido “concertada” y “premeditada” y que se decidió no escucharlo por su condición de judío. El legislador sostuvo que lo ocurrido no fue un hecho aislado, sino parte de una sucesión de situaciones que, a su juicio, ponen en cuestión la convivencia en Uruguay. En tanto, B’nai B’rith denunció una vulneración de derechos, mientras que la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) omitió el episodio en la extensa reseña oficial que publicó tras la actividad.

“¿Qué nos está pasando en este país? ¿Qué está pasando con nuestra convivencia?”. Con esas preguntas Gabriel Gurméndez llevó este martes ante la Cámara de Representantes una lectura que fue bastante más allá de lo sucedido cuatro días antes en Maldonado. Para el diputado colorado, el episodio registrado en la Asamblea Nacional de Derechos Humanos no fue aislado, sino “una más” en una sucesión de situaciones ante las que reclamó no guardar silencio.

La XV Asamblea Nacional de Derechos Humanos se realizó el viernes 28 de agosto en la sede Maldonado de la Universidad de la República, convocada por la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo. La instancia había sido organizada este año en torno a tres ejes —infancia y adolescencia, salud mental y ambiente— y reunió a casi un centenar de participantes.

Durante la jornada, veinte organizaciones, según afirmó Gurméndez en el plenario, plantearon un pronunciamiento que retomó una controversia abierta meses atrás por la creación del Grupo de Trabajo sobre Antisemitismo de la INDDHH y por las posiciones públicas del director Marcos Israel. Las organizaciones que habían cuestionado ese ámbito sostenían, entre otros puntos, que debía distinguirse el antisemitismo de las críticas al Estado de Israel y del antisionismo.

El Grupo de Trabajo sobre Antisemitismo fue creado por el Consejo Directivo de la INDDHH en abril, a partir de reportes de organizaciones judías sobre un incremento de agresiones, amenazas, discursos de odio, vandalismo y otras manifestaciones antisemitas desde octubre de 2023. Israel y Juan Miguel Petit representan actualmente al Consejo Directivo en ese ámbito.

En su planteo, Gurméndez sostuvo que el pronunciamiento presentado en Maldonado estaba fuera de los tres ejes previstos para la Asamblea y cuestionó duramente su contenido. Dijo que contenía “un mensaje absolutamente típico de una posición antisemita” y acusó a sus impulsores de utilizar el antisionismo como una “artimaña” para canalizar lo que calificó de expresión racista contra Israel.

Cuando el director de la INDDHH comenzó su intervención, buena parte de los asistentes abandonó la sala. Fue sobre esa conducta que el diputado formuló una de las acusaciones más fuertes de su exposición.

“Eso fue una acción concertada, claramente organizada. Ya antes de que hablara, se había premeditadamente decidido que no se merecían escuchar las palabras que iba a pronunciar el señor Israel”, afirmó.

Y atribuyó expresamente esa decisión a la identidad judía del director: “Era un acto de intolerancia, no importaba qué iba a decir, sino lo que importaba es que no merecían ser escuchadas porque el señor es judío y se llama Marcos Israel. Y esa es la realidad de lo que ocurrió”.

El legislador subrayó también dónde había ocurrido el episodio: en una Asamblea convocada por la institución encargada de promover y proteger los derechos humanos y realizada en las instalaciones de la Universidad de la República.

“Ocurrió en el Instituto Nacional de Derechos Humanos, que tiene que garantizar, precisamente, entre otras cosas, tratar de que no existan estas expresiones xenofóbicas y de odio dentro de nuestra sociedad”, sostuvo. Y agregó que sucedió “en el ámbito de la Universidad de la República, donde debe primar la más amplia diversidad de opiniones”.

Gurméndez recordó, además, que la INDDHH funciona en el ámbito del Poder Legislativo. Jurídicamente, la institución fue creada por ley como parte de ese ámbito, pero actúa de manera autónoma, sin sujeción jerárquica ni instrucciones de otras autoridades.

Desde allí amplió su planteo a otros hechos que considera parte de un mismo problema. Mencionó manifestaciones en las que, según afirmó, se utilizaron simbologías históricamente vinculadas al racismo; la “cancelación y censura” de un profesor universitario que relacionó con su apellido judío; y un episodio reciente en el ámbito universitario que caracterizó como propaganda de una organización terrorista.

“Racismo militante”, definió.

Para contraponer ese diagnóstico, Gurméndez reivindicó una tradición histórica uruguaya de amparo a personas perseguidas por sus ideas o identidad.

“Este es el Uruguay que recibió aquí exiliados republicanos por pensar distinto al régimen de Franco. Este es el Uruguay que con su bandera amparó a aquellos judíos que escapaban del totalitarismo en Europa y que les dio amparo. Acá recibimos a los anarquistas italianos cuando eran perseguidos por sus ideas en Europa”, afirmó.

El diputado recurrió después al conocido texto del pastor luterano alemán Martin Niemöller sobre las consecuencias de guardar silencio ante la persecución sucesiva de distintos colectivos y enlazó esa advertencia con una referencia emblemática de la política uruguaya: Eduardo Pons Echeverry y los “rinocerontes” del debate televisivo previo al plebiscito constitucional de 1980.

Pons Echeverry había evocado entonces la obra de Eugène Ionesco para advertir que siempre hay civiles dispuestos a aceptar la supremacía autoritaria. Gurméndez recuperó esa imagen para preguntarse si Uruguay dejará que situaciones como la denunciada terminen por naturalizarse.

“¿Vamos a dejar que se normalice en el Uruguay esta situación?”, preguntó y advirtió sobre una “hegemonía” que impida “cuestionar o resistirnos” y pensar diferente.

“Yo quiero expresar esto en el seno del Parlamento, señor presidente, porque estas cosas no pueden pasar”, afirmó.

El planteo de Gurméndez llegó después de que B’nai B’rith Uruguay se pronunciara públicamente sobre lo ocurrido en Maldonado. La organización decidió centrar su declaración en los derechos que considera vulnerados y sostuvo que Marcos Israel no solo tenía derecho a hablar, sino también a ser escuchado. “Retirarse en masa e insultar antes de una respuesta no es silencio: es impedir que alguien ejerza un derecho”, afirmó.

B’nai B’rith vinculó, además, directamente lo sucedido a la identidad judía del director de la INDDHH. “A Marcos Israel se lo cuestiona, asamblea tras asamblea, no por lo que dice, sino por ser quien es. Se puede estar de acuerdo o no con sus posiciones; lo que no puede pasar es que su identidad judía sea, en sí misma, el motivo del ataque”.

La declaración reivindicó también el derecho a la pluralidad —especialmente en un ámbito universitario— y a ejercer un cargo público con dignidad. “No pedimos que se comparta cada palabra de Marcos Israel. Pedimos algo más simple: que ningún uruguayo tenga que ejercer su cargo, su identidad o su palabra bajo el riesgo de ser hostigado por lo que es”, concluyó.

La propia INDDHH había publicado, después de la actividad, una extensa reseña sobre la XV Asamblea. La comunicación detalló los tres ejes abordados, el trabajo en grupos, las presentaciones al plenario, la rendición de cuentas realizada por Mariana Mota, las competencias de la institución, la participación de casi un centenar de personas y hasta el cambio de presidencia, mediante el cual Juan Miguel Petit asumió el cargo desde el 1° de setiembre.

También enumeró los ocho grupos de trabajo que funcionaron durante 2025 y 2026 e incluyó expresamente al de Antisemitismo en Uruguay.

La reseña, sin embargo, no mencionó el pronunciamiento de las organizaciones, la salida de parte del auditorio durante la intervención de Israel ni las expresiones del director en esa ocasión.

En el tramo final de su intervención, el diputado Gurméndez hizo suya precisamente una de esas afirmaciones de Israel: “Los nostálgicos de los 60, de la revolución de los 60, quieren otra oportunidad. Están usando el antisionismo como palanca para otra vez traer vientos de totalitarismo”.

“Yo creo que es así”, sostuvo el diputado.

Después formuló su reclamo institucional. Pidió que sus palabras fueran comunicadas a la Universidad de la República, al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Comité Central Israelita, pero hizo una solicitud específica respecto de la institución que había convocado la Asamblea.

“Me gustaría que mis palabras puedan ser comunicadas al Instituto Nacional de Derechos Humanos, que creo que tiene que expresarse sobre esta situación”, concluyó.




Escuche la intervención de Gurméndez:

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