Lula reivindica el pacto Mercosur–UE frente al repliegue global
- Jan 16 2026
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea constituye “la respuesta del multilateralismo al aislamiento”, en un contexto global marcado por “el unilateralismo” y “el proteccionismo” que, según advirtió, “inhiben el crecimiento global” y profundizan la desigualdad. En una columna publicada este viernes en La Nación de Buenos Aires, Lula sostiene que, frente a “la lógica de las guerras comerciales, que segregan economías, empobrecen naciones y aumentan la desigualdad”, ambos bloques decidieron “un camino diferente” y optaron por profundizar la integración. En ese marco, anunció que “mañana” se firmará “uno de los acuerdos más amplios del siglo XXI”.
El mandatario brasileño subraya que, tras “más de 25 años de negociaciones”, el entendimiento se apoya en la convicción de que “solo la integración y la apertura comercial promueven la prosperidad compartida”.
Para Lula, el acuerdo Mercosur–UE dará lugar a “la mayor área de libre comercio del mundo” y parte de una premisa central: “No existe una economía aislada. El comercio internacional no es un juego de suma cero”.
En términos de escala, el presidente detalla que “los 31 países que integran el Acuerdo Mercosur–Unión Europea suman en total alrededor de 720 millones de ciudadanos” y que el “PIB combinado supera los 22 billones de dólares”. Según remarca, el pacto “ampliará el acceso mutuo a mercados estratégicos, con normas claras, previsibles y equilibradas” y, al eliminar barreras comerciales y establecer estándares regulatorios comunes, permitirá que “las inversiones, las exportaciones y las cadenas productivas se multipliquen a ambos lados del Atlántico”.
Lula pone especial énfasis en el carácter político y social del acuerdo. Asegura que la versión aprobada “resguarda los intereses de los sectores más vulnerables”, “garantiza la protección ambiental”, “promueve valores compartidos como la democracia y los derechos humanos”, “fortalece los derechos de los trabajadores” y “preserva el papel del Estado como impulsor estratégico del desarrollo económico y social”.
Para el jefe de Estado brasileño, la firma fue posible porque ambas regiones entendieron que “juntos tenían mucho más que ganar que por separado” y porque eligieron “dialogar en condiciones de respeto e igualdad”. En ese sentido, destaca que “a pesar de visiones distintas, los bloques encontraron puntos de convergencia”, lo que demuestra que “la cooperación es mucho más ventajosa y eficaz que la intimidación y el conflicto”.
No obstante, Lula advierte que el acuerdo no se agota en su firma. “La firma constituye apenas el primer paso”, afirma, y agrega que “mañana comienza una nueva etapa de exigencia para la implementación ágil y transparente de lo acordado”. El éxito real, subraya, se medirá por “la rapidez con la que sus beneficios lleguen a los estantes de los supermercados, al campo, a las fábricas y a los bolsillos de los ciudadanos”.
El presidente brasileño anticipa impactos positivos en múltiples sectores, “desde la bioeconomía hasta la industria de alta tecnología”, y desde “los pequeños y medianos agricultores” hasta “las pequeñas, medianas y grandes empresas”. A su vez, sostiene que “los consumidores europeos y sudamericanos tendrán acceso a una mayor diversidad de productos y a precios más bajos”, mientras que los productores podrán acceder a “nuevos mercados”.
Más allá de lo económico, Lula encuadra el acuerdo en una estrategia global más amplia. Afirma que la asociación entre Mercosur y Unión Europea refuerza lazos históricos y una “vocación democrática y multilateral compartida”, y recuerda que “la interdependencia es una necesidad y una realidad”. En ese sentido, enfatiza que “solo el trabajo conjunto entre estados y bloques puede promover la paz, prevenir atrocidades y hacer frente a los peores efectos del cambio climático”.
Finalmente, en un escenario internacional atravesado por “el creciente proteccionismo y unilateralismo”, Lula sostiene que el acuerdo demuestra que “es posible una gobernanza mundial más activa, representativa, inclusiva y justa”, principios que —según señala— también orientan la búsqueda de reformas en las instituciones multilaterales, como “la Organización Mundial del Comercio y el Consejo de Seguridad de la ONU”.
fuente: columna de Lula da Silva en La Nación












