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Memoria encendida: el Muelle Mailhos y la liturgia de un "faro" que se niega al olvido

Memoria encendida: el Muelle Mailhos y la liturgia de un "faro" que se niega al olvido

Con velas, brazadas en aguas abiertas y arte sobre la arena, Punta del Este volvió a rendir homenaje al Muelle Mailhos, símbolo de identidad y resistencia tras su destrucción parcial en 2013. La ceremonia, encabezada por el intendente Miguel Abella y autoridades locales, celebró no solo un aniversario de su recuperación, sino también la persistencia de una comunidad que convirtió la pérdida en reconstrucción.

Al caer la noche de este martes 10, el Muelle Mailhos volvió a iluminarse. No con reflectores ni con fuegos artificiales, sino con el gesto mínimo y poderoso de las velas encendidas frente al mar. Una ceremonia que ya forma parte del calendario emocional de Punta del Este y que recuerda que este muelle —herido por un temporal en 2013 y reconstruido por impulso vecinal— sigue siendo un punto de referencia física y simbólica para el balneario.

El intendente de Maldonado, Miguel Abella, participó en el acto y subrayó el valor patrimonial del enclave. “Es muy importante porque acá se está defendiendo también parte de la historia de Punta del Este. Se está reconociendo un lugar que hoy se ha convertido en una insignia y un buque para todo Uruguay”, expresó. Y fue más allá al situar al muelle en la genealogía misma del desarrollo esteño: “Desde estas playas, en su momento fue donde la gente empezó a veranear, donde empezó a construir esto que se ha extendido hoy hacia el lado de José Ignacio, hacia las sierras también”.

Para Abella, sostener este espacio es, ante todo, una decisión cultural: “Creo que mantener parte de nuestra historia es muy importante”. En ese marco, felicitó al Concejo y a los alcaldes de Punta del Este por haber acompañado y sostenido la iniciativa a lo largo de los años.

De la devastación al consenso
La historia del muelle está marcada por el temporal de 2013 que lo dejó prácticamente deshecho. El alcalde interino de Punta del Este, Julio Pérez, recordó ese punto de inflexión: fue entonces cuando los vecinos se organizaron, recolectaron firmas y lograron que el gobierno departamental invirtiera en su recuperación.

“En el 2013 este muelle fue deshecho por un temporal muy fuerte y los vecinos fueron los que juntaron las firmas para lograr que hoy el muelle de Mailhos esté restaurado”, rememoró Pérez durante la ceremonia.

Esa movilización ciudadana se convirtió en un caso paradigmático de articulación entre la comunidad y el Estado. El artista Hernán Tort lo definió con claridad: “Es como la voz de los vecinos que se hizo sentir ahí… para seguir adelante”. La frase condensa el espíritu de un proceso que trascendió la infraestructura para instalarse en el plano identitario.

Álvaro Pérez Tort, uno de los vecinos impulsores de la reconstrucción, sintetizó la atmósfera del encuentro con una expresión que desbordó lo protocolar: “Hay mucho amor, mucho cariño, mucha energía puesta acá y es un espectáculo divino”. La escena —velas encendidas, mar en calma y comunidad reunida— confirmó que el muelle ya no es solo una estructura costera: es un rito compartido.

El mar como escenario y memoria
La ceremonia contó, además, con el acompañamiento del grupo Nadadores de Aguas Frías de Maldonado, que se lanzó al agua como parte del homenaje. Elena Gutiérrez celebró la invitación del Municipio: “Hoy estamos muy contentos porque el Municipio de Punta del Este nos ha invitado a participar de este evento tan lindo que todos los años hacen, que es el aniversario del arreglo que le hicieron al muelle de Mailhos”.

El gesto de internarse en el mar —ese mismo mar que en 2013 lo golpeó hasta destruirlo— añadió una capa de sentido al acto: reconciliación, desafío y pertenencia.

El arte también tuvo su lugar. El artista plástico Walter Blanco aportó una escultura en la playa, mientras que Hernán Tort participó de la jornada destacando el carácter colectivo de la iniciativa. Blanco explicó que fue el primer año en que participó, realizando o intentando realizar una sirena a mitad de cuerpo. "Para mí es muy importante poder participar de un evento de esta índole”. La imagen de la sirena inconclusa dialogó con el propio muelle: fragmento, reconstrucción, persistencia.

Un faro sin torre
Aunque no tenga linterna ni señal marítima, el Muelle Mailhos funciona como un faro civil. No orienta barcos, pero sí la memoria. En palabras del intendente, es parte de “un lugar que hoy es un buque insignia” del país. La metáfora náutica no es casual: Punta del Este se proyectó al Uruguay y al mundo desde estas playas, y en ese proceso el muelle fue testigo de veraneantes pioneros, pescadores, caminantes y generaciones enteras que hicieron del sitio un punto de encuentro.

El encendido de velas no es un acto nostálgico. Es una declaración de continuidad. La comunidad que lo defendió y logró su restauración decidió, además, ritualizar esa victoria cada febrero. Y en esa repetición anual se consolida algo más profundo que un aniversario: se afirma la convicción de que el patrimonio no es un decorado, sino una trama viva que se cuida, se reconstruye y se celebra.

En una ciudad acostumbrada a reinventarse cada temporada, el Muelle Mailhos recuerda que hay hitos que no se negocian. Que la modernidad no implica olvido. Y que, cuando la memoria se enciende en comunidad, incluso una estructura de madera puede transformarse en un símbolo perdurable de un balneario que aprendió a defender su historia mirando al mar.