La sentencia laboral que establece la “discordancia entre lo formal y lo real” en el funcionamiento del Hemocentro
- May 08 2026
Una sentencia laboral dictada este año por la jueza de Maldonado de 7.º Turno, Ecatherina Cardozo Gorostiaga, expuso, por primera vez, mediante declaraciones, documentación y una condena incluida, una forma concreta de funcionamiento interno del Hemocentro Regional de Maldonado durante la gestión de Jorge Curbelo. El fallo reconoció el vínculo laboral reclamado por una trabajadora que durante años cumplió funciones dentro de la institución y condenó, en forma solidaria, a ASSE, a la Fundación Hemovida y a una empresa privada vinculada al caso, concluyendo que existía una “discordancia entre lo formal y lo real” en la estructura utilizada para sostener esas tareas. La sentencia fue apelada y aún está a la espera de resolución del Tribunal de Apelaciones.
La demanda fue presentada por una trabajadora que comenzó a desempeñarse en el Hemocentro en setiembre de 2013. Según declaró en la causa, fue entrevistada y seleccionada personalmente por Jorge Curbelo para maquillar diariamente a funcionarias de la institución antes del inicio de las jornadas laborales.
La sentencia reconstruye que inicialmente trabajaba de lunes a viernes entre las 08.00 y las 10.00 horas y luego, nuevamente, entre las 14.00 y las 15.00, percibiendo una remuneración mensual de $20.000.
Según surge de su declaración, maquillaba diariamente a funcionarias del Hemocentro bajo órdenes directas de Jorge Curbelo, y los maquillajes realizados quedaban registrados en planillas firmadas y controladas por la dirección.
“Todos los días maquillaba a las funcionarias del Hemocentro recibiendo órdenes del director (Dr. Curbelo); los maquillajes realizados se anotaban en una planilla”.
La trabajadora declaró, además, que, según le transmitía Curbelo, la imagen institucional era uno de los motivos centrales de esa dinámica. “Para él era muy importante que todas las funcionarias del Hemocentro estuvieran maquilladas, ya que consideraba que estaba en juego la imagen de la institución que dirigía”.
Con el paso de los años, el vínculo se fue ampliando. Según recoge el expediente, desde mediados de 2015 comenzó a trabajar más horas en el Hemocentro y pasó a desempeñar tareas de lunes a viernes entre las 08.00 y las 13.00 horas, manteniendo las funciones de maquillaje del personal.
Pero además, comenzó a participar en actividades vinculadas al funcionamiento operativo del Hemocentro y de la Fundación Hemovida. “También realizaba tareas en actividades desarrolladas por la Fundación HEMOVIDA, incluso habiendo trabajado los fines de semana en algunas ocasiones cuando había eventos de recaudación de fondos o salidas del Hemobus”.
La sentencia agrega que durante ese período el salario pasó a ser abonado a través de la Fundación Hemovida y que dichos pagos se realizaban a través de funcionarias vinculadas a ASSE.
Más adelante, según reconstruyó la jueza, la trabajadora pasó a figurar formalmente en la plantilla de una empresa privada que había ganado una licitación de servicios vinculada al Hemocentro. Sin embargo, continuó desempeñando tareas cotidianas en la institución y bajo las órdenes directas de Jorge Curbelo.
La representante de la empresa declaró ante la Justicia que la trabajadora ya venía desempeñando funciones en el Hemocentro antes de ser incorporada formalmente a la plantilla y que desde la institución se le indicó que “era necesario que siguiera cumpliendo sus funciones”.
El expediente también reconstruye cómo las tareas fueron cambiando a lo largo de los años. Según surge de la demanda, durante la pandemia las funciones dejaron de limitarse exclusivamente al maquillaje y comenzaron a incluir la atención telefónica, la organización de la puerta de ingreso y otras tareas vinculadas al funcionamiento cotidiano del Hemocentro.
El propio Jorge Curbelo reconoció, durante el proceso judicial, haber decidido personalmente la incorporación de la trabajadora. “La decisión de la contratación fue mía por Hemocentro”.
Y explicó, además, cómo se amplió luego el rol que desempeñaba en la institución. “La actora planteó que podía hacer de telefonista donde hacía el maquillaje, y nos pareció bien. Luego de maquillar se quedaba en el Hemocentro atendiendo el teléfono”.
La demanda judicial se originó luego de que la trabajadora reclamara aguinaldos, licencias, salarios vacacionales, horas extras y otros créditos laborales que —según sostuvo— nunca le fueron abonados correctamente. El expediente recoge, además, que la situación derivó en un fuerte desgaste personal.
“Toda esa situación devino en que tuvo que recibir ayuda profesional por stress y angustia”.
Durante el proceso, ASSE rechazó la existencia de responsabilidad laboral directa y sostuvo que se trataba de un esquema de subcontratación derivado de una licitación adjudicada a la empresa privada involucrada en el caso. Fundación Hemovida, en tanto, negó tener trabajadores, rechazó los recibos agregados por la actora y afirmó no tener relación con el vínculo laboral reclamado.
Sin embargo, la jueza Cardozo Gorostiaga concluyó que el funcionamiento real del Hemocentro no coincidía con las estructuras formalmente establecidas para procesar pagos y contrataciones. “Todo ello pone de relieve una discordancia entre lo formal y lo real”.
La magistrada sostuvo, además, que la hipótesis de simple subcontratación no se sostenía frente a la prueba reunida en el expediente. “Muy lejos de tener vinculación con la licitación entre ASSE y Liderpoint SA”. Y agregó: “Lo que trató de hacerse en 2020 (cuando la actora ya hacía años que maquillaba y atendía el teléfono en Hemocentro) fue ingresarla a las planillas de Liderpoint SA seguramente como búsqueda de regularizar la situación. Pero no era lo que acontecía en la realidad”.
A lo largo del expediente también figuran declaraciones de funcionarios y de personas vinculadas al funcionamiento cotidiano del Hemocentro que describen cómo operaba internamente dicha dinámica.
Una de las testigos declaró: “La orden venía de dirección (Curbelo) de que tenían que maquillarse todos, entre técnicos y administrativos”. Y agregó: “La exigencia del maquillaje venía de dirección y en ese momento se firmaban planillas”.
Otra funcionaria sostuvo: “En mi caso las órdenes me las daba desde dirección el Dr. Curbelo; en el caso de la actora no tengo claro quién le daba las órdenes, pero supongo que era Curbelo, todas las directivas salen de dirección”.
La sentencia también concluye que todas las estructuras involucradas se beneficiaban del trabajo realizado por la actora y que, desde el punto de vista de la trabajadora, existía un mismo sistema de dirección y de funcionamiento. “Lo que también surge de la prueba de autos es que todos se beneficiaban de sus tareas”.
Y más adelante agrega: “La figura de empleador complejo es adecuada para amplificar los efectos de una condena, cuando lo que surge de autos es que ante sus ojos todos eran responsables”.
En función de ello, la Justicia resolvió condenar solidariamente a todos los demandados al pago de la licencia, el salario vacacional, el aguinaldo, el IPD, la multa y los daños y perjuicios preceptivos, además de los reajustes e intereses legales.
Durante la entrevista concedida esta semana a Punta News y Canal 2HD San Carlos, el Dr. Jorge Curbelo insistió varias veces en que muchas de las decisiones tomadas durante años en el Hemocentro respondían a una lógica práctica de funcionamiento y no a una visión “burocrática” de la gestión.
“Yo no soy ordenador de gastos”, repitió en distintos momentos de la entrevista.
Sin embargo, la sentencia laboral termina por reconstruir justamente cómo decisiones tomadas desde la dirección del Hemocentro derivaron en un esquema en el que ASSE, Fundación Hemovida y una empresa privada terminaron involucradas y, finalmente, condenadas en forma solidaria por el funcionamiento real que la Justicia consideró probado en la institución.
Y es precisamente esa distancia entre los mecanismos formales de la administración pública y las formas prácticas de funcionamiento descritas por la jueza lo que hoy vuelve a aparecer, desde otro lugar, en el centro de la discusión sobre la gestión histórica del Hemocentro Regional de Maldonado.











