Con toda la plantilla de CRIBA cesada, crece incertidumbre en obra de Cipriani y el SUNCA se prepara para pelear por trabajadores sin seguro y futuros puestos de trabajo
- Aug 14 2026
La asamblea realizada este viernes en la obra de San Rafael resolvió instalar desde el lunes una carpa frente al proyecto, mientras el SUNCA inicia gestiones para proteger a quienes, tras el cese total de la plantilla de CRIBA, quedan sin acceso al seguro de paro. Además, el sindicato reclama que los trabajadores actuales sean contemplados si la construcción se reactiva, incluso ante un eventual cambio de empresa. Con el conflicto comercial entre CRIBA y Cipriani todavía sin solución y sin certezas sobre quién continuará la obra, el delegado sindical Jonathan Rodríguez aseguró que "este monstruo va a quedar dormido" y que desconoce por cuánto tiempo.
El cese general de la plantilla de trabajadores de CRIBA en la obra Cipriani dejó de ser este viernes un anuncio para convertirse en un problema concreto dentro de la obra: mientras CRIBA mantendrá apenas algunas guardias, una parte de los trabajadores queda afuera sin posibilidad de acceder al seguro de desempleo. Es sobre esos casos que el SUNCA intenta conseguir ahora una respuesta inmediata.
El secretario general del SUNCA Maldonado, Michael Pistone, explicó a Punta News que hay dos situaciones diferentes. Algunos trabajadores se encuentran dentro del denominado período ventana, porque ya utilizaron el seguro y todavía no transcurrieron los 12 meses necesarios para volver a acceder al beneficio; otros, entre ellos personas incorporadas más recientemente, no alcanzaron los jornales exigidos para obtener el beneficio.
La propuesta sindical es evitar que ese grupo quede directamente sin ingresos mientras se define el futuro de la obra. Para quienes completarán el período ventana la próxima semana, es que el SUNCA procura que se mantenga el alta hasta entonces; para quienes todavía no reúnen los jornales, plantea alrededor de dos semanas más de actividad, de modo que puedan percibir al menos una quincena mientras se busca una solución.
La situación es la derivación de una semana en la que el conflicto entre CRIBA y Cipriani cambió de dimensión. Punta News adelantó el martes que, durante la instancia realizada el lunes en el Ministerio de Trabajo en Maldonado, la constructora explicitó ante la representación sindical que atravesaba un problema comercial con el inversor Cipriani y anunció nuevos ceses. Este jueves, en la cobertura de la Asamblea General del SUNCA en Montevideo, Punta News informó que el secretario general nacional, Javier Díaz, había revelado el anuncio de CRIBA de enviar este viernes a toda su plantilla al seguro de paro.
Pero la discusión que se abre ahora ya no se agota en cómo atravesar el cese. Alcanza la propia continuidad de CRIBA en el proyecto y, con ella, el futuro laboral de quienes hasta esta semana integraban su plantilla.
Pistone describió a Punta News los escenarios que hoy maneja el sindicato: sostener algunas fuentes laborales mientras se define “si CRIBA sigue con la obra o si le rescinden el contrato a CRIBA y agarra otra empresa la obra”.
Ese escenario no supone que exista una rescisión decidida ni que haya otra constructora designada. Lo que introduce es una incertidumbre determinante para el empleo: la eventual continuidad de la obra no garantiza por sí sola en qué condiciones ni con qué trabajadores se retomará la actividad. En este punto, se conoce que CRIBA y Cipriani mantienen conversaciones no sólo por las diferencias comerciales generadas a partir del pago de certificados y ejecuciones de esta etapa de la obra, sino a futuro en cuanto a un nuevo contrato que defina la continuidad de CRIBA o el ingreso de una nueva constructora que continúe con la ejecución del proyecto.
Por eso, la posición que el SUNCA empieza a fijar para una futura reactivación va más allá de resolver la emergencia de quienes quedan ahora sin cobertura. Jonathan Rodríguez, delegado sindical en la obra Cipriani, sostuvo que reclamarán que quienes trabajaban en el proyecto antes de esta crisis vuelvan a ser tenidos en cuenta.
“Cuando se retome esto es con el 100% de nuestros trabajadores afectados de este proyecto. Vamos a ser muy celosos y muy respetuosos con respecto a esto”, afirmó.
La incógnita tampoco se limita a quién ejecutará los trabajos. Incluso si CRIBA y Cipriani alcanzaran un acuerdo económico o si otra empresa asumiera la construcción, Rodríguez advirtió que poner nuevamente en funcionamiento una obra de esta magnitud requerirá un proceso que no será inmediato.
“Si llega a haber una transición o si llega a haber un arreglo económico, retomar las tareas de una obra dormida, un monstruo como este, no es muy fácil, no lo hacés de un día para otro y una semana para otro”, explicó. Su estimación es que la recuperación de la actividad podría demandar entre uno y dos meses.
El impacto potencial supera además la plantilla directa de CRIBA. Rodríguez precisó que la constructora tiene unos 380 trabajadores propios y que, cuando el proyecto funciona a pleno, la cantidad supera los 600 al sumar subcontratos y empresas vinculadas a diferentes sectores de la construcción. Esa cifra, por tanto, no corresponde a los ceses dispuestos este viernes, sino a la dimensión laboral que alcanza el proyecto en plena actividad.
Para el delegado, las consecuencias ya se extienden fuera de la obra. La reducción de actividad de los últimos meses empezó a sentirse entre proveedores de alimentos, comercios y otros sectores vinculados al consumo de cientos de trabajadores y sus familias. Mencionó también créditos, préstamos y compromisos asumidos bajo la expectativa de una continuidad laboral que, según recordó, en un emprendimiento de esta escala se proyectaba por varios años.
Ese impacto fue parte del fundamento con el que Rodríguez reclamó una intervención más activa de los gobiernos departamental y nacional. Señaló que se trata de un proyecto que recibió importantes excepciones y beneficios para instalarse en Maldonado y sostuvo que, ante una situación que compromete a cientos de familias, las autoridades y los ministerios correspondientes deben involucrarse en la búsqueda de una salida.
Las primeras gestiones ya comenzaron. Pistone confirmó a Punta News que el SUNCA estuvo en contacto con la Intendencia de Maldonado y señaló que, según la información que recibió el sindicato, la comuna notificó a Presidencia de la República sobre la situación. Desde la próxima semana buscarán avanzar en reuniones para intentar preservar los puestos de trabajo y encontrar una respuesta específica para quienes quedaron sin cobertura.
Si la recuperación laboral no aparece en el corto plazo, una de las alternativas que el SUNCA pretende poner sobre la mesa es la creación de condiciones para un seguro de desempleo especial. Rodríguez planteó, mientras tanto, que los trabajadores que hoy no califican para el seguro puedan mantenerse temporalmente en tareas logísticas, de ordenamiento o en otras funciones que todavía requiera la obra, de modo que tengan al menos una quincena o un mes adicional de ingresos mientras avanzan las negociaciones.
La carpa que comenzará a funcionar el lunes 17 a las 7 de la mañana será la expresión visible de esa nueva etapa. No parte de cero: trabajadores que ya habían sido cesados mantienen desde hace más de dos semanas una olla y distintas acciones, pero a partir del lunes la medida cambiará de escala: la resolución adoptada este viernes es instalar formalmente una carpa y una olla con el conjunto de los trabajadores afectados.
Rodríguez descartó definir la medida como una asamblea permanente. Los trabajadores que continúan activos, explicó, siguen cumpliendo tareas y colaborando con quienes están afuera; desde el lunes, la carpa y la olla buscarán además trasladar la situación a los ámbitos departamental y nacional y reclamar señales concretas de las autoridades.
El próximo punto formal de negociación está previsto para el jueves 20 en el Ministerio de Trabajo. Para entonces, el problema que llegó al MTSS como un cese de trabajadores de la obra y luego sumó el conflicto comercial entre CRIBA y Cipriani habrá dejado planteadas consecuencias que ya exceden a las dos empresas: trabajadores cesados sin posibilidad de cobrar el seguro, una obra cuyo esquema de continuidad sigue sin definición y un sindicato que anticipa que la eventual reactivación tendrá también una disputa central por quiénes volverán a trabajar en ella.
foto: archivo CRIBA, obra Cipriani San Rafael












