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Con cambios en jefaturas, Heber busca revertir aumento de rapiñas en el interior

Con cambios en jefaturas, Heber busca revertir aumento de rapiñas en el interior

El ministro del interior, junto con el presidente Luis Lacalle Pou, estudia varios relevos de jerarcas que se anunciarán en los próximos días.

Ya hace varias semanas que en el Ministerio del Interior , y sobre todo entre la jerarquía policial, se sabe que a partir de marzo sobrevendrán cambios en las autoridades, más allá de la cúpula policial que fue relevada en su integralidad para dar paso a un nuevo comando liderado por el hoy jefe de Florida, José Manuel Azambuya.

Esa última decisión, tomada por el presidente Luis Lacalle Pou y el ministro Luis Alberto Heber de relevar así al equipo que era conducido por Diego Fernández en la dirección nacional, se explica por la necesidad del secretario de Estado de contar con un comando de su confianza y generar un “refresque” en la gestión policial, pero también debido a la implicancia más o menos directa, según el caso, de algunos de los subordinados de Fernández en la causa judicial en la que se investigan favores irregulares pedidos por Alejandro Astesiano, el exjefe de la custodia presidencial ya condenado a cuatro años y medio de prisión.

Pero hay más cambios en curso en la cartera de seguridad, que por estos días son analizados por Heber, consciente de que su ministerio tiene un rol clave en la evaluación general de la ciudadanía sobre la gestión de gobierno, y que por tanto en los dos últimos años de este período tiene por delante frenar el avance de los homicidios y consolidar la baja de las rapiñas, un delito que -se entiende- impacta sobremanera en la vida diaria de la gente.

Los robos con violencia, de hecho, han disminuido en términos generales, de acuerdo a la última presentación de cifras sobre delitos.

Sin embargo, la evaluación que ha hecho Heber es que esa baja -de 5,9% entre 2021 y 2022- se debe a los resultados obtenidos en Montevideo y Canelones, departamentos a cargo de los jefes Mario D’Elia y Víctor Trezza -respectivamente-, de alto rendimiento a los ojos del ministro.

Porque otra ha sido la historia en el resto del país. En efecto, fuentes ministeriales indicaron que los números elaborados por el informe del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad prendieron una alarma en este sentido.

Allí quedó bien claro que mientras los asaltos disminuyeron 6,9% tanto en la capital como en Canelones, en el resto de los departamentos subieron 10,4% -aunque la participación del interior en el global es mínima, ya que el 81,6% de las rapiñas ocurrieron en Montevideo, el 11,5% en Canelones y solo 6,9% corresponden a la categoría “resto del país”.

Esto no significa que en todos los otros departamentos haya subido este delito, ni que haya disconformidad con todos los jerarcas. Pues hay ejemplos, como el caso del jefe de Flores, Gonzalo Larrosa, que tienen conforme al ministro Heber y por eso no planifica hacer cambios en donde las cosas están saliendo relativamente bien.

Lo que sí es cierto que Heber está atento a los aumentos que ha habido en Maldonado, Soriano, Rivera, Salto, San José y Tacuarembó, por citar algunas jefaturas que afrontaron incrementos de hasta 48 asaltos -el caso de Maldonado-, al menos en lo que respecta a la comparación entre 2022 y 2021, porque si se toma como base el 2020 los departamentos con aumento son muy pocos.

A esta realidad, no obstante, se suma otra, que es que el ministro ha tenido algunos desencuentros con determinados jerarcas, según indicaron a El País fuentes policiales.

Y también hay situaciones, como en Rocha, cuyo jefe -Jorge García Montejo- ha dejado saber en más de un ámbito que, pese a que está cómodo con su trabajo, evalúa en algún momento retirarse a descansar, sin tener aún una fecha prevista.

Y luego están los cambios obligados en las jefaturas de Florida -por la partida de Azambuya- y de Colonia, porque Jhonny Diego será el nuevo subdirector nacional.

Tipo de víctimas

El informe del Observatorio de Criminalidad tiene discriminadas las rapiñas por el tipo de víctimas. A saber: aquellas que sufrieron “transeúntes”, que se cometieron en un comercio o en un ómnibus, entre otros.

En la mayoría de los casos hubo una disminución de los asaltos, pero se registró un incremento en dos ítems puntuales: las rapiñas que sufrieron los repartidores, de las que hubo una suba del 7,7% entre 2021 y el año pasado, y los asaltos que tienen a menores como víctimas. De estos hubo un 23,1% más.


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