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La camioneta de Orsi: descuento, declaración jurada y una operación que escaló del plano patrimonial al político

La camioneta de Orsi: descuento, declaración jurada y una operación que escaló del plano patrimonial al político

La investigación presentada este martes por la periodista Patricia Madrid en Así Nos Va sobre la camioneta Hyundai adquirida por Yamandú Orsi ocho días antes de asumir la Presidencia abrió una discusión que ya excede la diferencia entre el valor facturado y la declaración jurada presentada ante la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP). La factura difundida desde Presidencia muestra una compra por US$ 54.000 y el entorno presidencial admitió un descuento cercano a US$ 25.000 respecto del valor de lista de la unidad, pero la documentación conocida hasta ahora dejó abiertas preguntas sobre cómo quedó integrada económicamente la operación, el vínculo con Hyundai —marca que tuvo fuerte presencia institucional durante la asunción presidencial— y el impacto político del caso para un gobierno que reivindica la austeridad como parte de su identidad histórica.

Laura do. Carmo Iraola


La discusión pública sobre el vehículo declarado por Yamandú Orsi ante la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP) comenzó a partir de la diferencia patrimonial observada entre la declaración anterior y la posterior a asumir el cargo de presidente. En la anterior, declaraba un vehículo Hyundai modelo 2020 valuado en aproximadamente US$ 29.000, mientras que en la documentación de 2025 figura registrada una camioneta Hyundai Santa Fe HEV Calligraphy HTRAC, año 2025, por $ 3.396.570, equivalente a unos US$ 79.000, tomando el valor del dólar de febrero utilizado en la investigación periodística difundida este martes.

Ese fue el punto de partida de la investigación presentada por Patricia Madrid en el programa Así Nos Va de Radio Carve. Allí, la periodista señaló que desde el entorno presidencial se comprometieron inicialmente a explicar cómo se había financiado la diferencia patrimonial entre ambos vehículos. La respuesta enviada posteriormente por la Presidencia incluyó una factura emitida el 21 de febrero de 2025 por Oliva Automotores, correspondiente a la compra de una Hyundai Santa Fe cero kilómetro por US$ 54.000.

La aparición de esa factura modificó el eje original de la discusión. Ya no se trataba únicamente de determinar cómo Orsi había financiado el cambio de vehículo, sino de explicar por qué una unidad cuyo valor comercial rondaba los US$ 79.000 terminó facturándose por un monto considerablemente menor. Según detalló Madrid en Radio Carve, desde el entorno presidencial se confirmó que existió una rebaja o descuento cercano a US$ 25.000 respecto del precio de lista que la unidad tenía en plaza en ese momento.

El punto adquiere otra dimensión porque la declaración jurada presentada por Orsi ante la JUTEP no registra la camioneta por el valor facturado de US$ 54.000 sino por una cifra significativamente superior y alineada con el valor comercial del modelo. Esa coexistencia entre el monto efectivamente documentado en la factura y la valuación declarada posteriormente ante el organismo de transparencia es uno de los aspectos que plantean nuevas interrogantes sobre la operación.

La investigación difundida puso el foco en la diferencia entre el valor comercial de la camioneta Hyundai adquirida por Yamandú Orsi, el monto consignado en la factura enviada desde la Presidencia y la valuación presentada posteriormente ante la JUTEP. La documentación difundida dejó, sin embargo, otro aspecto sin resolver: cómo quedó integrada económicamente la operación. La factura acredita una compra final por US$ 54.000, pero no discrimina públicamente qué valor se reconoció por el vehículo usado entregado por Orsi, cuánto dinero se abonó mediante transferencia bancaria ni cómo impactó en la operación el descuento comercial de cerca de US$ 25.000 admitido por el entorno presidencial.

Ese aspecto pasó a ser central porque, más allá del precio final consignado en la factura, el debate se desplaza hacia las condiciones comerciales concretas bajo las cuales el entonces presidente electo accedió al vehículo y la forma en que quedó documentada una operación que incluyó un valor de mercado considerablemente superior al finalmente facturado.

La discusión pública también cobró una dimensión adicional debido a la presencia de Hyundai en la propia ceremonia de asunción presidencial. Tres días antes de la compra de la camioneta particular de Orsi, el futuro secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, había anunciado que el mandatario utilizaría un vehículo eléctrico durante la ceremonia de transmisión de mando como “una señal muy importante” vinculada a la transición energética y la modernidad.

Finalmente, el 1° de marzo, Orsi recorrió Avenida Libertador junto a la vicepresidenta Carolina Cosse a bordo de un Hyundai IONIQ 5 eléctrico, especialmente adaptado para la ceremonia. Según informó entonces El País, el vehículo fue facilitado para esa ocasión por Fidocar, representante de Hyundai en Uruguay. Patricia Madrid recordó, además, que Oliva Automotores —empresa que facturó la camioneta adquirida por Orsi— es concesionario oficial de Hyundai y que había sido distinguida meses antes por Fidocar como líder en ventas de la marca en Uruguay.

La periodista también señaló que tanto Fidocar como Oliva Automotores figuran registrados en el Registro Único de Proveedores del Estado (RUPE). Aclaró, sin embargo, que ese elemento “no prueba por sí solo una conexión” entre la compra privada del vehículo y la utilización de un Hyundai durante la ceremonia de asunción, aunque sostuvo que el descuento admitido por la Presidencia vuelve inevitable la discusión sobre el contexto completo de la operación.

En ese marco, Madrid recordó durante la emisión de Así Nos Va que el artículo 9 de la Ley 19.823, que aprobó el Código de Ética de la Función Pública, establece que los funcionarios públicos no pueden “solicitar o recibir obsequios, gratificaciones, recompensas o ventajas de terceros para sí o para otros por actos específicos de su función”. La periodista aclaró expresamente que, para afirmar la existencia de una eventual violación ética o legal, sería necesaria “más información”, pero sostuvo que el punto central pasa por determinar si la rebaja cercana a US$ 25.000 reconocida desde el entorno presidencial respondía a una condición comercial ordinaria disponible para cualquier comprador o a una ventaja particular otorgada a quien, días después, asumiría la Presidencia de la República.

Durante una rueda de prensa realizada este martes, Orsi fue consultado directamente sobre la investigación periodística y sobre la diferencia entre el valor atribuido públicamente al vehículo y el monto consignado en la factura.

“Salió una declaración periodística, bien, y yo lo que voy a mandar, a esa periodista le voy a mandar la boleta, la factura”, respondió el presidente. Ante otra consulta sobre el valor de la camioneta, insistió: “Le mando la factura”. Finalmente, cuando un periodista le preguntó por qué había gastado “tanta plata” en el vehículo y mencionó la cifra de US$ 87.000, Orsi volvió a remitirse a la documentación de compra y respondió: “Le mando la factura, y cuando usted vea la factura ahí va a decir qué precio es, yo no dije 87”.

La factura enviada desde Presidencia terminó desplazando el caso mucho más allá de una discusión patrimonial sobre el vehículo declarado por Orsi ante la JUTEP. La operación abrió interrogantes sobre las condiciones comerciales bajo las cuales el entonces presidente electo accedió a una camioneta de alta gama valuada en torno a los US$ 79.000, la forma en que quedó documentado el descuento admitido por el entorno presidencial y la coincidencia temporal con la presencia de Hyundai durante la ceremonia de asunción del 1° de marzo.

Pero el episodio también terminó por instalar otra discusión política de fondo. El Frente Amplio construyó históricamente buena parte de su identidad pública en torno a la austeridad republicana y a una fuerte crítica de los vínculos entre el poder, el privilegio y el dinero. Meses antes de la elección, José Mujica había cuestionado públicamente a Luis Lacalle Pou por la compra de una moto de alta gama y sostuvo que “la política y la plata hay que separarlas”.

La investigación sobre la camioneta de Orsi terminó reabriendo precisamente esa discusión: no sólo cuánto costó el vehículo o cómo se documentó la operación, sino también qué impacto político tiene para un gobierno que llegó al poder reivindicando esa tradición, recibir un descuento comercial de aproximadamente US$ 25.000 a días de asumir la Presidencia de la República.





foto: Darwin Borrelli, El País

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