Casaretto planteó posibles intereses privados tras $611.000 de gasto del Hospital en hemoderivados
- Aug 13 2026
El diputado Federico Casaretto aseguró que, después de 17 años sin ese costo, el Hospital de Maldonado gastó $611.000 en inmunoglobulina en apenas dos meses. Señaló, además, que algunos laboratorios habían dejado de venderle al Estado unos US$ 1,8 millones anuales en hemoderivados debido al funcionamiento del esquema del Hemocentro con Argentina, y planteó si detrás de los cambios recientes puede haber otros intereses.
Tras el cambio de conducción del Hemocentro Regional, Casaretto sostuvo que el Hospital de Maldonado comenzó a asumir los costos de hemoderivados que durante 17 años habían sido obtenidos mediante el convenio que permitía enviar plasma a Argentina y recibir, a cambio, productos elaborados. Según afirmó, en los últimos dos meses se destinaron $611.000 solo a la compra de inmunoglobulina.
El legislador fue más allá del impacto económico del cambio y planteó interrogantes sobre los intereses que podrían existir en torno a ese mercado. “Yo no sé, si además de costos no hay otra cosa”, afirmó, antes de recordar que durante los 17 años de funcionamiento del Hemocentro hubo “dos o tres veces” en que, según dijo, se intentó modificar aquel esquema.
En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2HD San Carlos, Casaretto vinculó esos antecedentes con el efecto que el modelo tenía en las ventas de laboratorios privados al Estado. “Había laboratorios que dejaban de vender un millón ochocientos mil dólares por año de hemoderivados que los producía el Hemocentro”, sostuvo. El mecanismo, explicó, consistía en enviar plasma a Argentina, donde se elaboraban los productos, que luego regresaban a Uruguay y se distribuían según las necesidades.
Durante el mano a mano, el legislador reconoció que desconoce quién suministró la inmunoglobulina recientemente adquirida por el Hospital de Maldonado. “No, eso no lo sé, tenemos que buscarlo”, respondió ante la consulta de Punta News. Señaló, sin embargo, que la compra debió realizarse a privados porque Uruguay, según explicó, no cuenta con producción pública de esos hemoderivados. “En 17 años se había gastado del Hospital de Maldonado cero pesos; en estos dos meses se llevan gastados 611.000 pesos”, remarcó.
El intercambio llevó, además, a la discusión sobre los vínculos entre la industria farmacéutica y los profesionales de la salud. Casaretto recordó que durante la comparecencia del Ministerio de Salud Pública por la Rendición de Cuentas planteó a la ministra Cristina Lustemberg el caso de laboratorios que financian la participación de médicos en congresos, incluidos pasajes y estadías. “Hay que tener los ojos abiertos, porque son millones y millones de dólares que se mueven”, sostuvo, aunque señaló que se trata de prácticas que existen desde hace años y no las atribuyó específicamente a la actual administración.
Menos salidas, menos donantes y una unidad sin utilizar
La gestión del Hemocentro tras el cese de Jorge Curbelo fue cuestionada por el diputado. Según afirmó, el Hemobús redujo aproximadamente a la mitad sus salidas y, en paralelo, disminuyó la cantidad de donantes.
También aseguró que la Unidad Móvil de Aféresis (UMA) permanece desde hace dos meses guardada en un garaje. “Tiene cien mil dólares de equipamiento adentro y está hace dos meses metida en un garaje”, afirmó. A este elemento, sumó una reducción de las actividades educativas que se realizaban en escuelas y liceos para promover la donación de sangre.
Casaretto destacó que tanto el Hemobús como la UMA fueron adquiridos mediante aportes de la sociedad de Maldonado y situó ese respaldo en una historia más amplia de participación privada en el desarrollo del Hemocentro. Recordó las campañas realizadas para financiar equipamiento y señaló que empresarios y particulares aportaron durante años a iniciativas vinculadas al centro.
Para el diputado, el deterioro que describe no puede separarse de lo ocurrido tras la remoción de Curbelo. Sostuvo que el gobierno tenía derecho a sustituir al responsable del Hemocentro y admitió incluso que podía entenderse que, después de 17 años, correspondiera un cambio de conducción. Su cuestionamiento apunta a que aquella decisión, que inicialmente se presentó como un relevo que no afectaría el funcionamiento del centro, terminó acompañada de cambios que considera sustanciales.
“Una cosa es cambiar al gestor y que no se toque el funcionamiento, y fusilarlo. Fusilarlo”, afirmó. “Le hicieron un collar de denuncias de todo tipo”, agregó al enumerar los cuestionamientos que fueron apareciendo sobre la gestión anterior: contrataciones consideradas irregulares, salidas del Hemobús fuera de la región, vínculos con Hemovida y, posteriormente, la situación de donantes a quienes no se habría logrado comunicar determinados resultados.
Casaretto insistió en separar su defensa del modelo de funcionamiento del Hemocentro de una defensa política de Curbelo. Recordó que el exdirector dejó el Partido Nacional y, posteriormente, acompañó a Cabildo Abierto y al Frente Amplio. “Acá no hay una defensa política del señor Curbelo. Acá lo que hay es una defensa de un organismo que funcionaba bien y que hoy, a dos y pico meses desde que se cesó a Curbelo, funciona mal”, sostuvo.
La denuncia penal y los donantes no ubicados
Uno de los puntos que Casaretto retomó en la entrevista fue la decisión de ASSE de presentar una denuncia penal contra Curbelo. El diputado sostuvo que, después de los distintos cuestionamientos formulados sobre la gestión, el elemento que finalmente conoce como sustento de la denuncia se refiere a aproximadamente mil personas que no pudieron ser ubicadas entre unas 250.000 extracciones realizadas en los últimos nueve años.
Durante el intercambio, Punta News planteó que la situación no podía reducirse a la proporción entre esos casos y el total de extracciones. El cuestionamiento conocido se refiere a personas cuyos análisis habían arrojado resultados que requerían comunicación y, en particular, a la presunta orden de Curbelo para suspender determinadas notificaciones debido al atraso acumulado.
Casaretto respondió que la información que recibió indica que, ante un resultado positivo de VIH, se realizaban tres intentos de contactar al donante y, de no lograrlo, se daba intervención a la Dirección Departamental de Salud y, posteriormente, a la Policía para ubicarlo. Para otras patologías, sostuvo, se realizaban distintos intentos durante dos años y los casos podían archivarse si la persona no podía ser localizada.
El legislador no rechazó que esos hechos debieran ser investigados. “Que se haga una investigación a fondo”, afirmó, pero cuestionó la dimensión que adquirió públicamente el caso y contrapuso la denuncia finalmente anunciada con el conjunto de irregularidades que se habían señalado desde el comienzo.
Hemovida, el Banco de Leche y los aportes privados
La situación de la Fundación Hemovida y del Banco de Leche Humana apareció en la entrevista como otro componente del cambio que Casaretto observa en torno al Hemocentro. El diputado destacó que durante años el centro logró movilizar aportes privados para financiar proyectos que no eran cubiertos directamente por el Estado y mencionó las campañas realizadas para adquirir el Hemobús, la UMA y posteriormente impulsar el Banco de Leche.
A partir de ese antecedente planteó una interrogante sobre el futuro de los fondos reunidos para este último proyecto y, especialmente, sobre la disposición de quienes hicieron las donaciones. “Esa gente a la cual tú le pediste dinero para el Banco de Leche del Hemocentro, ¿está dispuesta a poner dinero para el Banco de Leche del Hospital?”, preguntó. Para Casaretto, no necesariamente existe la misma disposición a financiar mediante aportes privados una obra que pase a formar parte directamente de la estructura hospitalaria de ASSE.
El legislador recordó que el 13 de mayo consultó en el Parlamento al presidente de ASSE, Álvaro Danza, sobre los recursos recaudados por Hemovida, y que este respondió que el organismo no podía disponer de ellos porque pertenecían a una fundación privada. Al día siguiente, el directorio de ASSE aprobó la resolución que avaló el proyecto arquitectónico presentado por Hemovida para el Banco de Leche, incorporó el proyecto y las mejoras del Hemocentro al futuro Hospital de Maldonado y reconoció el aporte económico de la fundación para su construcción y equipamiento.
Durante la entrevista, Punta News señaló que esa resolución no establece expresamente el destino de los aproximadamente US$ 2 millones recaudados y que su redacción deja aspectos abiertos. Casaretto mantuvo su cuestionamiento y sostuvo que el punto central es para qué entregaron el dinero quienes contribuyeron a la campaña.
“Vos diste para una cosa”, afirmó. “Si yo di para que hagan el Banco de Leche del Hemocentro, no quiero que mi plata vaya para otro lado”. A su juicio, trasladar esos recursos a obligaciones que corresponden al prestador público modifica el destino para el que fueron reunidos.
Para Casaretto, la discusión excede, así, la permanencia o no de Curbelo al frente del centro. Su planteo reúne el descenso de actividad atribuido a la nueva conducción, la paralización de la UMA, la reducción de donantes, el inicio de compras de inmunoglobulina por parte del Hospital, el cambio en el circuito de hemoderivados y las dudas sobre el futuro de los recursos obtenidos por Hemovida.
“Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal”, sostuvo al rechazar que su posición responda a alineamientos partidarios. Y resumió su evaluación del resultado del cambio de conducción: “A meses de que se cesó a Curbelo, funciona mal”.
La entrevista completa puede verse en la sección de Entrevistas de Punta News.











