CRIBA negó incumplimientos en la obra de Cipriani y atribuyó las demoras a “circunstancias ajenas a la constructora”
- Aug 15 2026
El comunicado de la constructora llegó después de que el Grupo Cipriani atribuyera a la constructora incumplimientos contractuales desde noviembre de 2025, sostuviera que CRIBA había reconocido dificultades para cumplir sus compromisos económicos y dejara abierta la posibilidad de sustituirla al frente de la obra. Frente a esas acusaciones, CRIBA afirmó que mantiene una posición económica y financiera sólida, aseguró estar al día con los trabajadores y subcontratistas y anunció que seguirá destinando recursos para encontrar una solución que permita continuar con el proyecto.
El cruce de posiciones escaló este sábado a una confrontación empresarial abierta sobre el conflicto que Punta News había revelado al informar sobre las explicaciones brindadas por CRIBA ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el lunes 10, y que delegados del SUNCA que participaron de la instancia revelaron. Por primera vez, los dos principales actores del proyecto se expresaron públicamente con posturas contrapuestas sobre las responsabilidades por las demoras, la situación económica de la obra y la continuidad del vínculo contractual.
En un comunicado cuyo contenido fue publicado este sábado por varios medios nacionales, el Grupo Cipriani fue más allá de las referencias generales a los atrasos registrados hasta entonces y responsabilizó directamente a la constructora. “Desde noviembre de 2025 se han verificado incumplimientos de la constructora respecto de los plazos contractualmente previstos, situación que volvió a repetirse durante 2026”, sostuvo.
La acusación también alcanzó la capacidad de CRIBA para concluir los trabajos y cumplir las obligaciones derivadas de su ejecución. Según Cipriani, durante la audiencia ante el MTSS, representantes de la constructora reconocieron que no podrían cumplir con la fecha de finalización prevista para octubre y admitieron dificultades para cumplir con sus compromisos económicos.
Sobre esa base, el inversor dejó abierta la posibilidad de romper el vínculo contractual y encargar la continuidad de la obra a otra empresa. “Si para alcanzar ese objetivo fuera necesario finalizar la relación contractual con CRIBA y encomendar la continuidad de los trabajos a otra empresa, así lo haremos”, advirtió.
La respuesta de CRIBA centró su principal argumento en rechazar categóricamente esas imputaciones. “No ha existido incumplimiento alguno atribuible a la compañía”, afirmó, antes de sostener que “no tiene responsabilidad en el diferimiento de los plazos de obra, originado en circunstancias ajenas a la constructora”.
El documento no identifica cuáles son todas esas circunstancias ni responde de manera individual a los incumplimientos contractuales enumerados por Cipriani. Sí, introduce como uno de los factores que alteraron la planificación la conflictividad registrada durante la negociación del nuevo convenio colectivo de la construcción.
“Durante los últimos meses, el desarrollo del plan de trabajos se vio además afectado por los hechos de público conocimiento vinculados con las negociaciones llevadas adelante en el marco del Consejo de Salarios”, expresó CRIBA.
Esa explicación abarca el componente laboral de las dificultades, pero no el conflicto comercial que había quedado expuesto en la instancia del lunes 11 en el MTSS de Maldonado. Tal como adelantó Punta News, el secretario general del SUNCA departamental, Michael Pistone, sostuvo entonces que CRIBA atribuyó la situación de la obra a más de cinco meses sin cobrar certificaciones y estimó en unos US$ 7 millones el monto acumulado por ese concepto.
El comunicado de Cipriani, difundido este sábado, negó que el grupo mantenga deudas con proveedores, empresas subcontratadas u organismos nacionales y departamentales, aunque reconoció la existencia de un “diferendo contractual” con CRIBA. La respuesta de la constructora, en tanto, no menciona las certificaciones impagas que, según la versión transmitida por el SUNCA, había denunciado ante el ministerio ni incluye ninguna cifra vinculada a ese reclamo.
La disputa económica también aparece detrás de otro de los puntos centrales de ambos pronunciamientos. Mientras Cipriani atribuyó a CRIBA dificultades para cumplir con compromisos de ejecución, la constructora dedicó parte del comunicado a defender su respaldo empresarial y aseguró que mantiene “una sólida posición económica y financiera en los países en los que desarrolla sus operaciones”.
Como sustento de esa afirmación, recordó sus 75 años de trayectoria, la ejecución de más de 300 obras y una presencia de más de 15 años en Uruguay, donde asegura haber generado empleo directo e indirecto para más de 3.500 personas. También reivindicó el cumplimiento de todos los proyectos que tuvo a su cargo y su participación como inversora en desarrollos inmobiliarios propios.
La defensa de su actuación en el proyecto Cipriani se apoyó, además, en la magnitud del operativo desplegado para intentar mantener los plazos. CRIBA afirmó que reforzó los equipos, instrumentó tres turnos de trabajo y dispuso recursos técnicos, humanos y logísticos para maximizar el avance de la obra.
En los períodos de mayor actividad, según detalló, llegaron a trabajar más de 650 personas simultáneamente, con tareas durante las 24 horas y los siete días de la semana. La constructora definió ese esquema como “uno de los mayores despliegues operativos” de la compañía en Uruguay.
La dimensión de esa operativa contrasta con la situación actual del proyecto. El viernes, toda la plantilla dependiente de CRIBA había sido cesada y el SUNCA se preparaba para sostener el reclamo de los trabajadores que quedaron sin cobertura del seguro de desempleo y de los puestos que estarán en juego cuando se defina quién continuará con los trabajos.
Sobre las obligaciones laborales y comerciales bajo su responsabilidad directa, CRIBA aseguró que se encuentra “al día con la totalidad de los compromisos asumidos en el marco del proyecto, tanto con sus subcontratistas como con los trabajadores de la construcción”. El comunicado no se pronuncia sobre el futuro de la plantilla cesada ni anticipa si una eventual continuidad de la empresa al frente de la obra implicaría su reincorporación.
La constructora tampoco da por concluida su participación en el proyecto. “CRIBA continuará destinando los recursos y capacidades necesarios, con total vocación de encontrar soluciones que permitan dar continuidad al proyecto”, anunció, y reafirmó su intención de resolver cualquier diferencia mediante el diálogo y los canales institucionales correspondientes.
La declaración mantiene abierta la posibilidad de alcanzar una salida, pero no despeja si CRIBA continuará al frente de la construcción, si Cipriani avanzará con la sustitución anunciada como alternativa ni cuándo podrían retomarse los trabajos. Tampoco define qué ocurrirá con los trabajadores cesados, mientras que el conflicto contractual y económico entre las empresas ya queda reconocido públicamente como uno de los factores decisivos para el futuro de la obra.
foto portada: captura video Criba, Youtube, obra San Rafael proyecto Cipriani
foto galería: comunicado de Criba











