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DGI cambia el foco de los controles: cruzará más datos y podrá detectar antes inconsistencias en las empresas

DGI cambia el foco de los controles: cruzará más datos y podrá detectar antes inconsistencias en las empresas

La Dirección General Impositiva aprobó su Plan Estratégico de Gestión 2025–2029, que, a juicio del Colegio de Contadores, profundiza en un modelo de fiscalización basado en riesgos, en la automatización y en el cruce de información. Desde el Colegio advierten que cumplir con la fecha ya no alcanza si existen diferencias entre la contabilidad, la facturación y los datos que el organismo recibe de otras fuentes, y recomiendan reforzar los controles internos antes de presentar las declaraciones.

La mayor disponibilidad de información permitirá que las diferencias que antes podían aparecer varios años después sean detectadas durante el propio ejercicio y, eventualmente, incluso antes de que exista una fiscalización tradicional.

Ese es uno de los principales efectos que el Colegio de Contadores, Economistas y Administradores del Uruguay (CCEAU) identifica en el nuevo Plan Estratégico de Gestión de la DGI, que establece tratamientos diferenciados según el nivel de riesgo de cada contribuyente y profundiza el uso de datos para orientar los controles.

La presidenta del CCEAU, Silvia Leal, sostuvo que el cambio tiene consecuencias concretas para empresas de cualquier tamaño porque la Administración Tributaria dispone cada vez de más elementos para contrastar la información que recibe.

“Hoy no alcanza únicamente con presentar las declaraciones juradas en fecha. Una empresa puede cumplir formalmente y, sin embargo, mantener diferencias entre su contabilidad, su facturación y la información que DGI ya recibió de otras fuentes”, señaló.

Entre esos datos figuran declaraciones juradas, pagos, facturación electrónica, retenciones, compras, ventas e información de proveedores, clientes y terceros. El nuevo plan prevé ampliar esa lógica de integración y utilizarla para identificar contribuyentes o situaciones con mayor riesgo de incumplimiento.

Eso no supone, según el análisis realizado por el Colegio, que todas las empresas necesariamente vayan a recibir más inspecciones. El cambio apunta a controles más focalizados y a una intervención más temprana cuando los cruces de datos arrojen diferencias.

“Una empresa que mantiene su información ordenada, coherente y respaldada, no va a tener problemas. Pero cuando existen diferencias reiteradas o difíciles de justificar, la capacidad de DGI para detectarlas es cada vez mayor”, afirmó Leal.

## La factura sola puede no alcanzar

El Colegio puso especial énfasis en la documentación que respalda las operaciones de una empresa. La existencia de una factura continúa siendo central, pero puede no resultar suficiente para justificar una compra, un gasto o un crédito fiscal.

Dependiendo de cada caso, el contribuyente puede necesitar acreditar quién fue el proveedor, qué bien o servicio se adquirió, su vínculo con la actividad empresarial, cómo se realizó el pago y qué contratos, constancias de entrega u otros documentos prueban que la operación efectivamente existió.

“Detrás de cada comprobante tiene que existir una operación real que la empresa pueda explicar y demostrar. El respaldo documental no debería ser solamente una factura”, sostuvo la presidenta del CCEAU.

Entre los puntos que el Colegio considera especialmente sensibles aparecen las diferencias entre facturación y declaraciones juradas, gastos con respaldo insuficiente, compras cuya relación con la actividad no resulte clara, créditos fiscales sin documentación adecuada y saldos con socios o partes vinculadas que carezcan de una explicación consistente.

Leal sostuvo que el control debe comenzar mucho antes del vencimiento tributario.

“La coherencia no puede construirse recién cuando llega el vencimiento de una declaración. Tiene que trabajarse y existir desde el momento en que la empresa factura, contrata, paga o registra”, afirmó.

## Precargadas: “un punto de partida”

Otro de los cambios está asociado al avance de las declaraciones automáticas o precargadas a partir de información que ya posee la DGI.

El Colegio advirtió que esas herramientas pueden simplificar el cumplimiento, pero no necesariamente contemplan todas las particularidades de cada empresa ni sustituyen la revisión de los datos antes de su presentación.

“Una declaración precargada es un punto de partida, una base; difícilmente es una declaración definitiva. Que la información aparezca cargada por DGI no significa que refleje correctamente todas las particularidades del contribuyente”, señaló Leal.

Para el CCEAU, la automatización modifica también el papel del profesional en Ciencias Económicas: reduce algunas tareas vinculadas a la confección de formularios, pero aumenta la importancia de revisar la información, interpretar las normas y anticipar contingencias.

“La tecnología puede automatizar datos y cálculos con la información que posee, pero no puede interpretar por sí sola toda la realidad de una empresa. Esa evaluación requiere conocimiento técnico, criterio profesional y comprensión del negocio”, agregó.

## Tres controles que recomienda el Colegio

Ante el nuevo escenario, el CCEAU plantea tres revisiones básicas que pueden realizar también pequeñas empresas sin necesidad de incorporar estructuras complejas.

La primera es conciliar periódicamente las ventas y verificar que la facturación electrónica, la contabilidad, las declaraciones de IVA y los ingresos registrados coincidan.

La segunda es controlar compras y gastos más allá de la existencia del comprobante, revisando proveedor, concepto, relación con la actividad, modalidad de pago y documentación complementaria.

La tercera consiste en efectuar una revisión tributaria integral antes de presentar las declaraciones, contrastando IVA, IRAE, retenciones, información contable y los restantes datos ya remitidos a organismos públicos.

“La clave no está solamente en incorporar tecnología. Los controles tienen que ser periódicos, estar documentados y realizarse antes de que una inconsistencia sea detectada por la DGI”, afirmó Leal.

En ese contexto, la presidenta del Colegio sostuvo que también deberá cambiar la concepción tradicional del trabajo del contador, con una intervención anterior a la liquidación de impuestos y más vinculada a la prevención.

“Hay que dejar atrás la idea de que el contador interviene solamente para liquidar impuestos o completar formularios”, señaló. Y concluyó: “Cuanto más se automaticen los controles, más importante será la mirada profesional. La tecnología procesa información; el profesional debe determinar qué significa esa información para la realidad concreta de cada empresa”.