Actualidad
Tema
Gobernar la cuenca: la arquitectura normativa que ordena el futuro de la Laguna del Sauce

Gobernar la cuenca: la arquitectura normativa que ordena el futuro de la Laguna del Sauce

Más que un trámite legislativo, el Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca de la Laguna del Sauce propone un cambio estructural en la forma de gobernar el agua, el suelo y el desarrollo en Maldonado. El expediente completo —de más de 1.100 páginas— fija límites ambientales estrictos, redefine los usos del territorio y declara la cuenca de interés departamental cultural, en un intento por blindar la principal fuente de abastecimiento del departamento.

El Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de la Cuenca de la Laguna del Sauce no es solo un expediente voluminoso, construido a lo largo de ocho años de trabajo, que reúne informes técnicos, diagnósticos ambientales, intercambios institucionales, aportes de organismos nacionales y procesos de participación social. El expediente define como objetivo principal “reducir potenciales afectaciones ambientales negativas sobre la calidad y cantidad de agua” de la Laguna del Sauce, considerada estratégica para el abastecimiento del departamento.

El expediente reconstruye un proceso iniciado en 2015 con estudios técnicos, profundizado en 2016 con un diagnóstico territorial integral, traducido en un anteproyecto normativo en 2020 y consolidado en 2023 con el envío del proyecto de decreto de 99 artículos a la Junta Departamental. Según informó FM GENTE este jueves, el expediente comenzará a ser analizado formalmente la semana próxima, con la comparecencia de una delegación de la Intendencia de Maldonado ante las comisiones del legislativo.

Desde su formulación, el expediente se presenta como un instrumento integral de planificación que combina antecedentes históricos, análisis territoriales y un proyecto de decreto compuesto por 99 artículos, destinado a fijar reglas de largo plazo para una zona estratégica del departamento. El plan adopta una lógica de cuenca hidrográfica como unidad de gestión, abarcando “la totalidad del territorio delimitado por las divisorias de aguas”, y no únicamente el espejo de agua de la laguna.

Proteger cantidad y calidad del agua
El propio expediente establece como finalidad principal del plan “reducir potenciales afectaciones ambientales negativas sobre la calidad y cantidad de agua” de la Laguna del Sauce, definida como la principal fuente de abastecimiento de Maldonado.

A partir de ese eje rector, el documento articula una serie de disposiciones que buscan orientar los procesos territoriales en la cuenca, establecer criterios claros para la gestión pública y privada del suelo y facilitar la acción de la sociedad civil en un marco regulado.

La planificación no se limita al espejo de agua: abarca la totalidad de la cuenca, delimitada por divisorias de aguas, incluyendo los aportes de los arroyos Pan de Azúcar, del Sauce y Potrero.

Cómo se ordena el territorio: suelos, usos y restricciones
Uno de los núcleos más densos del expediente es la categorización del suelo, que distingue entre áreas urbanas, suburbanas, rurales, naturales y de uso turístico, cada una con disposiciones específicas. El plan distingue entre suelos urbanos, suburbanos, rurales, naturales y turísticos, asignando a cada uno niveles diferenciados de ocupación, intensidad de uso y exigencias ambientales.

El plan introduce el concepto de “fragilidad ecosistémica” para determinadas zonas, donde no se permiten nuevas subdivisiones, se limita la presión humana y se prioriza la conservación por encima de cualquier otro uso.

En paralelo, se establecen pautas diferenciadas para las áreas altas, medianas y bajas de la cuenca, que detallan qué actividades pueden desarrollarse y bajo qué condiciones pueden realizarse.

Tutela hidrobiológica y límites ambientales estrictos
El expediente dedica un capítulo específico a la tutela hidrobiológica e incorpora criterios de protección para humedales, riberas, bosques nativos y pastizales naturales.

Entre las prohibiciones explícitas se incluyen el deterioro del tapiz vegetal, la quema de vegetación, el relleno o la desecación de humedales, el depósito de sustancias peligrosas y la instalación de forestaciones industriales.

El documento también restringe las nuevas edificaciones en zonas sensibles y establece que cualquier excepción deberá contar con autorizaciones ambientales específicas, sustentadas en estudios técnicos que involucren a distintos organismos públicos.

Producción, turismo y patrimonio: un equilibrio regulado
Lejos de plantear una lógica de “área intocable”, el plan propone un modelo ecológico de cuenca, orientado a maximizar las potencialidades del territorio sin comprometer el recurso hídrico.

En ese marco, se promueve la ganadería y la agricultura familiares bajo criterios de sostenibilidad, se habilita el desarrollo de productos turísticos innovadores y ambientalmente compatibles y se apuesta a la preservación del patrimonio natural y cultural.

El expediente dedica referencias específicas a Pan de Azúcar, donde se impulsa la protección del carácter patrimonial del casco urbano y una planificación sostenible vinculada a los cursos de agua que atraviesan la zona.

Chacras, reservas privadas y actividades reguladas
El plan establece que las chacras y campos de la cuenca deberán tener uso exclusivamente rural y/o paisajístico, y que toda edificación deberá contar con sistemas de saneamiento alternativos.

También fija criterios para reservas naturales privadas, zonas forestadas, actividades lecheras, minería y estaciones de servicio ubicadas sobre rutas nacionales. Incluso contempla la exigencia de medidas de contingencia para el aeropuerto, en función de su potencial impacto sobre la laguna.

Una definición política de fondo
Como cierre conceptual, el proyecto dispone que la Cuenca de la Laguna del Sauce sea declarada de interés departamental cultural, consolidando su valor estratégico más allá del plano ambiental.

Con el inicio del análisis legislativo, Maldonado entrará en una etapa decisiva: no se discute solo un decreto, sino un nuevo contrato territorial sobre el agua, el suelo y el desarrollo futuro del departamento, construido —esta vez— a partir de un expediente que pone los límites por escrito.

Redes

Clima