“Hay orden de no aflojar”: el Partido Nacional homenajea a Larrañaga y revive una etapa clave de la seguridad
- May 21 2026
El Partido Nacional realizará este jueves en Paysandú una sesión extraordinaria solemne en homenaje a Jorge Larrañaga, al cumplirse cinco años de la muerte del exministro del Interior y una de las figuras políticas más influyentes del nacionalismo contemporáneo.
La actividad comenzará a las 11 de la mañana en la Departamental Nacionalista de Paysandú y contará con la participación de dirigentes, militantes y referentes blancos. Además, el partido adhirió a la recorrida al Cementerio Central prevista para este viernes 22 de mayo, en una ciudad que marcó el origen y buena parte de la construcción política de Larrañaga.
Pero el homenaje no vuelve únicamente sobre el dirigente partidario, el exintendente de Paysandú o el senador que disputó liderazgos nacionales dentro del Partido Nacional. Cinco años después de su fallecimiento, la figura de Larrañaga continúa fuertemente asociada al último tramo de su carrera política: el Ministerio del Interior y la agenda de seguridad pública.
Larrañaga murió el 22 de mayo de 2021 a los 64 años, en pleno ejercicio del cargo de ministro del Interior del gobierno de Luis Lacalle Pou. Su fallecimiento por un paro cardiorrespiratorio provocó una fuerte conmoción política e institucional y generó un impacto particularmente profundo dentro de la estructura policial.
Durante su gestión, impulsó una línea política basada en el respaldo explícito a la Policía, el endurecimiento del discurso sobre seguridad y la recuperación de autoridad del Estado frente al delito. Esa impronta ya había comenzado a delinearse años antes con la campaña “Vivir sin miedo”, convertida luego en uno de los principales ejes de su etapa ministerial.
En ese contexto, una de las imágenes simbólicas asociadas a su muerte fue la aparición de la frase “Hay orden de no aflojar”, pintada en instalaciones policiales y posteriormente replicada en distintos ámbitos vinculados a la seguridad y al oficialismo. La consigna terminó por sintetizar el vínculo político y simbólico que Larrañaga había construido con buena parte de la estructura policial y de la sociedad durante su paso por Interior.
El episodio trascendió el homenaje espontáneo. Dentro del Ministerio del Interior y de distintas dependencias policiales, la muerte de Larrañaga fue vivida como la pérdida de una figura que había colocado la seguridad pública en el centro de la agenda política y que contaba con un sólido respaldo institucional para la Policía.
Cinco años después, el homenaje impulsado por el Partido Nacional vuelve a situar esa etapa en el centro de la memoria política del oficialismo. No solo por el peso histórico de Larrañaga dentro del nacionalismo, sino también porque su figura continúa ocupando un lugar singular en la discusión sobre la seguridad, la autoridad y la conducción política del Ministerio del Interior en Uruguay.












