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Miguel Abella, un año después: con sello propio y rumbo firme hacia el Maldonado del futuro

Miguel Abella, un año después: con sello propio y rumbo firme hacia el Maldonado del futuro

Miguel Abella llega al primer año de gestión convencido de que el rumbo es el correcto. Reivindica el camino recorrido, desarrolla cómo entiende que debe crecer Maldonado y reafirma el estilo de gobierno que ha impulsado desde que asumió y que pretende consolidar durante el resto del período. En una entrevista en profundidad con el ciclo de Punta News y Canal 2, el jefe comunal también explica por qué sostiene que la etapa de mayor ejecución comienza ahora.

El primer año de gobierno de Miguel Abella no fue, según su propia definición, el de las grandes obras ni el de las transformaciones más visibles. Fue el tiempo dedicado a ordenar la administración, conformar el equipo de gobierno, elaborar el presupuesto quinquenal y preparar la modificación presupuestal que, sostiene, permitirá acelerar la ejecución del programa durante el resto del período.

Así lo planteó en el ciclo de Punta News y Canal 2, en la primera entrevista concedida al cumplirse un año de gestión, en la que respaldó la necesidad de haber destinado buena parte de estos 12 meses a construir la estructura sobre la que pretende desarrollar el gobierno durante los cuatro años que quedan por delante.

La explicación comenzó, incluso, antes del 10 de julio de 2025. Al recordar aquellos días previos a la asunción, Abella volvió a la casa de 18 de Julio y Treinta y Tres, convertida durante los dos meses posteriores a la elección departamental en el lugar desde donde terminó de conformar el gabinete, se empezó a preparar el presupuesto y a definir las primeras líneas de una administración que, afirma, ya tenía un rumbo claro antes de instalarse en el quinto piso de la Intendencia.

"Trabajamos en la formación del equipo, en la formación de lo que nosotros habíamos dicho y que, por suerte, pudimos llevar adelante con la presentación del presupuesto en el primer año. Un presupuesto que tenía bien claras las líneas basadas en la gestión y que después, con la modificación presupuestal, nos permitió plasmar parte del proyecto ya con el trabajo de las distintas comisiones", explicó.

Esa puntualización no fue casual. Durante la entrevista rechazó la idea de que el presupuesto aprobado el año pasado hubiera sido apenas un instrumento de transición y reivindicó que allí ya estaban definidos los principales lineamientos del gobierno. La modificación presupuestal, afirmó, no implicó un cambio de rumbo, sino la posibilidad de profundizar en ese trabajo, incorporar aportes surgidos durante el proceso de elaboración y abrir ahora la discusión en la Junta Departamental.

Pero en lo que tiene que ver con el ejercicio cotidiano de gobernar, Abella admitió que la realidad también le presentó situaciones que no imaginaba.

"Sorpresas siempre hay", respondió. "Hay cosas que uno se las había pensado de una manera y cuando las ve en la realidad eran totalmente distintas". Aclaró enseguida que esas sorpresas existieron "para bien y para mal", aunque remarcó que ninguna modificó el rumbo que había definido para la administración.

Entre ellas, ubicó una de las tareas que más tiempo le demandó durante este primer año: introducir cambios en una estructura en la que muchos funcionarios llevaban más de una década trabajando de la misma manera.

"Siempre que se trata de hacer algún cambio en la gestión, con funcionarios que hace diez o quince años vienen haciendo las cosas de una manera y uno les pide que las hagan de otra, primero hay que convencerlos; primero hay que tratar de que entiendan qué es lo que uno quiere llevar adelante", explicó.

A ese proceso se sumó otro desafío que terminó por modificar el funcionamiento interno de la administración: la aplicación del régimen de incentivos jubilatorios previsto en el presupuesto. Abella aclaró especialmente que no se trató de renuncias, sino de funcionarios que accedieron al retiro mediante ese mecanismo, y reveló que, hasta el comienzo de su licencia reglamentaria, ya se habían acogido más de 300 trabajadores.

"Eso nos llamó personalmente la atención", reconoció, al explicar que ese movimiento obligó simultáneamente a reorganizar equipos, redistribuir tareas y comenzar a pensar la estructura de la Intendencia con perfiles diferentes a los que tenía hasta ahora.

Ese trabajo, sostuvo, explica buena parte de una percepción que, reconoce, puede existir entre algunos vecinos.

"Yo creo que la gente a veces piensa que uno podía salir más rápido a los barrios, podía haber salido más rápido a responder en un montón de cosas", dijo. Pero inmediatamente recordó que, durante la campaña, había advertido de que los primeros meses estarían destinados precisamente a cerrar la gestión anterior, culminar compromisos ya en marcha y ordenar la administración antes de iniciar una etapa de mayor ejecución.

"Lo del 25 era cerrar la administración pasada. El 26 ya empezamos a ordenar", resumió.

Para Abella, esa etapa de reorganización interna empieza ahora a trasladarse al territorio. Y al explicar cómo imagina esa segunda fase del gobierno, fue contundente en la definición: "No correrla de atrás como siempre."

El concepto se refiere a qué entiende que debe ser el modelo de crecimiento para Maldonado durante los próximos años y por qué considera que el departamento ya no puede seguir reaccionando una vez que los problemas aparecen. A su juicio, el crecimiento sostenido de la población terminó por desbordar, en muchos casos, la capacidad del Estado para acompañarlo con infraestructura y servicios.

"Maldonado ha sido el único departamento que ha crecido. El único. Y ha crecido de una manera totalmente desmedida con respecto a los demás departamentos. Cualquier persona, antes de irse del país, pasa por Maldonado a probar suerte. Hubo un crecimiento desmedido sin tener la posibilidad de avanzar en una cantidad de servicios lógicos para la necesidad de la gente. Yo te hablo de agua, te hablo de saneamiento y creo que hay un tema al que también hay que ponerle el ojo: la energía", afirmó.

A partir de ese diagnóstico explicó cuál pretende que sea el cambio de enfoque durante el resto del período.

"Lo que yo pienso llevar adelante es tratar de avanzar para que la inversión que venga a nuestra zona, el crecimiento que estamos teniendo, venga acompañado con los servicios desde antes. Prever ese tipo de cosas. No correrla de atrás como siempre", sostuvo.

Esa planificación, aseguró, también explica por qué la mayor parte del esfuerzo de la Intendencia estará concentrado fuera de la franja costera tradicional.

"Va a haber obras puntuales, pero el 100% va a estar fijado en lo que es de Roosevelt hacia el norte, tratando de llegarle a la gente, a ese crecimiento de cantidad de barrios que hay hoy, de una manera distinta; que tengan los servicios antes de llegar", afirmó.

Abella la vinculó con situaciones concretas que, según entiende, reflejan la necesidad de cambiar la forma de planificar el desarrollo urbano. Uno de los ejemplos fue el de los más de 400 terrenos que la Intendencia adquirió durante la administración anterior. Recordó que la tierra estaba disponible, pero que su entrega a las familias quedó condicionada por la falta de infraestructura básica.

"La tierra la Intendencia la compró y la tenía. ¿Qué era lo que faltaba? Los servicios. Hoy estamos trabajando justamente en eso y espero que en octubre podamos estar entregando esos terrenos", señaló.

A partir de esa experiencia adelantó además un cambio en el criterio para futuras adjudicaciones. Dijo que no quiere volver a realizar sorteos cuando los predios todavía no cuentan con las condiciones necesarias para su ocupación. Su idea es exactamente la inversa: terminar primero la infraestructura, realizar el sorteo directamente en el lugar y que quienes resulten beneficiados conozcan de inmediato cuál será el terreno que les corresponde.

"Yo no pienso hacer sorteos de terrenos en las mismas condiciones en que se venían haciendo", afirmó, convencido de que esa modalidad brinda mayores certezas a las familias y evita generar expectativas que luego dependen de obras todavía pendientes.

Ese ejemplo lo llevó a desarrollar una reflexión más amplia sobre la forma en que, entiende, deberá proyectarse Maldonado durante las próximas décadas. A su juicio, el crecimiento ya no puede analizarse únicamente desde el punto de vista de cada emprendimiento en particular. La planificación, sostuvo, debe incorporar una mirada mucho más amplia sobre todo el entorno.

"No quiero que el día de mañana alguien venga a fraccionar algo pensando solamente en su fraccionamiento, sin mirar todo lo que hay alrededor. La Intendencia tiene que ver qué desarrollo puede haber en toda la vuelta", explicó.

Para Abella, ese cambio de lógica resume buena parte del gobierno que pretende construir. Un gobierno que no espere a que aparezcan los problemas para resolverlos, sino que procure anticiparse al crecimiento del departamento mediante una planificación capaz de acompañar, con agua, saneamiento, energía, movilidad y servicios públicos, la expansión que, asegura, Maldonado seguirá experimentando durante los próximos años.


La entrevista completa puede verse en la sección Entrevistas de Punta News.

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