La red solidaria que nació tras la muerte de Enrique Pérez Morad sigue activa once años después
- May 20 2026
La Asociación Civil Doctor Enrique Pérez Morad fue reconocida por la Junta Departamental de Maldonado en una sesión atravesada por una fuerte carga humana y política. Creada en 2016 a partir de una iniciativa de pacientes, colegas y amigos del médico infectólogo, la organización mantiene activa una red de trabajo social vinculada a la salud mental, la prevención del suicidio, el VIH, el apoyo psicológico y la asistencia comunitaria.
Once años después de la muerte del doctor Enrique Pérez Morad, la red solidaria que nació alrededor de su figura sigue activa en Maldonado y fue reconocida este martes por la Junta Departamental en una sesión marcada por recuerdos personales, referencias a su trayectoria médica y una fuerte dimensión humana que atravesó toda la noche.
El reconocimiento fue impulsado por el edil Javier Ramírez y estuvo dirigido a la Asociación Civil Doctor Enrique Pérez Morad, creada en 2016, un año después del fallecimiento del médico infectólogo, a partir de una iniciativa de pacientes, colegas y amigos.
La sesión reunió en sala al intendente Miguel Abella, al senador Eduardo Antonini, al diputado Joaquín Garlo, al exintendente Óscar de los Santos, integrantes históricos de la asociación, médicos, familiares y allegados de Pérez Morad, mientras que parte de su familia en Argentina y España seguía la transmisión por YouTube.
Durante la exposición central, Ramírez repasó la trayectoria profesional y humana de Pérez Morad, recordando su trabajo como médico internista e infectólogo, su actuación en hospitales públicos del departamento y su participación en los primeros procesos de descentralización de la Facultad de Medicina.
El edil destacó especialmente que durante décadas trabajó de forma honoraria en los hospitales de Maldonado y San Carlos como médico consultante especializado.
“Concurrió y atendió sin cobrar un solo peso. Lo hizo como médico consultante. Solo lo hizo como vocación de servicio y entrega a la comunidad”, sostuvo.
La exposición también reconstruyó parte del perfil humano del médico, incluyendo una de las escenas más comentadas de la noche: cuando, según relató Ramírez, Pérez Morad acompañaba con su guitarra a pacientes en etapas terminales.
“Cuando no quedaba respuesta para curar, cuando el tratamiento no resultaba y el paciente entraba en inevitable etapa terminal, el doctor Enrique lo visitaba. Tocaba su guitarra”, recordó.
Pérez Morad fue además uno de los primeros infectólogos del interior del país y desarrolló gran parte de su trabajo durante los años más duros del VIH/SIDA, una etapa que varios ediles recordaron durante la sesión.
La actual diputada Marita Araújo —viuda de Pérez Morad y también exedila departamental— fue una de las oradoras centrales de la noche y aportó una de las definiciones más fuertes de toda la sesión al explicar cómo nació la asociación.
“Esta asociación civil no partió de nosotros, partió de los pacientes de Enrique”, afirmó.
Araújo sostuvo que la organización se mantiene gracias a un grupo de trabajo “consecuente, solidario y desinteresado” y señaló que la memoria de Pérez Morad continúa vigente a través de las tareas comunitarias que la asociación desarrolla en Maldonado.
“Hasta el día de hoy se nos sigue acercando gente que agradece, que dice que Enrique le salvó la vida hace más de 30 años y que lo extraña”, expresó.
Actualmente la asociación trabaja en distintas áreas vinculadas a salud y asistencia social. Entre otras acciones, integra la Comisión Departamental de Prevención del Suicidio, participa en actividades sobre salud mental y autismo, colabora con grupos vinculados a consumo problemático de sustancias y VIH, coordina atención psicológica junto a estudiantes avanzados y mantiene un banco de elementos ortopédicos que funciona en régimen de préstamo gratuito para la comunidad.
También desarrolla apoyos sociales en barrios vulnerables del departamento y participa en campañas solidarias y actividades de acompañamiento comunitario.
Durante la sesión, varios dirigentes de distintos partidos políticos recordaron además el perfil humano y político de Pérez Morad, quien también ocupó la Secretaría General de la Intendencia de Maldonado.
Sin embargo, más allá de las referencias partidarias, el clima general de la noche terminó construyéndose alrededor de otra idea: la permanencia de una memoria colectiva sostenida desde la solidaridad y el trabajo comunitario.
“La memoria se sostiene con la solidaridad, con la empatía y con la no indiferencia ante el sufrimiento”, afirmó Araújo en el tramo final de su intervención.
La sesión culminó con la entrega de una placa recordatoria a la asociación, en una jornada donde la Junta Departamental terminó funcionando más como espacio de reconstrucción colectiva de memoria que como un acto protocolar de reconocimiento institucional.












