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Tras saltar un vallado para entrar a su propia obra, Cipriani se reúne con Abella por el futuro del proyecto y busca llegar a Orsi

Tras saltar un vallado para entrar a su propia obra, Cipriani se reúne con Abella por el futuro del proyecto y busca llegar a Orsi

Giuseppe Cipriani protagonizó este domingo un episodio inusual en el predio de la obra de San Rafael: la seguridad contratada por CRIBA no le permitió ingresar, intervino la Policía y el empresario terminó superando un vallado para acceder al predio, donde luego dispuso una custodia privada propia. En medio de la incertidumbre sobre cómo continuará el proyecto y quién estará al frente de los trabajos, este lunes será recibido por el intendente Miguel Abella y también solicitó una audiencia con el presidente Yamandú Orsi.

El enfrentamiento entre el Grupo Cipriani y CRIBA alcanzó este domingo una escena hasta ahora impensada en una disputa que ya había dejado a toda la plantilla de la constructora cesada y abrió interrogantes sobre quién continuará al frente de la obra: el propio Giuseppe Cipriani llegó al predio de San Rafael, pero la seguridad contratada por la empresa que tiene a su cargo los trabajos no le permitió entrar.

El empresario pretendía recorrer las instalaciones y conocer directamente el estado de una obra que atraviesa uno de sus momentos más inciertos. El guardia de seguridad lo reconoció como propietario, pero le explicó que no estaba autorizado a permitirle el ingreso.

La situación derivó en una discusión y una de las personas que acompañaba a Cipriani dio aviso a un patrullero que se encontraba en las inmediaciones. Un policía se acercó e intentó mediar, pero finalmente el empresario superó un vallado y entró al predio.

Lo ocurrido no terminó allí. Ya dentro de la obra, Cipriani se dirigió a las oficinas que pretendía inspeccionar, abrió el portón y dispuso el ingreso de guardias privados de una empresa llegada desde Montevideo para custodiar su patrimonio. De esa forma, el predio terminó con dos servicios de seguridad: el contratado por CRIBA y el prestado por el propio grupo inversor.

La escena llevó a un terreno completamente nuevo: una relación comercial que venía deteriorándose desde hacía meses y cuya ruptura ya se perfilaba como una posibilidad concreta antes de este episodio. Como ha informado Punta News en el seguimiento del conflicto, la continuidad de CRIBA al frente de los trabajos está en duda y el eventual ingreso de otra constructora forma parte del escenario sobre el que trabajadores y sindicato vienen preparándose.

Cipriani con Abella y un pedido para llegar a Presidencia
Con el futuro de la obra abierto, Cipriani será recibido este lunes a las 16:30 por el intendente Miguel Abella. La audiencia fue solicitada por el empresario para abordar la situación del proyecto del ex San Rafael, según confirmó oficialmente la Intendencia de Maldonado.

El encuentro ya había sido adelantado por Punta News, pero lo ocurrido este domingo incorpora un elemento nuevo a una instancia que se producirá en un momento en el que no solo está en discusión la relación entre el inversor y la constructora actual, sino también cómo seguirá una de las principales inversiones privadas de Punta del Este.

Cipriani busca, además, llevar sus planteos al máximo nivel del gobierno nacional: solicitó ser recibido por el presidente de la República, Yamandú Orsi. Hasta el momento no se ha informado que esa audiencia haya sido concedida.

La agenda de este lunes tiene, además, una coincidencia particular. A las 10.00, Abella firmará en la Jefatura de Policía el comodato que permitirá ampliar el destacamento de San Rafael, una obra financiada por Cipriani.

Se trata de una instancia independiente de la situación del proyecto hotelero, pero que vuelve a mostrar el vínculo del empresario con el departamento y, particularmente, con el entorno inmediato de una inversión que hoy enfrenta interrogantes muy diferentes a los que existían cuando se proyectaba su avance.

Una disputa comercial que terminó paralizando la obra
El episodio del domingo fue el último capítulo de un conflicto que, en pocos días, dejó a toda la plantilla de CRIBA cesada, expuso públicamente una disputa comercial millonaria y puso en duda la continuidad de la constructora al frente de la obra.

En una instancia celebrada el martes 11 en el Ministerio de Trabajo de Maldonado, CRIBA explicitó ante el SUNCA el conflicto comercial que mantenía con el Grupo Cipriani y atribuyó la situación a certificaciones de obra que, según sostuvo, permanecían impagas desde hacía cinco meses, por un monto de aproximadamente US$ 7 y 9 millones.

La controversia empresarial terminó impactando directamente en el empleo. El viernes, toda la plantilla de CRIBA quedó cesada y el sindicato advirtió especialmente sobre quienes no podían acceder al seguro de desempleo. Para el SUNCA, los trabajadores habían quedado atrapados como “rehenes” en una disputa comercial ajena a ellos.

En paralelo comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que CRIBA no continúe al frente de los trabajos. Esa hipótesis llevó al sindicato a anticipar otra pelea: si finalmente una nueva empresa asume la obra, buscará que los trabajadores actuales sean tenidos en cuenta, tanto quienes pasaron al seguro de desempleo como quienes quedaron sin esa cobertura.

El Grupo Cipriani, por su parte, atribuyó públicamente a CRIBA incumplimientos contractuales desde noviembre de 2025 y sostuvo que la constructora había reconocido dificultades para cumplir sus compromisos económicos. En esa comunicación dejó abierta la posibilidad de sustituirla al frente de los trabajos.

CRIBA respondió posteriormente mediante un comunicado publicado en medios nacionales, en el que negó haber incumplido sus obligaciones, sostuvo que las modificaciones de los plazos obedecieron a circunstancias ajenas a su responsabilidad, afirmó estar al día con los trabajadores y subcontratistas y manifestó su disposición a resolver las diferencias mediante el diálogo.

Ese intercambio había dejado abierta la posibilidad de una eventual ruptura contractual. Lo sucedido este domingo añadió una imagen mucho más concreta del grado de deterioro alcanzado: mientras CRIBA mantiene la seguridad propia en el predio, el grupo inversor dispuso ahora también la suya.

La continuidad del proyecto queda así atravesada por varios frentes simultáneos: la definición de la relación con la constructora actual, el eventual ingreso de otra empresa, el destino de los trabajadores y subcontratistas, y los plazos de una obra cuya primera etapa ya fue postergada.

Es en ese escenario —y después de haber ido personalmente al predio para conocer su situación— que Cipriani se sentará este lunes con Abella y procurará también ser recibido por Orsi. La atención pasa ahora por que surjan definiciones sobre la continuidad de un proyecto cuya dimensión excede desde hace tiempo a las dos empresas enfrentadas y tiene un impacto directo en el empleo y la actividad económica de Maldonado.

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