Seguridad: el Senado cerró la interpelación con respaldo a Negro tras un debate tenso y marcado por cruces políticos
- Apr 10 2026
El Senado cerró en la madrugada de este viernes la interpelación al ministro del Interior, Carlos Negro, con una moción de respaldo que calificó de “ampliamente satisfactorias” sus respuestas y validó el rumbo trazado por el gobierno en materia de seguridad.
La resolución política llegó después de una jornada extensa, con cuestionamientos duros de la oposición al plan oficial, a las cifras presentadas por el ministerio y a eventuales cambios en política penitenciaria, pero sin alterar el desenlace que se esperaba por la mayoría del Frente Amplio en la cámara.
El eje central del cierre fue ese contraste: una interpelación con tono alto y momentos de fricción, pero que terminó con apoyo formal al ministro y a su equipo.
Negro había llegado al Parlamento con una línea clara de defensa: rendir cuentas “con datos” y sostener que la gestión muestra una baja sostenida de los homicidios. En la conferencia que dio durante el cuarto intermedio, remarcó que entre marzo de 2025 y marzo de 2026 la caída fue de 6,7% y planteó que, por primera vez, ese descenso permite hablar de una “tendencia clara”.
Del otro lado, Pedro Bordaberry mantuvo el eje crítico que había planteado desde el inicio de la convocatoria. En su conferencia de ese mismo cuarto intermedio sostuvo que la interpelación apuntaba a advertir al Poder Ejecutivo para que no repitiera errores del pasado, cuestionó la credibilidad de las cifras exhibidas por el ministerio y atacó la idea de avanzar hacia mecanismos para aliviar la saturación carcelaria. También planteó una contradicción política: si los resultados son buenos, dijo, no habría razón para cambiar el rumbo.
Ese choque entre relato de gestión y cuestionamiento opositor atravesó toda la sesión. La exposición inicial de Bordaberry había insistido en que el plan oficial llegó tarde, tiene pocas medidas nuevas y repite errores que, a su juicio, marcaron a los gobiernos del Frente Amplio. En la misma línea, volvió a reclamar coordinación internacional contra el narcotráfico mediante el llamado Escudo de las Américas.
Negro, en cambio, respondió que la seguridad debe asumirse como una causa nacional, defendió la continuidad de políticas que dieron resultado aun cuando hubieran comenzado en administraciones anteriores y sostuvo que el plan presentado a fines de marzo no es una formulación abstracta sino un marco para medidas ya en marcha. Entre ellas mencionó proyectos para endurecer sanciones por porte y tráfico de armas, reforzar el blindaje de fronteras y encarar cambios en el sistema penitenciario.
En el tramo político del debate también quedaron escenas de tensión que marcaron la jornada. Una de las más visibles se produjo cuando Andrés Ojeda quiso proyectar diapositivas en sala y la presidenta de la sesión, Bettiana Díaz, le indicó que ese material no había sido autorizado previamente. El intercambio derivó en un cuarto intermedio y, ya con las pantallas habilitadas, Ojeda ironizó con que le “apagaban” la pantalla y lanzó una broma sobre la vicepresidenta Carolina Cosse.
Otro de los pasajes de mayor tensión se dio en un cruce entre Andrés Ojeda y Blanca Rodríguez, que reflejó diferencias de enfoque sobre cómo abordar el combate al delito y expuso el tono político que atravesó buena parte de la sesión.
Más allá de esos episodios, el debate mantuvo un patrón claro: la oposición concentró sus objeciones en el contenido del plan, en el tiempo que demoró en presentarse y en la lectura de las cifras delictivas, mientras el oficialismo defendió el nuevo enfoque y los datos expuestos por el ministerio.
El cierre terminó de ordenar políticamente la interpelación. La moción aprobada por el Senado no solo respaldó a Negro, sino que sostuvo que el informe presentado mostró “datos contundentes” sobre la baja de los delitos, defendió el carácter participativo del Plan de Seguridad Nacional, reivindicó el cambio de paradigma en la formación policial y reafirmó el apoyo a las fuerzas policiales en el marco del respeto a los derechos humanos, la libertad y la democracia.
Así, la jornada dejó dos planos bien definidos: una oposición que intentó instalar dudas sobre el rumbo, las cifras y la política penitenciaria, y un oficialismo que terminó cerrando filas detrás del ministro. La interpelación tuvo fricción, cruces y alto contenido político, pero su desenlace no alteró el equilibrio de fuerzas: el Senado la clausuró con respaldo explícito a Negro.
foto: Laura Nicola, parlamento.gub.uy











