El veto francés como método: Macron bloquea el acuerdo UE-Mercosur y redefine el eje del comercio europeo
- Jan 08 2026
La decisión francesa no es táctica ni coyuntural: es política, estructural y declarativa. El presidente Emmanuel Macron anunció este jueves, a través de su cuenta oficial en X, que Francia votará en contra de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, lo que marca una posición que tensiona el eje comercial del bloque europeo y vuelve a poner en el centro la soberanía agrícola como variable estratégica.
“La France a décidé de voter contre la signature de l’accord entre l’Union européenne et les pays du Mercosur” (“Francia ha decidido votar en contra de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur”) escribió Macron, sellando una definición que venía gestándose desde el cierre formal de las negociaciones en diciembre de 2024 y que ahora se transforma en un veto explícito.
En su extenso mensaje, el mandatario francés enmarca el rechazo en una crítica de fondo al acuerdo, al que califica como “un acuerdo de otro tiempo”, negociado sobre un mandato “demasiado antiguo” (1999) y desconectado de las condiciones productivas, ambientales y sanitarias actuales. Aunque reafirma que Francia es favorable al comercio internacional, Macron sostiene que el tratado no justifica los riesgos que implica para sectores agrícolas sensibles, considerados “esenciales para nuestra soberanía alimentaria”.
Uno de los argumentos centrales es económico: según cifras de la propia Comisión Europea citadas por el presidente, el impacto del acuerdo UE-Mercosur sobre el PIB europeo sería de apenas +0,05% hacia 2040, un beneficio que Macron considera insuficiente frente a los costos potenciales para la agricultura francesa y europea.
Tres exigencias, avances parciales y un rechazo político total
Macron detalla que Francia impulsó tres demandas clave durante la etapa final de negociación, que derivaron en avances que reconoce como “concretos”, aunque insuficientes para revertir el rechazo:
1. Cláusula de salvaguarda agrícola: la incorporación de un “freno de emergencia” que permitiría limitar o suspender las importaciones agrícolas del Mercosur ante desestabilizaciones del mercado europeo, activable incluso ante variaciones del 5% en precios o volúmenes, a solicitud de un solo Estado miembro o de representantes sectoriales.
2. Medidas de reciprocidad productiva (“medidas espejo”): exigencia de que los productos importados cumplan las mismas normas que rigen para los productores europeos en materia de pesticidas, alimentación animal y uso de antibióticos. La Comisión Europea anunció avances en este punto para varias sustancias ya prohibidas en Francia, aunque Macron advierte que el proceso debe extenderse a todos los insumos críticos.
3. Refuerzo de controles sanitarios: fortalecimiento de los controles en la frontera y de las auditorías veterinarias y fitosanitarias en países terceros, con el objetivo de garantizar el cumplimiento efectivo de las normas europeas. En este marco, destaca la creación de una task force en la Comisión Europea, antecedente de una futura fuerza europea de control sanitario, reclamada por Francia desde hace años.
A estos puntos se suman compromisos presupuestales confirmados por la Comisión Europea el 7 de enero en Bruselas, entre ellos un complemento de 45.000 millones de euros en ayudas directas de la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2028, que permitiría a Francia mantener su actual nivel de apoyo al sector agrícola hasta 2034, y la garantía de que no habrá aumentos en el precio de los fertilizantes vinculados al impuesto al carbono en frontera.
Sin embargo, el presidente es categórico: “pese a estos avances incontestables”, el acuerdo enfrenta un rechazo político unánime en Francia, evidenciado en los debates recientes tanto en la Asamblea Nacional como en el Senado. Ese consenso interno es el que, según Macron, vuelve inevitable el voto negativo en el Consejo.
Una señal a Europa y al Mercosur
La decisión francesa no clausura definitivamente el proceso, pero sí lo condiciona severamente. Macron subraya que la firma del acuerdo “no es el final de la historia” y que Francia continuará presionando para que los compromisos asumidos por la Comisión se implementen plenamente. Al mismo tiempo, redefine prioridades: acelerar una agenda europea centrada en la protección, la competitividad y la inversión, antes que en acuerdos de liberalización comercial que, a su juicio, ya no responden a los equilibrios del siglo XXI.
El veto francés introduce así una variable política de alto impacto en el futuro del acuerdo UE-Mercosur, reordenando el debate no solo en términos comerciales, sino también en torno al modelo productivo, seguridad alimentaria y poder regulatorio europeo.
fuente: cuenta oficial de Emmanuel Macron en X (@EmmanuelMacron),












