De 10.800 a 27.600 horas y más de $20 millones al mes: los datos de la FFSP sobre las tercerizaciones del Hemocentro
- Aug 31 2026
La Departamental Maldonado de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) sostiene que, durante la gestión de Jorge Curbelo, se ampliaron las contrataciones tercerizadas más allá de los servicios y las horas originalmente previstos, se incorporó personal para tareas diferentes a las licitadas y, tras la caída de los llamados, se recurrió a compras directas. José Luis Fuentes y Mario Sosa afirmaron en el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2 que una contratación que partió de 10.800 horas anuales llegó a 27.600 y que actualmente una empresa factura más de $20 millones mensuales por distintos servicios. Punta News accedió al detalle completo de los antecedentes y de los casos en los que la Federación sustenta esos cuestionamientos.
El salto de 10.800 a 27.600 horas que cuestiona la Federación se produjo, según la reconstrucción de José Luis Fuentes y Mario Sosa, dentro de una contratación que originalmente tenía un objeto preciso. La Licitación Pública 3/2019 había sido adjudicada para disponer de personal tercerizado destinado a la limpieza del Hemocentro, con auxiliares de servicio capacitados para esas tareas y una previsión de 10.800 horas anuales.
Fuentes, presidente de la Departamental Maldonado de la FFSP, y Sosa, secretario de la misma organización, sostienen que, durante la gestión de Jorge Curbelo, esa contratación comenzó a utilizarse también para incorporar personal administrativo. Atribuyen esa decisión al entonces director técnico y afirman que se tomó sin la autorización de la Dirección de la Unidad Ejecutora. En ese proceso, señalan, el volumen contratado llegó a 27.600 horas.
“En licitaciones, cuando hubo licitaciones, fueron por 10.800 horas anuales; después de que cayeron las licitaciones, se hizo por compra directa. 27.600 horas han llegado”, afirmó Fuentes durante la entrevista. Al ser consultado sobre qué funciones se cubrían, mencionó auxiliares de servicio, administrativos y, en un determinado período, de seguridad.
El dirigente situó allí otro de los cambios que cuestiona la Federación: el paso de licitaciones a compras directas. “Ahora son compras directas en realidad, no es de licitación”, señaló, y aseguró que actualmente una empresa factura más de $20 millones mensuales por diferentes prestaciones vinculadas al Hemocentro.
Según Sosa, esa misma empresa concentra seis servicios cuando, sostuvo, no debería superar tres. Entre las prestaciones que mencionó figuran las de los auxiliares de servicio, los administrativos y los choferes del Hemobús y de la Unidad Móvil de Aféresis (UMA). Al ser consultado durante la entrevista sobre cómo se estructuraban esas contrataciones, reconoció que no podía precisar el mecanismo empresarial, pero reafirmó que distintos servicios eran prestados por la misma firma.
El cuestionamiento de la FFSP no se limita ni a la cantidad de horas ni al procedimiento utilizado para contratarlas. Dentro de la misma licitación correspondiente a la empresa de limpieza, Fuentes y Sosa ubican la incorporación de una maquilladora. Sostienen que esa contratación se realizó sin conocimiento ni autorización de la Dirección de la Unidad Ejecutora y que, posteriormente, derivó en un juicio raíz de los reclamos de la trabajadora.
La Federación remarca que, dentro de la estructura de la Unidad Ejecutora, no existe un cargo de “maquilladora” y califica esa contratación como un “lujo injustificable”. El planteo forma parte del cuestionamiento más amplio que los dirigentes formulan sobre la utilización de contratos adjudicados con una finalidad determinada para tareas que, según afirman, no guardaban relación con el objeto original.
Un segundo caso se refiere a una empresa contratada para prestar apoyo administrativo durante las jornadas del Hemobús. El objeto, según la información manejada por la Federación, contemplaba personal administrativo destinado a las colectas y a otras actividades directamente relacionadas con ellas, como el trabajo con sangre y la promoción de la donación.
Fuentes y Sosa sostienen que por esa vía fueron contratadas dos parteras y dos administrativas para desempeñarse en el centro de recolección de leche (Banco de Leche Materna) que no pertenecía ni al Hemocentro ni a la Unidad Ejecutora. Las parteras, afirman, figuraban formalmente como “administrativas” contratadas para el Hemocentro.
La FFSP agrega que desde la Unidad Ejecutora (UE) también se financiaban los gastos del Banco de Leche y menciona específicamente insumos de sangre que, según sostiene, se cargaban al presupuesto de la UE.
Otro capítulo de las contrataciones involucra directamente a técnicos en hemoterapia y está vinculado con la expansión de las colectas fuera de la región Este.
Durante la pandemia, el Hemocentro fue autorizado excepcionalmente a realizar jornadas fuera de su zona habitual mediante el Hemobús y la UMA. Esta última se utilizó entonces para obtener plasma convaleciente de personas recuperadas de Covid-19, en un contexto marcado por la disminución general de donantes y por la necesidad de contar con ese producto para pacientes enfermos. En ese período también estaba autorizada la contratación de personal técnico mediante la Comisión de Apoyo de ASSE.
José Luis Fuentes explicó en la entrevista que la autorización territorial llegó a su fin con esa situación excepcional. “Cuando la pandemia culminó, culminó la autorización para que el Hemobús saliera fuera del radio al cual había sido designado en un principio”, señaló. El radio habitual comprendía Maldonado, Rocha, Lavalleja, Treinta y Tres y Cerro Largo.
Según Fuentes, Curbelo continuó solicitando autorización para salir de la región una vez terminada la pandemia, pero recibía respuestas negativas. “Él mandaba mails solicitando autorización para salir fuera de la región y se le respondía negativamente que no podía salir de la región. ¿Y cuando salía igual? Salía bajo su responsabilidad, sin autorización”, afirmó.
Maytha Zapata, técnica en hemoterapia y funcionaria del Hemocentro, hizo allí una precisión sobre la situación de los propios trabajadores. “Algo que no es menor es que nosotros, como funcionarios, no sabíamos que no estaba autorizado”, señaló. Explicó que los técnicos eran convocados para concurrir a una jornada y cumplían esa indicación sin conocer las gestiones administrativas que había detrás. “Nosotros nos enteramos ahora de que eso nunca estuvo autorizado”, afirmó.
La Federación sostiene que también la UMA continuó utilizándose fuera de la región, ya entonces para colectar Concentrados de Plaquetas de Donante Único (CPDU), porque había dejado de existir la necesidad extraordinaria de recolectar plasma convaleciente.
Fuentes y Sosa señalan que tanto el Hemobús como la UMA pertenecen a la Fundación Hemovida y fueron cedidos en comodato al Hemocentro para operar en la región Este. Según la información que manejan, el contrato permite la salida de esa zona únicamente en situaciones debidamente autorizadas, y esas autorizaciones no se otorgaron tras la pandemia.
Para la Federación, mantener ese despliegue generaba, a su vez, necesidades adicionales de personal. Afirma que el Hemocentro no tenía suficientes técnicos en su plantilla para sostener algunas de aquellas colectas, que describe incluso como jornadas “maratónicas”, y que, luego de la pandemia, dejó de existir la autorización que había permitido contratar técnicos a través de la Comisión de Apoyo.
Es en ese punto donde Fuentes y Sosa ubican el comienzo, durante 2024, de un mecanismo de convocatoria que consideran irregular. Según explican, se llamaba “suplente” a un técnico que en realidad no ingresaba para sustituir a un funcionario ausente por licencia, enfermedad u otra causa.
En la terminología utilizada por los trabajadores, esas personas eran llamadas “sin espejo”: no existía un titular ausente cuya carga horaria estuvieran cubriendo. Se incorporaban para sumar personal a las jornadas que el Hemocentro no podía atender con su dotación habitual.
Ese mismo mecanismo figura documentado en la Auditoría Interna de ASSE sobre la contratación de suplentes, a la que Punta News accedió y publicó. El informe constató que, al 10 de enero de 2026, permanecían adeudadas 2.096 horas correspondientes a personal suplente contratado “sin contar con una ausencia justificada por parte de un titular”: exactamente la modalidad que Fuentes y Sosa describen como suplencias “sin espejo”. La auditoría verificó también que Recursos Humanos del Hemocentro acumulaba esas horas excedentes para pagarlas posteriormente mediante una planilla de Excel denominada “cuenta corriente”, un sistema que no estaba formalmente validado por ASSE Central.
Según la reconstrucción de Fuentes y Sosa, durante 2024 ASSE no pagó inicialmente las horas realizadas por esos técnicos. A fines de ese año, Curbelo solicitó que se abonaran 750 horas que ya habían sido trabajadas por personas convocadas bajo la promesa de recibir ese pago.
El planteo terminó en una reunión en ASSE en la que, según la FFSP, participaron Curbelo, autoridades de la Unidad Ejecutora, la Gerencia Asistencial, la Gerencia General, representantes de los trabajadores, de la FFSP y de la propia Comisión de Apoyo. La solución alcanzada fue que ASSE pagara esas horas por única vez y que se advirtiera expresamente al entonces director que el mecanismo no debía repetirse.
La Federación afirma que las convocatorias continuaron. Más aún: sostiene que, a fines de 2025, Curbelo reclamó a ASSE el pago de otras 2.500 horas correspondientes al personal contratado de esa manera.
De acuerdo con Fuentes y Sosa, ese segundo reclamo no fue aceptado. La interpretación que le fue comunicada, según sostienen, fue que esas horas habían sido convocadas sin ajustarse al régimen correspondiente, pese a la advertencia previa, y que ASSE no las pagaría.
La Federación vincula la necesidad de recurrir a personal adicional con la decisión de sostener colectas en todo el país. En su reconstrucción, señala que esas salidas también tuvieron un impacto económico considerable. Como ejemplo, estima que trasladar los equipos desde Maldonado hasta Rivera podía superar los $600.000, entre viáticos, contratación de choferes, instalación de energía eléctrica para el Hemobús y la UMA, y traslado del personal, antes incluso de sumar el costo habitual de procesar las unidades obtenidas.
Fuentes y Sosa sostienen que las jornadas fuera de la región también afectaban a los bancos de sangre locales. Según explican, una colecta de entre 30 y 50 donantes podría dejar al servicio de esa localidad sin esas mismas personas como potenciales donantes durante al menos cuatro meses. Afirman que los responsables de los bancos departamentales plantearon reiteradamente esa situación.
La Federación agregó otro cuestionamiento: sostiene que, una vez terminada la pandemia, ASSE era autosuficiente en unidades de sangre y que una parte importante de la sangre y de los CPDU obtenidos por el Hemocentro en esas jornadas terminó destinada a bancos de sangre privados, sin recuperar los costos de producción asumidos por el sistema público.
En ese contexto, Fuentes y Sosa destacan una característica particular de la situación laboral de los técnicos en hemoterapia de Maldonado: durante el período cuestionado, Curbelo ejercía funciones de jefatura en los tres bancos de sangre que identifican en el departamento, el Hemocentro, la mutualista Mautone y la Asistencial de Maldonado. Para la Federación, esa concentración tenía una incidencia especial en los trabajadores que podían desempeñarse simultáneamente en más de una de esas instituciones.
La combinación de tercerizaciones destinadas a funciones distintas de las originalmente contratadas, compras directas, crecimiento de horas y convocatorias de técnicos fuera del esquema regular constituye el núcleo del cuestionamiento que Fuentes y Sosa formulan sobre este capítulo de la gestión.
Sosa lo sintetizó durante la entrevista en términos particularmente duros. Después de describir la concentración de servicios y el mecanismo de compras directas, sostuvo que la conducción había funcionado “pensando que es una empresa privada y que él es el dueño”.
La entrevista completa está disponible en la sección Entrevistas de Punta News y en el canal de YouTube.











