Contradicción verde: ecoparque que la IDM restauró terminó con ombúes talados y una investigación en marcha
- Jan 09 2026
La tala de varios ombúes en el Parque Metropolitano de los Arroyos Maldonado y San Carlos activó una reacción política inmediata del intendente de Maldonado y abrió un foco de tensión en una zona que la propia administración presenta como emblemática en materia de preservación ambiental.
Ante las denuncias formuladas por vecinos en las últimas horas, el intendente Miguel Abella rechazó de plano la situación y dispuso una investigación administrativa para determinar quién ordenó la tala, bajo qué criterio y con qué respaldo técnico o jerárquico, según confirmaron fuentes oficiales al caer la tarde de este viernes.
La decisión del jefe comunal se produce en un contexto particularmente sensible: el área intervenida forma parte del Ecoparque del Arroyo Maldonado, un espacio que la Intendencia señala como eje estratégico de su política ambiental, con acciones de restauración, articulación interinstitucional y planificación a largo plazo.
De hecho, tal como informó Punta News en setiembre pasado, el propio Abella participó de actividades oficiales en la zona, en el marco del proceso de recuperación del predio que anteriormente ocupaba la ex Protectora Rioplatense de Animales, hoy bajo órbita departamental
Un área en restauración, no en intervención
Desde el departamento de Gestión Ambiental, en coordinación con la dirección de Ambiente, la IDM había ejecutado en setiembre una restauración integral del área, que incluyó la recuperación del suelo y una jornada de plantación de especies nativas realizada el jueves 18, junto a estudiantes de la Tecnicatura de Guardaparques de UTU Arrayanes.
Posteriormente, se conformó la Mesa del Ecoparque del Arroyo Maldonado, un ámbito interinstitucional que integra a organizaciones vecinales, la Intendencia, el CURE, UTU Arrayanes, investigadores independientes y los municipios de San Carlos, Maldonado y Punta del Este, con el objetivo explícito de elaborar el plan de manejo del Ecoparque.
En paralelo, el presupuesto departamental vigente creó el Fondo Departamental de Humedales, destinado a financiar acciones de investigación, restauración y educación ambiental, y reconoció el valor estratégico de estos ecosistemas para la conservación y la mitigación del impacto climático.
A esto se suma la articulación en curso con el Ministerio de Ambiente para la implementación del Decreto Nacional de Humedales, lo que refuerza el carácter protegido del área y vuelve aún más llamativa la intervención denunciada.
Relevamiento de daños e investigación en curso
La tala de los ombúes —especie emblemática del paisaje y de alto valor ecosistémico y simbólico— generó sorpresa e indignación tanto entre vecinos como entre actores vinculados al proceso de preservación.
Desde la dirección de Ambiente se anunció que se realizará un relevamiento técnico en la zona para cuantificar el daño ambiental, mientras avanza la investigación administrativa dispuesta por Abella, que deberá establecer responsabilidades y eventuales sanciones.
La paradoja es evidente: en un territorio donde la Intendencia está impulsando acciones concretas de preservación ambiental y de ordenamiento del Ecoparque, la tala no autorizada aparece como un hecho disruptivo que expone tensiones en los mecanismos de control, en la cadena de decisiones y en la capacidad de garantizar la protección efectiva del área.
Ahora, la investigación determinará si se trató de un error operativo, de una decisión aislada o de una falla más profunda en los mecanismos de control. En cualquier caso, el episodio expone una tensión difícil de eludir: cuando las políticas ambientales se formalizan y adquieren centralidad, las inconsistencias en su ejecución adquieren inevitablemente relevancia política.
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