Hemovida: “Si el Hemobus y la UMA se donaban a ASSE, seguramente no estarían en Maldonado”
- May 14 2026
En una extensa comparecencia ante la Comisión de Higiene y Salud de la Junta Departamental, el presidente de la Fundación Hemovida, Eduardo Suárez, defendió la decisión de mantener bajo control de la fundación el Hemobus y la Unidad Móvil de Aféresis (UMA), confirmó que el proyecto del Banco de Leche Materna quedó bajo “reestudio” tras el cambio de gobierno y protagonizó una sesión atravesada por el debate sobre el futuro institucional del Hemocentro, el rol de ASSE y la autonomía de Maldonado sobre recursos construidos durante años desde el departamento.
“Si los hubiéramos donado a ASSE, seguramente no tendríamos acá ninguna de las dos cosas”.
La frase del escribano Eduardo Suárez apareció en medio de una extensa comparecencia ante la Comisión de Higiene y Salud de la Junta Departamental y terminó condensando buena parte del clima político e institucional que atravesó la sesión.
La reunión, realizada el pasado lunes 11 de mayo y registrada en una versión taquigráfica a la que accedió Punta News, dejó expuesta una discusión que ya excede el cese del Dr. Jorge Curbelo y que empezó a concentrarse en otro plano: el control de recursos, el futuro del Banco de Leche Materna y el modelo institucional que tendrá el Hemocentro de Maldonado en la nueva etapa abierta tras el cambio de gobierno.
El presidente de la comisión, el edil nacionalista Fabricio Rodríguez, marcó desde el inicio ese eje de discusión. Al recibir a Suárez, explicó que la convocatoria buscaba abordar “la relación con ASSE y con el Sistema Nacional de Sangre”, además de analizar “la proyección a futuro” del Hemocentro y del Banco de Leche Materna.
A lo largo de la comparecencia, Rodríguez fue llevando buena parte de los intercambios hacia dos asuntos centrales: la administración y el control de los recursos vinculados al Hemocentro y el futuro institucional del Banco de Leche.
Antes de entrar en ese terreno, Suárez buscó despejar una de las confusiones que, según admitió, comenzaron a instalarse públicamente en las últimas semanas: la idea de que Hemovida y el Hemocentro funcionan como una misma estructura.
“Nosotros no tenemos ningún tipo de injerencia en ninguno de los aspectos administrativos del Hemocentro”, afirmó al explicar que la fundación funciona como comisión de apoyo y no como órgano de cogestión.
El escribano repasó, además, el origen de Hemovida, creada hace unos 15 años a partir de una iniciativa multipartidaria y multisectorial que impulsó campañas públicas para financiar el proyecto del Hemocentro. Recordó que la fundación reunió unos 400 mil dólares mediante aportes de vecinos y campañas de recaudación, mientras que durante el gobierno de Tabaré Vázquez se aprobó un aporte estatal de un millón de dólares para la construcción del edificio.
Según detalló, Hemovida se encargó del equipamiento integral del centro regional de sangre y continuó operando como estructura de apoyo para diversas necesidades operativas.
La discusión tomó otro tono cuando Rodríguez consultó específicamente sobre el Hemobus y la Unidad Móvil de Aféresis (UMA), dos de los activos que han estado en el centro del debate político durante las últimas semanas.
Suárez confirmó que ambos vehículos continúan siendo propiedad de la fundación y que fueron entregados en comodato gratuito a ASSE, organismo que administra su uso cotidiano. “ASSE administra el uso, la decisión de a dónde va, los choferes que tiene, a dónde se guarda, el mantenimiento. Absolutamente todo lo hace ASSE”, explicó.
“ASSE administra el uso, la decisión de a dónde va, los choferes que tiene, a dónde se guarda, el mantenimiento. Absolutamente todo lo hace ASSE”, explicó.
El presidente de Hemovida detalló, además, que el Hemobus tuvo un costo cercano a los 350 mil dólares y que la Unidad Móvil de Aféresis demandó una inversión de entre 120 mil y 130 mil dólares, financiada mediante aportes públicos y privados, entre ellos colaboraciones de Banco República, ANCAP y el Banco de Seguros del Estado.
Según explicó, Hemovida mantiene actualmente el pago de los seguros y la gestión de las exoneraciones vinculadas a ambas unidades, mientras que ASSE se encarga de toda la operativa diaria.
Pero el punto más sensible no estuvo en la propiedad formal de esos bienes —algo conocido públicamente desde hace años— sino en la explicación política que Suárez dio sobre por qué Hemovida nunca resolvió transferirlos definitivamente a ASSE.
“Damos mucho y recibimos poco”, sostuvo primero, al referirse a la histórica relación entre Maldonado y el gobierno central.
Luego llegó la frase que terminó atravesando toda la comparecencia: “Si los hubiéramos donado a ASSE, seguramente no tendríamos acá ninguna de las dos cosas”.
La definición dejó expuesta una preocupación que sobrevoló buena parte de la reunión: el temor a que los recursos obtenidos y construidos en Maldonado terminen perdiendo anclaje departamental frente a estructuras centralizadas.
“Ese dinero se recaudó de gente de Maldonado”, insistió Suárez al explicar por qué la fundación decidió conservar la titularidad del Hemobus y de la UMA.
Esa misma lógica empezó a trasladarse rápidamente a otra discusión que atravesó gran parte de la comparecencia: quién controlará la próxima etapa institucional del Hemocentro y bajo qué estructura terminarán funcionando proyectos estratégicos como el Banco de Leche Materna.
La discusión no se centró únicamente en la infraestructura sanitaria. En los hechos, lo que apareció sobre la mesa fue quién asumiría institucionalmente un proyecto millonario, simbólicamente relevante y directamente vinculado al modelo de funcionamiento futuro del Hemocentro.
Suárez reveló que, antes del cambio de gobierno, el proyecto estaba muy avanzado.
“El proyecto ya estaba prácticamente aprobado”, afirmó ante los ediles.
Según explicó, existía una resolución de ASSE que aceptaba la iniciativa; Arquitectura de ASSE ya había elaborado el proyecto edilicio y, además, se había obtenido la exoneración tributaria correspondiente a través de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap).
“Cuando asume el nuevo Gobierno, nos vamos enterando de que había un reestudio de las cosas”, agregó.
En ese tramo de la comparecencia, Rodríguez profundizó especialmente en las diferencias entre que el Banco de Leche funcione bajo la órbita del Hospital de Maldonado o que permanezca vinculado al Hemocentro. El edil nacionalista incluso introdujo la discusión sobre las distintas unidades ejecutoras y señaló la diferencia entre la estructura del Servicio Nacional de Sangre y “una unidad ejecutora deficitaria y con dificultades”, en referencia al hospital.
Las intervenciones de ediles del Frente Amplio marcaron un enfoque distinto en la discusión.
La edila Melissa Sturla orientó sus preguntas hacia aspectos técnicos y financieros: el destino específico de las donaciones, las áreas en las que Hemovida continúa colaborando con el Hemocentro y el manejo de los fondos recaudados para el Banco de Leche.
La intervención más política llegó de parte de la edila frenteamplista Adriana Costa, quien desarrolló una defensa clara de la continuidad institucional del Hemocentro bajo ASSE y del proyecto de ampliación del Hospital de Maldonado impulsado por el gobierno nacional.
Costa reconoció explícitamente el rol histórico de Curbelo en la construcción del Hemocentro, pero, al mismo tiempo, buscó desacoplar el funcionamiento del centro de la figura de su exdirector. “Nadie va a negar todo lo que hizo, pero el Hemocentro es independiente; va a seguir funcionando independientemente de quién lo dirija”, afirmó.
La edila frenteamplista también defendió el nuevo escenario de expansión hospitalaria promovido por ASSE y relativizó la discusión sobre dónde quedará físicamente el Banco de Leche. “Lo principal es que el Banco de Leche quede en Maldonado”, sostuvo.
Suárez respondió reafirmando la lógica original del proyecto impulsado junto al Hemocentro. Recordó que desde el inicio se entendió que tanto el Banco de Leche como el Hemocentro debían funcionar por separado del hospital, porque trabajan con personas sanas y no con pacientes enfermos.
“Creo que la fundamentación más clara de que el Banco de Leche debería tener un espacio en el Hemocentro es que el tipo de personas que llegan son sanas”, expresó.
En paralelo, confirmó que los fondos reunidos para el Banco de Leche permanecen bajo control de Hemovida y que gran parte del dinero está depositada a plazo fijo en el Banco República. Explicó, además, que el principal impulsor económico del proyecto fue el empresario Sergio Grosskopf, cuyo interés específico era desarrollar el Banco de Leche dentro del Hemocentro.
En otro tramo de la comparecencia, Rodríguez también consultó si Hemovida ya había mantenido una reunión formal con el director técnico interino del Hemocentro, Martín Magri.
Suárez respondió que hasta el momento no hubo un encuentro formal, aunque señaló que la fundación continuará funcionando como estructura de apoyo, independientemente de quién ocupe la dirección del centro.
La comparecencia también dejó otro mensaje político relevante: la intención de Hemovida de mantener la continuidad institucional más allá del cese de Curbelo.
“La fundación no está ligada a Jorge Curbelo”, afirmó Suárez.
Sin embargo, reconoció de inmediato el papel central del exdirector en la creación y consolidación del Hemocentro. “Es el papá del nene”, dijo.
Hacia el final de la reunión, el presidente de Hemovida defendió, además, el manejo económico de la fundación y aseguró que todos sus integrantes trabajan de manera honoraria. “Nunca tocamos un mango”, sostuvo al explicar que todos los movimientos financieros se realizan mediante cuentas bancarias y controles contables auditados.
La comparecencia dejó así planteado un escenario en el que el debate sobre el cese de Curbelo empieza a mezclarse con otra discusión más amplia: cuánto control conservará Maldonado sobre proyectos, equipamiento y estructuras que durante años fueron impulsados y financiados desde el propio departamento.










