“Punta del Este no se puede dar el lujo de espantar al capital”: la crisis de la construcción, vista desde el empresariado
- Jul 31 2026
"Hay un momento en que un problema deja de ser un conflicto gremial y pasa a ser un problema de país. Maldonado está en ese punto, y conviene decirlo sin rodeos”, señaló un referente del sector a Correo de Punta del Este.
Tras el nuevo traspié de este jueves en las conversaciones entre la patronal y el SUNCA, un referente del sector empresarial de la construcción en Punta del Este advierte que lo que está en juego “no es una obra, ni una temporada, ni una discusión salarial más”, sino la confianza de los inversores en la principal plaza inmobiliaria del país.
Las negociaciones entre las cámaras empresariales de la construcción y el sindicato quedaron este jueves nuevamente empantanadas, sin que las partes lograran destrabar un conflicto que ya lleva semanas de asambleas, paros y obras detenidas en Maldonado. En ese contexto, uno de los referentes empresariales del sector conversó con Correo de Punta del Este y trazó un diagnóstico sombrío: para él, la disputa gremial dejó de ser un problema sectorial para convertirse en una amenaza al modelo de desarrollo que convirtió a Punta del Este en la plaza inversora más importante del Uruguay.
“Hay un momento en que un problema deja de ser un conflicto gremial y pasa a ser un problema de país. Maldonado está en ese punto, y conviene decirlo sin rodeos: lo que está en juego en Punta del Este no es una obra, ni una temporada, ni una discusión salarial más. Es el atractivo de largo plazo de la principal plaza inversora del Uruguay, y se está poniendo en riesgo con una liviandad que asusta”, sostuvo el empresario.
Un patrón, no casos aislados
Según su relato, el SUNCA lleva semanas de asambleas sorpresivas y permanentes que ya no se circunscriben a los obradores, sino que se replican en cementeras y proveedoras, es decir, en el corazón de la cadena de suministro. “La construcción en Punta del Este está hoy casi paralizada”, afirmó.
El detonante más visible, señaló, fue el complejo Cipriani, donde el envío de trabajadores al seguro de paro encendió la mecha del conflicto actual. Pero la lista de emprendimientos golpeados o expuestos, advirtió, es larga: Surfside, de Etcheverrito; el desembarco de Fasano sobre el ex Enjoy; el nuevo Fendi de Grosskopf en la Mansa; Quartier Brava 30, Carolina del Mar, The Colette y El Nido, a los que se suman los antecedentes de Le Parc y The Grand Center. “No son casos aislados: es un patrón”, resumió.
La escala de la inversión en juego
El referente empresarial puso números sobre la mesa para dimensionar lo que está en riesgo. Solo los proyectos insignia, dijo, comprometen una masa de inversión que ronda y supera los US$ 2.000 millones: Cipriani, entre US$ 500 y US$ 600 millones; Fasano, hasta US$ 500 millones; Surfside, un plan de US$ 500 millones distribuido en siete torres; y Fendi, unos US$ 150 millones.
“Y esto es apenas la punta del iceberg”, agregó, al recordar que en los últimos siete años Punta del Este y Maldonado presentaron más de 5,5 millones de metros cuadrados y una inversión directa que supera los US$ 12.000 millones, con más de 70 desarrollos activos de forma simultánea. “Esa es la escala de lo que se está tratando como si fuera moneda corriente, como si el capital fuera un recurso natural que brota del suelo esteño y siempre va a estar ahí”, cuestionó. “No lo es”, remarcó.
El mayor dinamizador de empleo del país
Para el empresario, una obra que se frena no es solo una obra que se frena. La construcción, dijo, es probablemente el mayor dinamizador de empleo que tiene el Uruguay: ocupa de forma directa a unas 130.000 personas, cerca del 8% de todos los ocupados del país, a la par de sectores como el agro o la salud.
Pero su verdadero peso, sostuvo, está en el derrame sobre el resto de la economía. Citó el multiplicador del sector, de 4,41: cada dólar que entra en la construcción induce 4,41 dólares de producción en el resto de la economía. “Pocas actividades tienen semejante capacidad de arrastre”, subrayó.
El dirigente detalló todo lo que hay detrás de una sola torre: cementeras y plantas de hormigón, áridos, hierro y acero, carpintería, vidrio, sanitaria, instalación eléctrica, ascensores, pintura y revestimientos, mobiliario y equipamiento. Y alrededor, transporte, alquiler de maquinaria, seguridad, catering de obra, estudios de arquitectura, agrimensores, escribanías e inmobiliarias. “Cuando una obra se detiene, no se detiene una obra: se detienen decenas de empresas de la zona, muchas de ellas pymes que no tienen espalda para aguantar meses de incertidumbre”, advirtió.
Lo que el Estado deja de recaudar
El referente también apuntó a un costado que, según dijo, rara vez entra en la discusión pública: lo que el Estado deja de percibir cuando una obra se paraliza. Cada obra activa aporta al BPS a través del Aporte Unificado de la Construcción, tributa a la DGI —IVA, IRAE, el IRPF de cada trabajador—, paga permisos y tasas a la Intendencia de Maldonado y demanda servicios de UTE, OSE y ANTEL. “Una obra paralizada es recaudación que no ingresa, seguridad social que no se financia, un departamento que se empobrece mientras discute”, planteó.
Un círculo virtuoso que cuesta reponer
Lo más grave, según su análisis, es lo que viene después: la destrucción de un círculo virtuoso que —advirtió— costará muchísimo reponer. El derrame no termina el día de la inauguración de un edificio. La verdadera cosecha, explicó, llega en el usufructo posterior: los hoteles, las residencias, los casinos, los paseos comerciales, la gastronomía. “Ahí está el empleo permanente, el que dura décadas, el que le da vida a Maldonado los doce meses del año y no solo en enero”, dijo. “Cada torre que no se levanta hoy es empleo que no se crea hoy en la obra, y empleo que tampoco se creará mañana en todo lo que esa torre debía poner en movimiento.”
La paradoja del reclamo sindical
El empresario planteó lo que considera la paradoja central del conflicto. El SUNCA dice pelear por el trabajo y denuncia que el seguro de paro se usa como herramienta antisindical. Sobre ese reclamo de fondo, matizó que es atendible: “nadie discute el derecho a organizarse ni a defender condiciones dignas”. Pero, advirtió, una acción que en los hechos funciona como un ariete contra la inversión termina golpeando precisamente aquello que dice defender: el empleo.
“No hay forma de proteger puestos de trabajo espantando a quien los financia”, sentenció. Según su lectura, los inversores de la región y del mundo están mirando la plaza esteña “con lupa”, y lo que hoy evalúan ya no son los plazos de obra, sino la viabilidad misma de invertir en Punta del Este. “Cuando un destino deja de ofrecer previsibilidad, el capital no manda una carta de reclamo: se va, callado, a otra jurisdicción que le da certezas.”
Una confianza que se pierde rápido y se recupera lento
El dirigente empresarial insistió en que la parte más preocupante del conflicto es la que no aparece en el titular del día siguiente. “Ahuyentar la inversión lleva una temporada; recuperar la confianza de un mercado que se sintió maltratado lleva años, a veces una década”, afirmó. A su juicio, se trata del inicio de un problema cuyos efectos se pagarán en el futuro cercano, “cuando las grúas que hoy están quietas ya no vuelvan y los proyectos que hoy dudan se hayan mudado a Miami, a Madrid o al otro lado del Río de la Plata”.
“Todavía se está a tiempo”
Pese al tono de alerta, el referente empresarial dejó una puerta abierta a la negociación. “Todavía se está a tiempo”, dijo. A tiempo, planteó, de entender que Maldonado no es “un botín inagotable” sino una construcción colectiva —de trabajadores, empresarios, inversores y Estado— que se sostiene sobre la confianza. A tiempo, también, de que todas las partes se sienten a negociar con conciencia de lo que realmente está sobre la mesa.
Cerró con una advertencia que resume su visión del conflicto: “El día que Punta del Este deje de ser atractiva, no habrá asamblea, ni paro, ni convenio que devuelva lo perdido. Y para entonces, la discusión ya no será cómo repartir la torta, sino por qué se dejó enfriar el horno”.
copyright: Correo de Punta del Este
foto: Torre I Complejo Cipriani, archivo CRIBA












