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Pistone rechazó que al SUNCA "se le fuera la mano" y redobló la autocrítica: faltó extender las medidas al 100% de los centros de trabajo de Maldonado

Pistone rechazó que al SUNCA "se le fuera la mano" y redobló la autocrítica: faltó extender las medidas al 100% de los centros de trabajo de Maldonado

El secretario general del SUNCA Maldonado defendió la estrategia desplegada en el departamento durante la negociación del Consejo de Salarios de la construcción y sostuvo que se aplicó “al pie de la letra” el plan de acción resuelto a nivel nacional. En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2, Michael Pistone respondió a los cuestionamientos sobre la dureza de algunas movilizaciones y el respeto al derecho a trabajar, mientras Jonathan Rodríguez, delegado sindical de la obra Cipriani, llevó esa discusión al conflicto del proyecto de San Rafael y responsabilizó a CRIBA por un episodio que terminó con intervención policial y actuaciones ante la Fiscalía.

Pistone no ubicó el margen de error del sindicato en la intensidad que alcanzó el conflicto, sino en su extensión. Cuando se le planteó si, después del proceso que culminó con el convenio a cinco años, entendía que alguna medida podía haberse manejado de otra forma o incluso haberse excedido, su respuesta fue en sentido contrario.

“Yo creo que la única crítica que podríamos hacernos nosotros mismos es no haber llegado al 100% de los centros de trabajo para sostener una mayor correlación de fuerzas de la que tuvimos”, afirmó.

El dirigente aclaró que esa definición no implica negar que el sindicato pueda cometer errores, pero defendió la plataforma reivindicativa, el plan de acción y el recorrido seguido durante la negociación. A su juicio, el problema no estuvo en haber movilizado demasiado, sino en que quedaron centros de trabajo a los que la organización no consiguió llegar con la misma capacidad de convocatoria.

La respuesta cerró una discusión que atravesó buena parte de la entrevista: la percepción instalada en sectores empresariales y también fuera de ellos de que el SUNCA Maldonado tiene un accionar especialmente duro y que algunas de sus medidas durante la negociación colectiva generaron cuestionamientos sobre el derecho de trabajadores que pretendían continuar con sus tareas.

Pistone rechazó que la departamental haya aplicado una línea propia o más radical que la definida por el sindicato a nivel nacional.

“Nosotros a nivel departamental aplicamos, como se resolvió el día 1 de julio, en lo que fue una concentración a nivel nacional, lo que era la aplicación de nuestro plan de acción. Nosotros lo aplicamos al pie de la letra como se resolvió”, sostuvo.

Según su lectura, la fuerte exposición que tuvieron determinados episodios en Maldonado no puede separarse de los antecedentes de las empresas involucradas ni del origen de los conflictos en cada obra. Señaló que hubo empresarios que cuestionaron públicamente las movilizaciones del SUNCA, pero afirmó que en varios de esos casos existían reclamos laborales anteriores y enfrentamientos previos con la organización.

Pistone también puso en relación los incidentes que alcanzaron mayor notoriedad con la dimensión global del plan de acción. Aseguró que miles de trabajadores participaron de las movilizaciones, que hubo cientos de acciones y numerosos centros de trabajo involucrados, mientras que las diferencias más fuertes con empresas quedaron circunscriptas, según su balance, a tres casos.

“Siempre, cada vez que el movimiento sindical toma una medida, es a consecuencia”, afirmó. Sostuvo que las acciones aparecen cuando del otro lado no existen respuestas o cuando el sindicato entiende que enfrenta conductas represivas.

Derecho al trabajo y episodios de violencia
Punta News planteó también otra de las críticas que acompañaron el conflicto: la de trabajadores que reconocen que las conquistas obtenidas por el SUNCA alcanzan a todo el sector, pero cuestionan que durante determinadas movilizaciones pueda existir presión para acompañar las medidas aun cuando no compartan la posición sindical.

Pistone dijo no tener un caso concreto en el que pudiera reconocer esa conducta y sostuvo que parte de esos cuestionamientos es incentivada desde sectores empresariales. De todos modos, marcó un límite explícito.

“Es verdad, a nadie le gusta un comportamiento violento de ninguna de las partes, a nadie le gusta ni tampoco nosotros lo compartimos”, afirmó.

Para el dirigente, sin embargo, los episodios de tensión no deben analizarse solamente desde el momento en que se produce una movilización. Su posición es que existen decisiones empresariales previas que generan el conflicto y que luego quedan fuera del relato público cuando la reacción sindical se vuelve visible.

Jonathan Rodríguez llevó esa discusión al caso de San Rafael y al enfrentamiento reciente con CRIBA.

El delegado relató que, luego de que la empresa comunicara nuevas decisiones sobre la plantilla, el sindicato informó que realizaría una asamblea dentro del centro de trabajo. Según explicó, CRIBA les transmitió que no podían ingresar pese a que seguían afectados al proyecto y atravesaban una suspensión de tareas.

“Nosotros le preguntamos por qué no podíamos ingresar si nosotros éramos trabajadores con suspensión de tarea, afectados al proyecto y afectados de forma económica”, señaló.

Al día siguiente, de acuerdo con su relato, el personal de seguridad volvió a comunicarles que tenían impedido el acceso. Rodríguez sostuvo que los dirigentes resolvieron entrar pacíficamente y que posteriormente supieron que la empresa había convocado previamente a la Policía.

“El día anterior llama a la Policía. Entonces nosotros entendemos, como trabajadores y como organización de ese centro de trabajo, que la que incita a la violencia es la propia empresa. ¿Por qué decimos esto? Porque nosotros en ningún momento tuvimos ningún acto de violencia hacia la empresa o hacia el predio, todo lo contrario”, afirmó.

Rodríguez aseguró que antes de finalizar la asamblea los dirigentes pidieron expresamente a los trabajadores evitar cualquier enfrentamiento con los efectivos desplegados. “Son trabajadores, los policías que fueron son trabajadores”, recordó haberles dicho, aunque cuestionó la forma en que, a su juicio, se trató una actividad que el sindicato reivindica como pacífica.

Según el delegado, el episodio tuvo después consecuencias fuera de la obra. Relató que hubo citaciones policiales y actuaciones ante Fiscalía y afirmó que allí conocieron la identidad de un referente de CRIBA como responsable de la denuncia, pese a que, según su versión, la empresa había negado previamente haberla efectuado.

Pistone: las respuestas llegaron después de las medidas
La defensa de la estrategia sindical se apoyó también en la cronología que Pistone trazó sobre la negociación colectiva. Sostuvo que el sector empresarial conocía desde hacía más de un año la plataforma del SUNCA y que, pese a ello, las respuestas sustanciales comenzaron cuando el sindicato ya había iniciado su plan de acción.

Afirmó que, después de la presentación formal de la plataforma, las cámaras empresariales se tomaron cerca de un mes para responder y que inicialmente rechazaron los puntos planteados por el sindicato.

“Recién a partir del primero de julio, después de esta concentración que yo te mencioné, recién después de ahí empezamos a avanzar con algunos de los puntos que pretendíamos”, señaló.

Pistone sostuvo que el resultado final confirma, desde la perspectiva sindical, que la estrategia fue acertada. Su mirada hacia la próxima negociación no pasa por reducir de antemano la capacidad de movilización, sino por conseguir que las respuestas lleguen antes de que sea necesario activarla.

“Ojalá que dentro de cinco años, cuando ya todos imaginemos hasta dónde estamos dispuestos a llegar en el marco de una plataforma, se solucione antes de tener que tomar las medidas que tomamos”, afirmó.

Por eso, cuando la entrevista puso sobre la mesa la posibilidad de una autocrítica, Pistone no revisó la dureza atribuida al SUNCA Maldonado: defendió las medidas adoptadas y situó la insuficiencia en otro lugar, en no haber conseguido llevarlas a todos los centros de trabajo.