Robayna puso números al impacto de las 40 horas y reveló qué obtuvo el sector empresarial para aceptarlas
- Aug 26 2026
En el ciclo de entrevistas de Punta News y Canal 2, el titular de la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este (CICE) sostuvo que el costo de la reducción progresiva de la jornada laboral acordada en las negociaciones del Consejo de Salarios será absorbido, en parte, por los trabajadores y, en parte, por las empresas. Además, rechazó cálculos que situaban el impacto en el 15% y señaló que la primera hora tendrá una incidencia del 1,83%. Admitió que habrá algún traslado al desarrollador o al consumidor final y explicó que la contrapartida empresarial para acompañar el acuerdo consistió en la flexibilidad horaria y en un convenio que asegura la previsibilidad durante cinco años.
CICE llegó a la negociación del Consejo de Salarios con una posición firme en contra de una reducción general de la jornada sin pérdida salarial. El acuerdo terminó estableciendo el pasaje progresivo de 44 a 40 horas, pero Gustavo Robayna sostuvo que el resultado debe analizarse junto con el resto de las condiciones pactadas y cuestionó la forma en que el SUNCA presentó ese logro.
“El SUNCA, por ejemplo, diciendo que hay una reducción de la jornada sin pérdida salarial, pero tampoco es tan así”, afirmó el presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción del Este. “Eso es lo que mucha gente lee, textos y noticias, y no lee el convenio para decir efectivamente si eso es lo que está ahí”.
Robayna explicó que el rechazo inicial de las cámaras partía de las diferencias existentes dentro de la propia industria. Una vivienda particular, una obra vial, un puerto, un aeropuerto o un emprendimiento de gran escala tienen estructuras de costos y posibilidades de organización diferentes, sostuvo, por lo que CICE entendía que la discusión sobre reducción horaria y productividad requería un tratamiento que contemplara esas particularidades.
También señaló que el planteo apareció en medio de una negociación ya atravesada por medidas sindicales que, desde la visión empresarial, dificultaban discutir un cambio estructural de esas características.
Después de varias instancias, dijo, las cámaras buscaron una fórmula que permitiera avanzar. “Encontramos un punto en el medio donde podamos llegar a un acuerdo que nos sirva a todos”, explicó. Y volvió sobre la forma en que se presentó el resultado: “Reducción de la jornada real sin pérdida salarial es un titular muy lindo, pero la realidad dice otras cosas”.
“Una parte la absorben los trabajadores y una parte las empresas”
Para fundamentarlo, Robayna recurrió al antecedente de 2008, cuando la construcción redujo progresivamente la jornada de 48 a 44 horas, una hora por año durante cuatro años.
Sostuvo que aquella reducción tampoco podía interpretarse aisladamente como realizada sin pérdida salarial, porque su incidencia estaba incorporada en la estructura de aumentos acordada.
Sobre el convenio actual hizo una lectura similar. “Si uno piensa en que va a trabajar menos horas y va a cobrar lo mismo, está cobrando más cara la hora”, explicó.
La clave, según planteó, está en cómo se distribuye ese mayor costo. “Una parte de ese aumento de costo es absorbido por los trabajadores y una parte es absorbido por las empresas”.
El presidente de CICE rechazó, además, los cálculos que hablaban de un incremento de costos del orden del 15%.
Señaló que llevar de 44 a 40 horas implicaría, considerado aisladamente, una variación cercana al 10% en el valor horario, pero remarcó que la mano de obra representa porcentajes muy diferentes dentro del costo total dependiendo del tipo de construcción: alrededor de 40% en una obra de edificación y entre 10% y 12% en una obra vial.
A eso agregó que la reducción será progresiva y comenzará a aplicarse recién en agosto de 2027, por lo que en las obras actualmente en ejecución la incidencia alcanzará únicamente el tramo que permanezca pendiente a partir de ese momento.
“Obras con proyección de acá a más de dos años no son tantas las que hay, entonces es muchísimo menor el impacto”, afirmó.
Habrá traslado al costo final
Robayna no sostuvo, sin embargo, que el cambio vaya a ser neutro para los precios. “Seguramente va a haber un traslado final, sea al desarrollador o al consumidor final, que es inevitable”, reconoció.
Su diferencia está en la magnitud de ese efecto. Según indicó, la incidencia calculada para la primera hora de reducción es de 1,83%, y sostuvo que variables como el combustible o la cotización del dólar pueden tener un efecto considerablemente mayor sobre el costo final de construcción.
“Que esto también incide, por supuesto; que las empresas van a tener un costo que cargar, seguro, que algunas lo van a tener que absorber y tratar de mitigarlo lo mejor posible. Pero sí, que va a haber un traslado a alguna parte al costo final, seguro que sí”, señaló.
Cinco años y flexibilidad: “Esa fue la contraparte”
La explicación de por qué las cámaras terminaron aceptando una reducción que al comienzo rechazaban tuvo, para Robayna, dos componentes centrales.
Uno fue la duración del convenio: cinco años con las pautas salariales definidas, cuando las orientaciones generales del gobierno planteaban acuerdos por períodos bastante menores.
“Estamos dando una seguridad y una estabilidad a la industria que pocas veces he visto”, sostuvo. Destacó además que el convenio excederá el actual período de gobierno y alcanzará parte del siguiente.
“Por cinco años sabemos que lo que está escrito es clarísimo y no hay nada para discutir, salvo una interpretación de alguna cosa muy chiquita”, afirmó.
El otro componente fue la flexibilidad para distribuir las horas.
Robayna explicó que el nuevo esquema permitirá organizar las jornadas de forma diferente según las características de cada obra. Puso como ejemplo la posibilidad de combinar una semana de 44 horas con dos de 36 para generar un día libre, distribuir jornadas de nueve horas entre lunes y jueves y trabajar cuatro el viernes, o mantener otro régimen cuando resulte más conveniente.
Para obras sometidas a condiciones climáticas o que implican largos desplazamientos de los trabajadores, sostuvo, esa posibilidad puede contribuir a mejorar la productividad.
“Le da libertad a poder empezar a manejar los tiempos de trabajo para que sean más óptimos”, resumió.
Más adelante fue explícito sobre el intercambio que permitió cerrar el acuerdo. “Logramos el tema de la flexibilización, para nosotros es muy importante y fue una de las condiciones de poder conversar, transitar por esa reducción”, afirmó.
Y agregó: “La condición era la duración del convenio, cinco años, y la flexibilidad en el horario. O sea, esa fue la contraparte”.
Productividad y un punto que no dejó conformes a las cámaras
El acuerdo no cerró todas las discusiones. Robayna señaló que uno de los puntos que desde la visión empresarial sigue presentando dificultades es el de las cláusulas de paz, porque los conflictos que surgen dentro de cada obra pueden tener características particulares que hacen difícil aplicar disposiciones generales.
La productividad, en tanto, quedó incorporada formalmente a la agenda posterior al convenio. Robayna informó que se creó una comisión que dispone de 120 días para emitir un informe sobre posibles mejoras en los distintos tipos de obra.
También anunció que el 1º de septiembre CICE prevé realizar una actividad con el ministro de Trabajo, representantes del gobierno y las restantes cámaras para comenzar a trabajar sobre ese tema.
“Quererse aferrar al pasado y no aceptar que el futuro viene es un gran error”, sostuvo Robayna al referirse a los cambios tecnológicos y productivos que ya redujeron la cantidad de trabajadores necesaria para determinadas tareas. Planteó que el desafío será encontrar mecanismos que permitan preservar puestos de trabajo y generar otros allí donde la transformación de la industria haga desaparecer los existentes.
La entrevista completa puede verse en la sección Entrevistas de Punta News.












