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Puerto Luna cerró tras 16 robos en 21 años y su reapertura quedó sin fecha

Puerto Luna cerró tras 16 robos en 21 años y su reapertura quedó sin fecha

El restaurante de Balneario Buenos Aires se había abastecido para operar durante las vacaciones de septiembre. Primero le robaron el motor de la cámara de frío y perdió la mercadería almacenada; menos de 48 horas después volvieron por el cableado y las luces exteriores. Su propietario, Jorge Toledo, decidió cerrar y todavía no sabe cuándo volverá a abrir.

Puerto Luna llegó a las vacaciones de septiembre preparado para trabajar y terminó con las puertas cerradas. Cuando sus responsables fueron al local encontraron pescados, carnes y verduras en descomposición: la cámara estaba encendida, pero desde el exterior habían subido al techo y robado su motor.

La pérdida de la mercadería fue apenas el comienzo. Menos de 48 horas después, ingresaron nuevamente y se llevaron el cableado y las luces del exterior.

Para Jorge Toledo fue el punto de quiebre de una historia que ya acumula 16 robos en los 21 años de funcionamiento del restaurante.

“Estamos hartos, sinceramente hartos”, dijo este lunes en La Primera Página, de FM Gente. La decisión fue inmediata: Puerto Luna no abrió durante estas vacaciones de septiembre y tampoco se estableció una fecha para retomar la actividad.

“Directamente cerramos. Dijimos: no hay vacaciones de septiembre. Vemos más adelante cuándo abrimos, si abrimos en septiembre, en octubre o noviembre. Veremos qué hacemos”, explicó.

El daño causado por el primer robo fue especialmente significativo para un restaurante. Toledo explicó que la cámara de frío es indispensable para conservar pescados frescos, carnes y otros productos y que, precisamente por la semana que esperaban tener por delante, habían reforzado el abastecimiento.

Pero su relato fue más allá de lo ocurrido en Puerto Luna. Tras conocerse el caso, dijo haber recibido más de 30 mensajes de personas de Balneario Buenos Aires que le informaron sobre robos recientes en viviendas y comercios, con faltantes que iban desde electrodomésticos hasta herramientas.

Toledo sostuvo que el problema atraviesa a una zona que mantiene residentes durante todo el año y que, al mismo tiempo, sigue recibiendo inversiones y nuevos habitantes.

En ese escenario, hizo una diferenciación expresa respecto del trabajo policial. Destacó la respuesta del servicio 911, de la seccional 12 de La Barra, y del personal de Investigaciones tras los últimos episodios.

“Han venido, han corroborado los hechos” y “nos están llamando, se están preocupando”, señaló. Su cuestionamiento apunta a las posibilidades reales de cobertura de una jurisdicción extensa y no al desempeño de los efectivos que respondieron a sus denuncias.

Toledo recordó, además, que desde hace cuatro o cinco años vecinos de la zona reclaman iluminación en la ruta, cuya oscuridad nocturna volvió a señalar como uno de los problemas pendientes.

Los últimos robos incluso modificaron la rutina alrededor del restaurante. Después del segundo ingreso, Toledo volvió durante la noche para revisar las alarmas, las cámaras y las luces. El sistema de vigilancia interior sigue en funcionamiento, pero los delincuentes atacaron instalaciones ubicadas fuera del edificio.

“Por afuera no puedo dejar nada”, resumió.

En 21 años y 16 robos, Toledo recuerda una sola ocasión en la que pudo identificar a uno de los autores. Ocurrió porque, después de entrar al restaurante, el hombre dejó su billetera, con la cédula y la credencial, debajo de una mesa.

Esta vez no fue necesario esperar un robo número 17 para tomar una decisión.

Puerto Luna cerró.

Y después de más de dos décadas de actividad en Balneario Buenos Aires, Toledo no puso fecha al regreso: “Veremos qué hacemos, porque ya no dan ganas absolutamente de hacer más nada”.